Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Vida Privada, Hombres Públicos
Selección de ContraPeso.info
19 octubre 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta una idea de José-Fernando Rey Ballesteros. Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación. El razonamiento del autores de una lógica impecable y va en contra de una de las ideas en boga.

La separación entre vida privada y vida pública se ha convertido, en nuestros días, en un tabú que tiene mucho de farisaico.

Por un lado, se nos dice que la vida privada de los hombres públicos debe quedar confinada en el santuario de su intimidad, y se acusa de atropello a quienes publican datos referidos al ámbito afectivo, familiar, o sexual de los famosos.A la vez, sin embargo, el gran público, que está deseando conocer todo de todos, se bebe esos artículos con verdadera fruición.

Me ceñiré al caso de los políticos. Yo no elijo a los futbolistas, ni elijo a los actores de cine; por otro lado, la vida de los futbolistas o los actores afecta muy poco a mi acontecer diario.

Sin embargo, al menos cada cuatro años se me convoca para que elija a los políticos, y se me pide que, para realizar mi elección, me base, simplemente, en la proyección pública que ellos han querido dar de sí mismos. Es como si tuviera que comprar un ordenador teniendo, como única fuente de información, un spot de televisión.

Obviamente, si quisiera decidirme a adquirir el producto, antes me acercaría a la tienda y preguntaría por los datos que de verdad me interesan: qué procesador tiene, cuánta memoria, qué tipo de tarjeta gráfica, qué resultados ha proporcionado a otros usuarios, qué software va incorporado, qué tipo de periféricos acepta, qué capacidad tiene de conectarse a una red o a otros ordenadores.

Sin esos datos, me es imposible elegir adecuadamente un ordenador. Supongamos que, al preguntar por la cantidad de memoria, el dependiente me dijese: “eso pertenece a la vida privada del ordenador. A usted no le importa. Con tal de que la máquina funcione, le basta”.

Si me sucediese esto, no me molestaría en responder. Simplemente, me iría a otro establecimiento a buscar mi ordenador.

Cuando tengo que elegir a un político, eso que llamamos su “vida privada” encierra datos que me interesan muchísimo. Si yo elijo a una persona para que gobierne mi país, me importa saber cómo gobierna su propia casa. Tengo motivos para desconfiar, a la hora de regir a una nación, de quien no ha sabido mantener unida a su familia.

Si un político pretende que yo crea en sus promesas, me importa, y mucho, saber si ha sido fiel en su matrimonio, la promesa más sagrada de la vida de un hombre. Si un político se me presenta como ejemplo de moral pública, me importa, y mucho, conocer cuáles son sus convicciones personales en torno a la moral.

Y, desde luego, me importan, y mucho, las creencias religiosas de los políticos, porque esas creencias marcan por entero la vida y el discurso de una persona y afectan, de manera sustancial, al modo que tenga de gobernar un país.

Con estas convicciones, me acerqué a la entrevista que “La Razón” realizó a María Dolores de Cospedal. Allí afirma la secretaria general del PP que “la política no ayuda a la vida en pareja”… Y yo me quedo petrificado ante el ordenador, y me acuerdo de Aristóteles. Era él quien hablaba del hombre como “animal político”.

En el caso de la entrevistada, la asociación viene más por el lado de “animal” que por el de “político”. Y es que eso de la “vida en pareja” siempre me ha parecido muy propio de los documentales de la [televisión] sobre las focas, las nutrias o las hienas. En el ser humano, durante siglos, hemos tenido el detalle de hablar de “vida familiar”, término inaplicable a los animales, que son incapaces de construir vínculos semejantes.

Así pues, esa sencilla frase de la secretaria general del PP me está indicando que ella, en su vida privada, no cree en la familia, y prefiere la “vida en pareja” de la que tanto gustan las nutrias o los linces. Acudo entonces a su biografía y repaso los datos: “Es soltera y madre de un niño concebido tras someterse a técnicas de reproducción asistida mediante fecundación in vitro”…

Digan lo que digan, me importa, y mucho. Porque la fecundación in vitro conlleva, además de la conversión en “objeto de producción” de un ser humano, el homicidio o congelación de otros seres humanos en estado embrionario a quienes se califica como “sobrantes”.

A la vista de estos datos, tengo delante a un partido que sitúa, como imagen pública, a una mujer cuyas convicciones personales están a la vista. Ahora tendré que preguntarme si me interesa votar a una formación así para que dirija mi país…

Por más que se empeñen en decirme que eso no interesa, que lo que realmente importa es el modo en que gestione los “asuntos públicos”, no van a convencerme para que compre el ordenador con la información del spot televisivo. Ahora conozco la RAM, y, qué quieren que les diga, me causa inquietud el pensar que personas así pudieran estar dirigiendo España. No entiendo de política, pero sí de convicciones personales. Y ésas no me gustan nada.

Nota del Editor

Una opinión similar fue expresada en La Prueba del Póquer. Hay una buena cantidad de información sobre gobernantes en ContraPeso.info: Gobernantes Imperfectos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras