Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Anticonceptivos? No, Gracias
Selección de ContraPeso.info
28 marzo 2011
Sección: Sección: Asuntos, SEXUALIDAD
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ContraPeso.info presenta una idea de Fernando Pascual. Agradecemos a Conoze.com el amable permiso de publicación.

Nos inquietan, justamente, los efectos que producen en el clima, en las plantas, en los animales y en nosotros mismos, los miles de gases que salen todos los días de nuestras fábricas.

Nos preocupan las consecuencias a corto y largo plazo de los humos que desprenden nuestros coches, camiones o motocicletas.

Pero a veces ponemos poca atención a otras sustancias que se venden y se compran en el mercado, incluso en farmacias “para la salud”, y que pueden implicar consecuencias dañinas para la vida de quienes las consumen.

Curiosamente, entre esas sustancias se han difundido y se siguen difundiendo todo tipo de preparados químicos y hormonales que buscan, simple y sencillamente, evitar que nazcan niños.

El mecanismo es sencillo: las mujeres tienen un ciclo hormonal que prepara el propio cuerpo para que, si hay relaciones sexuales, pueda ser concebido un niño. Entonces, si queremos que no nazca un niño, intervenimos sobre este ciclo y sobre partes del cuerpo femenino, y así evitamos el “problema”, un embarazo no deseado.

Al hacer uso de estos instrumentos “médicos” no nos damos cuenta de que vamos contra dos leyes elementales de la biología, que tienen una clara importancia ecológica.

La primera: el que haya un embarazo, el que nazca un ser humano, no es algo “malo” a evitar a cualquier precio, sino que es la ley esencial según la cual hemos nacido cada uno de nosotros, y según la cual nacerán hombres y mujeres mientras respetemos los mecanismos que nos han permitido vivir en la tierra durante varios miles de años.

Por lo mismo, frente a la mentalidad que lleva a algunos a ver el embarazo y el nacimiento sucesivo de un ser humano como una especie de amenaza o como un peligro, habría que volver a descubrir la verdad profunda de la sexualidad: una apertura a la vida que merece, precisamente por lo que vale cada niño, el que las relaciones sexuales se tengan sólo entre quienes se aman hasta el punto de que están dispuestos a convertirse un día en “papá” y “mamá”, es decir, entre los que viven casados con un compromiso sincero y total.

Además, al usar anticonceptivos atentamos a otra ley fundamental de la vida. Muchos grupos ecologistas protestan con pasión cuando se dan cuenta de que estamos comiendo maíz “genéticamente modificado”, es decir, maíz al que le ha sido alterado lo más profundo de sus mecanismos biológicos: su ADN, sus cromosomas.

Protestan, además, cuando se dan cuenta de los peligros que tienen para la atmósfera estos o aquellos gases. Protestan cuando amenazamos la supervivencia de animales o plantas que nos gustaría fuesen nuestros compañeros de camino en los siglos o milenios que vaya a durar la vida humana en la tierra.

Pues bien, los ecologistas deberían protestar cuando metemos en la mujer (o en el hombre: quizá algún día lleguen a existir anticonceptivos químicos y hormonales para hombres) sustancias que buscan solamente que las cosas no funcionen bien, es decir, que el ciclo de las hormonas, que tiene un ritmo natural de regulación, sea alterado de un modo brutal por medio de píldoras o de otros productos farmacéuticos, para evitar el que pueda producirse un embarazo.

Actuar así implica hacer una violencia sobre el cuerpo femenino cuyas consecuencias sólo podrán ser descubiertas a largo plazo, pero que ya ahora nos permiten intuir que algo no va bien en el recurso a estos sistemas de “prevención”.

La verdad es que ya la naturaleza ha pensado, desde hace milenios, las maneras y los modos de regular los nacimientos humanos. El ciclo de fertilidad de la mujer está “organizado” de tal modo que cada mes hay pocos días potencialmente fecundos, y no siempre coinciden las relaciones sexuales entre los esposos con esos días de fecundidad.

Es por eso que se dan casos de parejas sanas fisiológicamente que no llegan a tener hijos por periodos largos de tiempo, incluso deseándolos, porque no han descubierto a fondo el ciclo femenino.

Es por eso que ha habido parejas que han podido tener una abundante prole (casos de esposos con 20 hijos…) porque las relaciones coincidieron precisamente con esos días fecundos.

