Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Wikitonterías
Eduardo García Gaspar
14 diciembre 2010
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Pueden resistirse todo en la vida, todo menos las tentaciones. Eso escribió Oscar Wilde y tiene aplicación en un caso irresistible.

El de un comentario de un periódico, El Financiero del 8 de diciembre pasado.

El tema es uno de mucha actualidad, el de Wikileaks.

Dice tal comentario que la aprehensión de J. Assange, el fundador de esa página de Internet

“resulta improcedente, sobre todo porque la detención para responder por presuntos abusos sexuales en Suecia -a donde sería extraditado-, en el fondo busca conculcar su derecho a manejar la firma, de la misma forma en que los canales financieros para su operación se han cerrado por la presión de Washington”.

El razonamiento es gracioso al menos. Quizá sea incluso un caso ilustre de un pésimo argumento.

Piense usted en el caso desnudo: Assange es requerido en Suecia por una acusación de abuso sexual. Su fuese el caso de una persona común, el proceso no llamaría la atención y seguramente sería extraditado sin que nadie se sintiera sorprendido.

Pero Assange tiene otro papel. Su página de Internet reveló miles de documentos diplomáticos secretos de los EEUU. Todo un suceso, quizá con consecuencias menos serias que el escándalo que han provocado.

Obviamente, hay intereses lastimados. Pero esto nada tiene que ver con la acusación de abuso sexual. Son dos cosas independientes.

No es válido argumentar que debe dejarse perseguir ese delito de abuso sexual porque la misma persona ha realizado esa revelación de documentos secretos. Un juez no puede olvidar un delito, el que sea, porque la persona ha realizado otra acción distinta buena o mala.

La acusación de abuso sexual no puede desaparecer porque Assange ha revelado documentos secretos que lo colocan en un opinión de muchos como un héroe.

Si un médico conduce su auto indebidamente y mata a un peatón, no se le perdona ese acto porque ha salvado vidas en la mesa de operaciones.

El comentario de El Financiero comete ese error, una argumentación débil. La justifica porque, dice, la extradición a Suecia obedece a una presión estadounidense.

Puede ser, puede no ser, que eso no importa. Al final de cuentas, ser el fundador de Wikileaks no es una credencial para cometer otros delitos con impunidad.

Dice después el comentario que,

“Es cierto que Wikileaks desquició al sistema diplomático y corroboró las amplias sospechas sobre el espionaje estadounidense, pero sus filtraciones se deben más a un descuido del propio EU que a un ilícito de Assange”.

Otra ocasión irresistible de examinar por causa de su mala argumentación.

Si las revelaciones de documentos secretos se debe más a un descuido de su propietario que a la apropiación de ellos por parte de Assange, todo el concepto que teníamos de robo se viene a bajo.

Si usted dejar, por descuido, abierto su coche, quien lo roba dejaría de ser culpable y no podría ser perseguido. Al contrario. Usted sería el culpable y se le acusaría de descuido. No tiene el menos de los sentidos pensar así.

Si el descuido del propietario es una justificación del robo, ese delito dejaría de existir. Quien pudiera abrir una cerradura diría que el simple hecho de hacerlo significaría que el propietario es un descuidado culpable.

Le digo, hay casos en los que es imposible resistir la tentación de señalar fallas de razonamiento. Y ese caso es uno de ellos.

Que Assange haya realizado una acción reveladora de documentos secretos admirada por muchos, no puede eximirlo de la responsabilidad de otros de sus actos. Y tampoco puede buscarse la inocencia del sujeto admirado en una acusación a la víctima del robo de información.

Es posible que el error de razonamiento del comentario se deba al síndrome de la admiración excesiva del héroe.

Este síndrome sucede mucho con celebridades, digamos un cantante que golpea a otra persona y recibe apoyo de sus fans a pesar de la falta. Esos fans estarán dispuestos a encontrar los más extremos razonamientos para salvarlo de la acusación.

En el caso de Assange y ese comentario, la apariencia es la misma. Su defensa es jalada de los pelos y se quiere justificar su defensa sobre bases débiles y razonamientos sin sentido.

Estar al pendiente de estos casos es una tentación que me es imposible resistir. En estos tiempos de demasiada televisión, el sentido común suele ser una de las primeras víctimas. Si alguien quiere defender a Assange y a Wikilleaks, que lo haga bien sin razonamientos equivocados como estos.

Post Scriptum

Esta página ha dedicado una buena cantidad de espacio a la revisión de opiniones escritas. La colección está en ContraPeso.info: Columnistas. Una de las primeras fue Muerte Por Adjetivos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Wikitonterías”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Antes de llegar al asunto de los abusos sexuales, me quedo en el de los leaks. No sé por qué razón percibo que la impresión general del público es de ganancia con ellos y de bondad al hacerlos públicos. Esa información, hasta donde yo sé, que es poco, no es propiedad de quien la comparte; tampoco es información que enriquezca a nadie (no sé si económicamente alguien salga beneficiado); por el contrario, parece que la intención es hacer daño. En resumen, no aprecio ninguna bondad en el acto de acceder y publicar información que, aparte, nadie estaba solicitando. Yo no puedo entrar a una casa sólo porque está abierta, llegar hasta el refri, tomar comida y repartirla. Primero, porque estoy invadiendo propiedad privada; segundo porque nadie me la está pidiendo; tercero ¡está echada a perder!. Sobre la relación entre los abusos sexuales y los leaks, yo no veo aquí un mal y una intención de compensarlo: veo dos males.





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