Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y de Nuevo se Hace
Eduardo García Gaspar
16 julio 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una noticia más de la serie. Se refiere a propuestas repetidas una y otra vez. Llevan siglos de reiteración. Una de las más recientes muestras viene del secretario de salud en México. Se llama José Ángel Córdoba y sugirió que se elevara el impuesto al valor agregado. Quiere el gobierno tenga más dinero.

El sustento de la propuesta es fácil de entender: el secretario propone elevar ese impuesto hasta en dos puntos, es decir, de 16 a 18 por ciento. Con ese dinero adicional, afirma, el gobierno podrá tener los fondos que se necesitan para atender enfermedades en México. Y no omitió el lamento usual, el de que los fondos que tiene, y que han aumentado siempre, son insuficientes.

Dijo que solicitará un aumento de su presupuesto, que ahora es de 54 mil millones. Pedirá 16 mil millones más el año entrante.

Es fascinante que el mismo día de esta noticia, otra reportaba que durante la administración actual se han gastado 17 mil millones en publicidad del gobierno federal. En 2006 ese gasto había sido de poco más de 800 millones.

En todo esto siempre hay dos elementos al menos. Primero, la realidad de los gobiernos como máquinas generadoras de gastos sin límite. Está en su misma naturaleza gastar y hacerlo más allá de todo lindero. Es más que un hábito arraigado. Es la razón de la existencia del gobernante.

Siempre tendrá carencia de fondos. Nunca le sobrará dinero. Siempre querrá más. No hay dinero suficiente en el país para satisfacer su obsesión de gastar. Esta es la razón por la que en un sistema de poderes divididos sólo pueden autorizar impuestos y gastos los representantes del ciudadano.

Y, dentro de esta realidad, debe aceptarse como inevitable que la única manera de que un gobierno tenga más recursos para gastar es que el ciudadano tenga menos. No hay remedio en esto. Los 17 mil millones de publicidad federal fueron 17 mil millones menos en manos de los mexicanos, más de 150 pesos en manos de cada mexicano. No es ideológico. Es real.

Segundo, el objetivo buscado, es decir, el motivo por el que el gobernante pide que le den más dinero los ciudadanos. Es costumbre establecida y estándar aceptado que el gobernante utilice los más loables motivos para elevar los impuestos. Hablará de grandes objetivos sociales, de situaciones de bienestar colectivo y de necesidades impostergables y urgentes. Así lo hizo Córdoba en este caso. Así lo hizo Obama y su reforma al sistema de salud.

La combinación de los dos elementos es letal. Si uno se opone a la elevación de, en este caso, el IVA en México, se le dirá que es un inconsciente sin sentido social, un insensible a las causas del pueblo. Digamos que usted le dice a Córdoba que usted no quiere elevar el IVA, al contrario, que desea reducirlo.

Lo que Córdoba responderá es lo obvio. Le dirá a usted que es un insensible a las causas sociales, que se opone a la atención médica de las mayorías. Es decir, Córdoba, pienso, no contestará su comentario y se irá a un chantaje moral. Igual que se ha hecho por décadas logrando una situación indeseable: poner más recursos en manos de quien menos productivo es.

El tema es uno que bien vale una segunda opinión. La vale por una razón: la continua repetición de la petición de elevación de impuestos hace que esto sea visto como natural por parte de quienes están acostumbrados a pensar que el gobierno es el responsable de todo. Si efectivamente fuese el responsable de todo, se concluiría que la tasa de impuestos lógica fuera el 100 por ciento.

La hipótesis de Córdoba en este caso está oculta. Presupone él que el gobierno debe atender las necesidades de salud de la población. Esta es la razón escondida que justifica su petición de elevar el IVA. Es la misma razón que justifica la propiedad gubernamental del monopolio petrolero mexicano. La misma que justifica el sistema de educación pública.

Y es la misma razón que quiere hacer válido todo aumento de impuestos. Es en su real fondo el problema político de todos los tiempos y todos los lugares: el gobierno es un organismo que por su propia naturaleza tiende a crecer sin control. El problema es que esa expansión del gobierno es siempre causante de un menor bienestar del ciudadano, de todos ellos. Incluyendo a esos a quien el gobierno cree que ayudará.

No son asuntos ideológicos. Son realidades.

Post Scriptum

Las dos noticias fueron reportadas por Grupo Reforma (14 julio 2010)


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


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  1. D Bernal Dijo:

    Afortunadamente, el Dr. Córdova no toma las decisiones sobre los impuestos. Como médico, no vé mas allá del paciente.





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