Es por eso que otras parejas, a partir del conocimiento de las señales de fecundidad de la esposa, logran “programar”, en el máximo respeto de la mujer y de su sistema natural e integridad psicológica y hormonal, los nacimientos en los momentos mejores para todos (padres e hijos), cuando existen serios motivos para actuar de esa manera.

La defensa de los valores ecológicos no puede dejar de lado esta conquista fundamental del valor del cuerpo femenino. La fertilidad no es ni puede ser vista como una enfermedad. Iniciar el embarazo, acoger a un hijo, no es lo mismo que tener un parásito que provoca la malaria.

Por lo mismo, conviene superar una mentalidad, muchas veces contraria a la misma dignidad de la mujer y del hombre, que ha promovido el uso de los anticonceptivos, para sustituirla con otra que promueva una visión más responsable de la sexualidad humana y un mayor respeto a la esposa y al esposo en su integridad y riquezas biológicas, desde las cuales pueden llegar a ser madre y padre de nuevos seres humanos.

Post Scriptum

Para más columnas del autor, Contrapeso.info: Fernando Pascual. Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Anticonceptivos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



4 Comentarios en “¿Anticonceptivos? No, Gracias”
  1. Eduardo Trueba. Dijo:

    Por supuesto, los anticonceptivos son bombazos de hormonas sintéticas u obtenidas de animales (lo cual me suena un tanto anti-natural) que provocan una disfunción en el delicado y complicado cilo hormonal de la mujer.

    No se necesita un largo plazo para darnos cuenta del aumento de cáncer de mama, matriz y otros padecimientos que coinciden con el aumento de la liberalidad en el uso de anticonceptivos asi como de las relaciones sexuales desordenadas.

    Incluso las famosas “terapias de reemplazo hormonal” en mujeres luego de la menopausia, que buscan alargar su juventud so pretexto de combatir ‘molestias’, pero que igualmente forzan al cuerpo femenino a seguir trabajando mas allá de lo que su ciclo natural ya dió por terminado.

    Creo que falta una buena dosis de información que llegue a toda la población, pero información ética, seria y real, no la perversa información que ahora invade los cuadernos de los infantes cuyos autores son grupos pro-gay, lésbicos, pro-abortistas…etc.
    ¿Esos grupos son los que dictan las doctrinas para mis hijos?

  2. Dra. Andrea Dijo:

    … me gustaría comentar que los anticonceptivos de ninguna manera evitan que no nazcan los niños, como aquí indican, sino que evitan la ovulación (mucho antes que se haga un niño). Los métodos naturales son muy ineficaces pues se requiere mucho conocimiento de los cambios del cuerpo a lo largo del ciclo, y muchas veces la misma naturaleza es la que no le permite a algunas mujeres confiar en este método, como por ejemplo en las que tienen ciclos irregulares, ¿que sugerencia tienen para estas mujeres? Hoy en día los “químicos” que se utilizan en los anticonceptivos hormonales, no son de ninguna manera dañinos para la mujer, que debe más bien estar agradecida de que en estos tiempos modernos tiene derecho a vivir su sexualidad libremente y de manera responsable hasta que esté lista para formar una familia. Bienvenidos al siglo XXI!!!! NOTA DEL EDITOR: ¿no es lo mismo evitar ovulación que evitar nacimientos?

  3. Ariel Dijo:

    Creo que exageras mucho el hecho de comparar el tener un hijo con una enfermedad, mas especificamente con la malaria… creo que ninguna mujer lo ve de ese modo al consumir anticonceptivos.
    Simplemente pienso que hay un momento en la vida de pareja que se siente el deseo de tener un hijo y que antes no ocurre tal vez porque no existen los medios como para mantener un hijo. Y disculpa por lo frio, pero un hijo no solo se cria con amor, hay factores economicos que tambien influyen en este proceso.
    Además existe lo que se llaman opciones y el metodo anticonceptivo es una de ellas, creo que denigras mucho el uso de esta opcion haciendolo parecer casi en un aborto. Y como dice la Dra. Andrea “Estamos en el siglo XXI”. NOTA DEL EDITOR: la comparación hijo-enfermedad no es hecha por el columnista, sino que es la razón del uso de los anticonceptivos. Se consumen para evitar algo.

  1. Responsabilidad y Químicos | Contrapeso




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