Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Así es la Vida
Eduardo García Gaspar
9 noviembre 2011
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La teoría de juegos es fascinante. Trata de estudiar una situación muy real, lo que hace un jugador en presencia de otros: las estrategias que usa ante la expectativa de las estrategias del resto.

Nuestras acciones siguen criterios en los que no tenemos gran conocimiento de lo que otros harán.

Pero podemos intentar anticipar las acciones de los demás. Es actuar en situaciones de incertidumbre, que son las reales.

Un caso muy obvio es el de los negocios: decidir hacer algo sin saber cómo reaccionará la competencia. Lanzar una promoción considerando que la competencia hará algo en su defensa, pero sin saber exactamente qué.

Es decir, las decisiones que tomamos están afectadas de alguna manera por lo que pensamos que pueda producir en el resto.

Cuando lo invitan a usted a una cena y le dicen que lleve algo, por ejemplo, puede ser que usted decida llevar una botella de vino blanco y no un queso, porque los otros invitados, piensa usted, toman vino tinto que a usted no le gusta.

¿Llevarán vino tinto? No se sabe, pero usted lo anticipa y actúa en consecuencia.

Igual que un político que promete regalar artículos escolares, él intentará anticipar lo que harán sus opositores y estos intentarán anticipar la respuesta siguiente. Total, vivimos alterando la vida de otros y los otros alteran la nuestra.

Vayamos al terreno político.

Los gobernantes, que son seres iguales al resto de los mortales, por eso mismo, tienen un objetivo de conducta, su beneficio personal. No significa esto que lastimarán al resto.

Sí significa que, en primer lugar, preferirán realizar acciones que los beneficien. Y en esa conducta, por supuesto, intentarán anticipar las acciones de los demás, especialmente esas que les afecten más directamente.

Aclaro una cosa: el hecho de que los gobernantes busquen su beneficio personal no implica que sean deshonestos, ni codiciosos, ni que estén dispuestos a sacrificar al resto.

Significa que son iguales todos los seres humanos y buscan, primero, mejorar su posición con cada acción. Si usted abre un restaurante es porque busca tener una mejor posición y, lejos de lastimar a otros, los beneficiará vendiendo comidas.

Con el gobernante sucede lo mismo. Las acciones que le beneficien pueden también beneficiar a otros y esa es su tarea, igual a la del restaurantero. El gobernante buscará ser reelegido, buscará subir en la jerarquía gubernamental y puede hacerlo cumpliendo con sus funciones.

Podría también hacerlo por otros medios, reprobables, igual que el ladrón que se beneficia a costa del daño a terceros.

Las consideraciones anteriores, por abstractas y aburridas que parezcan, tienen consecuencias.

Sobre ellas puede concluirse que lo mejor que puede tener una nación es un gobierno pequeño, concentrado en sus funciones vitales y nada más que eso. Me explico.

Ya que, como cualquier ser humano, el gobernante da prioridad a su bienestar y satisfacción, esa será la fuerza que lo domine. Tenderá, sin remedio, a favorecer los proyectos que coincidan con sus creencias, a privilegiar a aquellos que considere más merecedores.

Y aunque sea la persona más honesta del mundo, sus acciones favorecerán a sus propias creencias, sus intereses particulares (no necesariamente deshonestos).

Tendremos, por tanto, un gobierno con una cantidad de políticos con diferentes intereses, preferencias y prioridades, que concentrarán su atención en los juegos entre ellos.

Los juegos para que sus proyectos ganen, para que sus ideas se implanten. La atención del gobernante se enfocará más en la victoria de sus ideas que en el gobernar a la nación.

No es un asunto ideológico, es uno real. Inevitablemente, los gobernantes son seres humanos como usted o como yo. Tienen las mismas imperfecciones. Y las mismas ambiciones.

Sí, podrán hacer el bien al mismo tiempo que ellos progresar, pero como el resto se enfocarán a realizar sus acciones, las basadas en sus ideales propios, igual que cualquiera.

Por eso, su atención estará ocupada en el juego con el resto de sus colegas, todos tratando más de implantar sus proyectos que de gobernar para el resto.

Y es que, desafortunadamente, el gobernante cree que gobernar es implantar sus ideas, no crear las condiciones para que cada quien realice las suyas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras