Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¡Bravo, Me Robaron!
Eduardo García Gaspar
9 marzo 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


La persona propuso la idea de que el gobierno diera un subsidio a los escritores, por medio de una asociación formada por ellos mismos.

El dinero se usaría para publicar sus obras y permitirles un ingreso digno. Quien lo dijo era un escritor.

Es una propuesta común.

Grupos de personas solicitan que el gobierno les proporcione fondos o les dé un tratamiento fiscal liviano porque lo que el grupo hace tiene un efecto social positivo. Analizar estas cuestiones bien vale una segunda opinión.

Antes que otra cosa, quitémonos de enfrente la acusación de que eso lo dice un escritor porque busca su beneficio personal. Sí, lo puede buscar, pero eso no significa que lo que propuso sea erróneo.

Luego, desnudemos el asunto de su vestimenta popular. Un grupo cualquiera pide fondos al gobierno para fomentar lo que ese grupo hace.

En verdad lo que piden es que sean los ciudadanos quienes les den el dinero, no el gobierno. Los fondos del gobierno se obtienen de los bolsillos de la gente.

Es decir, lo que ese escritor pidió es meter él también su mano en los bolsillos de otros, los ciudadanos.

Ya no suena tan positiva su propuesta. Usted, casi seguro, no aceptaría darle a ese grupo dinero directamente para que paguen sus publicaciones. Libros que quizá usted nunca lea.

Más aún, lo que dicen esos grupos es que su función es de beneficio social, haciendo pensar que lo que otros hacen no es tan benéfico. Si se le da dinero a los escritores, podría pensarse que también a los pintores, a los músicos, cantantes, inventores…

No habría excepciones, todos podemos argumentar que hacemos cosas sociales. Todos.

Total, tenemos un caso más de propuestas que son en su fondo peticiones injustas que quitan a otros sus propiedades y se los otorgan a grupos que tienen influencia en el gobierno argumentando justificaciones falsas. Vistas así, no habría propuesta de ese tipo que no fuera rechazada por los ciudadanos.

Esto es lo que nos lleva a lo que realmente vale una segunda opinión.

¿Cómo es posible que esas propuestas no sean causa de protestas de los ciudadanos a quienes se roba? Es una pregunta razonable investigar las razones por las que un ciudadano no protesta un uso injusto de su dinero.

Una de esas razones ha sido expuesta ya. Quienes obtienen esos favores injustos del gobierno son grupos bien organizados con influencia sobre el gobierno, al que presionan de diversas maneras para obtener fondos. Los sindicatos son ejemplos extremos de esta forma de actuar.

Lo bien organizado de esos grupos contrasta con lo mal organizado de los ciudadanos, que son la inmensa mayoría, pero no se unen con la fuerza que tiene un sindicato los que tienen un número de miembros mucho menor que el resto de la población.

Y gana el más organizado, a pesar de ser minoría.

Otra razón es el costo de la protesta para cada uno de los grupos. Suponga usted que el sindicato pelea por obtener cien millones de pesos para su fondo de actividades sociales. Una buena cantidad para sus líderes. Pero para cada ciudadano eso representa una pérdida de un peso si es que hay cien millones de ciudadanos.

Un peso por persona no es un buen incentivo para protestar. El costo de oportunidad de recuperar el peso sería mayor a ese peso. Consecuentemente, dada una pérdida tan pequeña, la ciudadanía no tiene motivos para organizarse y protestar por el robo de su dinero.

Una tercera razón tiene que ver con el modo en el que el ciudadano comprende el otorgamiento de subsidios y similares. Suele verlo como cosa acostumbrada y que le es indiferente. Piensa que eso es lo que hace un gobierno y llegará a ver en algunos casos son entusiasmo el robo que le hacen.

Podrá sentirse como alguien al que eso no le afecta. Quizá no pague impuestos, o pague muy pocos, por lo que considera que ese dinero no es suyo, que es de otros, de los ricos que sí pagan impuestos.

O, lo peor, puede pensar que él mismo es beneficiado con otros subsidios y que si protesta contra uno arriesgará el suyo. Una especie de solidaridad entre beneficiados.

En fin, es un caso curioso de cómo millones de personas son robadas de sus propiedades y, lejos de protestar, pueden ver ese robo como parte del mundo en el que viven. Incluso pueden aplaudir que la autoridad tome su dinero y se lo dé a otros.

Yo no sé usted, pero esto es realmente notable.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Subsidios.

El otorgamiento de subsidios y de tratamientos fiscales preferenciales es un robo organizado convertido en una actividad legal envuelto en el ropaje de lo social.

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