Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Allí, Donde Estás Parado
Eduardo García Gaspar
12 mayo 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Hay en las posiciones muy de intelectual una opinión un tanto soberbia. Ven con desprecio y desdén a la actividad comercial. Para ellos, las personas dedicadas a actividades económicas son inferiores.

Después de todo, son los intelectuales quienes se perciben a sí mismos como dedicados a lo que más importa, a las cosas nobles y altas, a la cultura.

No sorprende que quien cultiva el saber de, por ejemplo, la literatura, considere más baja la ocupación de, por ejemplo, el que se dedica a fabricar cervezas o salchichas.

No es nueva esa actitud de superioridad. Recuerdo, por ejemplo, cosas escritas por Platón. En ellas las ocupaciones comerciales son vistas con desaire. Son cosas pedestres, indignas de las mentes más elevadas dedicadas a las grandes cuestiones de la vida, como filosofar.

En nuestros tiempos la costumbre se ha mantenido. Sigue esa altivez intelectual que ve a las ocupaciones económicas como modestas, en el mejor de los casos.

Peor aún, suelen los intelectuales molestarse con esos que tienen ocupaciones bajas y que poseen gustos vulgares que ellos quisieran modificar.

Esa posición es curiosa por varias razones. La más obvia de ellas es el sustento del intelectual: si no hubiera quien se dedicara a esas bajas ocupaciones, el intelectual no tendría qué comer, qué beber, qué vestir, ni con qué escribir. No creo que sea tan despreciable ese que nos da tantas comodidades.

Sin esos dedicados al pedestre comercio y al sucio lucro personal, tendríamos todos que estar dedicados a lograr nuestro propio sustento.

Imagine usted al intelectual dedicado a fabricar el papel que requiere y la mesa que usa. Pasaría tanto tiempo dedicado a cultivar su comida que no tendría tiempo para ocuparse de las cosas elevadas.

Esto es lo que me parece fascinante y merecedor de una segunda opinión. Ese pintor que se burla del comercio y pinta murales que critican al la sociedad en la que vive, en la realidad usa pinturas y pinceles que llegan a él gracias a un refinado sistema de producción, del que él se mofa.

La perspectiva correcta es la contraria: gracias a toda esa gente que se dedica a cosas tan pedestres como fabricar lápices y vasos, todos podemos vivir mejor.

Más aún, la productividad con la que se fabrican esos bienes nos da tiempo libre. Ya no tenemos que trabajar de mañana a noche para sobrevivir.

Y, con ese tiempo libre, entonces sí podemos pensar en las cosas elevadas y gozar de la cultura. El panorama se ve ahora con más claridad: la mofa de lo económico y pedestre es contrario a lo que el intelectual debería hacer.

Debería defender y valorar a esos que nos permiten tener más tiempo libre y vivir mejor. Lejos de considerarlos desdeñosamente, el intelectual debería levantar monumentos a quienes le hacen posible tener tiempo para dedicarse a escribir, pintar, lo que sea que haga.

Sin esos de quienes se burla, el intelectual estaría cultivando la tierra, cuidando ganado, cortando leña y viviendo en una choza mal construida. No podría tener ese ocio necesario para pensar. No sólo el intelectual tiene más tiempo y mejor vida, también el resto de nosotros.

Podemos, gracias a la productividad, pasar más tiempo en familia, leer más y, por desfortuna, ver más televisión. En todo esto juegan un papel vital los inventores, esos que por tener tiempo libre, pueden dedicarse a crear más y mejores máquinas, que nos hacen más productivos y nos dan más tiempo.

Por eso es que extraña la existencia de intelectuales de izquierda, definidos como los que proponen lo contrario de lo que les permite vivir dedicados a su oficio. Piden ellos, en una acción miope como pocas, mayor intervención gubernamental y más frenos a la libertad económica. Es realmente curioso que lo hagan.

Suelen ellos defender, con fiera convicción, su libertad de pensamiento y expresión. Pero al mismo tiempo solicitan persuasivamente la cancelación de la libertad económica de los demás. No se dan cuenta de que es la libertad económica del resto eso en lo que ellos están parados.

En fin, sólo una nota breve sobre un fenómeno que siempre llama la atención, el cómo demasiados se tornan activistas en contra de eso que les ha permitido llegar a donde están. Paradojas de nuestros tiempos de demasiada televisión y escasa razón.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Allí, Donde Estás Parado”
  1. Angel Gerardo Castillo Rocha Dijo:

    Clarisima exposición, tanto los intelectuales como politicos deberían dedicar un tiempo a producir, con su trabajo fisico y directo, algo tangible para que humildemente piensen de mejor manera en las personas que son origen de sus alimentos, bienes y servicios que disfrutan.





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