Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bien Común: Una Definición
Leonardo Girondella Mora
25 marzo 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Análisis, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Es experiencia diaria de toda persona escuchar expresiones como “bien común”, “bienestar general¨ y otras similares —con la desventaja de carecer de una significado concreto, problema que aquí intento ayudar a resolver.

Examino a continuación una definición de bien común, una definición de bienestar general y otra de felicidad personal. Lo hago con el propósito de tratar de dar perspectiva a expresiones vagas y repetidas sin mucho sentido en contextos políticos principalmente.

Para lograr mi objetivo tomo como fuente central un largo ensayo titulado Equilibrio del Poder —donde se proponen definiciones de esas expresiones y a las que añado observaciones mías.

Se propone en tal ensayo que el bienestar general sea entendido como una noción amplia que comprenda a dos nociones más específicas, el bien común y la felicidad personal —el autor lo expresa diciendo que el bienestar general es “una especie de suma algebraica de los dos conceptos […] el bien común y la felicidad personal”.

No estoy seguro de qué quiere decir eso de suma algebraica y me inquieta la posibilidad de que alguien tome eso e intente medir con números generales el bienestar general y manipule agregados para elevarlo.

Sin embargo, me parece intuitivamente útil la idea de tener un concepto amplio y extenso que cubra otras nociones más concretas.

Acepto, por tanto, la idea de que el bienestar general es una noción extensa y espaciosa que incluye otras más específicas, la del bien común y la de la felicidad personal —las que a continuación exploro.

El bien común, en el texto que cito, está definido como

“la existencia de satisfactores de necesidades de los miembros de la sociedad, entendiendo por satisfactores a bienes, servicios, leyes, juicios, instituciones, circunstancias y facilidades en general que las personas usan, consumen, o gozan para elevar su felicidad personal”.

La definición es rica en significado. Se trata de entender como bien común a los bienes que son usados como medios para satisfacer necesidades y atribuirles un principio: a más satisfactores existentes mayores posibilidades de satisfacer necesidades humanas.

Queda pendiente la tarea de definir esas necesidades y sus satisfactores.

Se dice en la obra que cito que,

“No se refiere exclusivamente a satisfactores materiales, como automóviles o tomates, sino también a satisfactores políticos, como un buen sistema policiaco y leyes confiables, y a satisfactores espirituales o culturales, como periódicos libres y tolerancia religiosa”.

En conclusión, entiendo que el bien común es la capacidad de una sociedad para crear satisfactores de necesidades humanas, tanto físicas como de seguridad y espirituales —lo que por menester parte de la idea de un ser humano con necesidades de muy diversa índole.

Más adelante, se dice que

“la felicidad personal es el nivel de satisfacción de las necesidades que cada persona tiene […] un concepto individual y personal, que podría verse de manera agregada en una población general”.

Es una adición necesaria y de naturaleza profundamente individual. Si el bien común es la existencia de satisfactores, la felicidad personal es el resultado neto de la satisfacción de esas necesidades persona por persona.

El esquema presentado es sencillo y, en resumen, da comienzo con la noción de bienestar general como formada por dos elementos esenciales:

• El bien común, que es la capacidad que tienen los miembros de una comunidad para producir bienes que satisfagan sus necesidades.

• La felicidad personal, que es el nivel de satisfacción personal de necesidades individuales.

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A las anteriores definiciones agrego otra, de John Finnis, quien propone que el bien común sea una serie de condiciones que permita a las personas lograr por sí mismas sus objetivos y valores, razonablemente, por los que ellas tienen razón de colaborar unos con otros, positiva o negativamente.

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Al combinar las implicaciones de lo anterior es posible adentrarse en el significado de la esencia del bien común y el bienestar general —que es lo que hago a continuación con una serie de consideraciones.

• Los seres humanos tienen una amplia cantidad de necesidades —en la medida en la que ellas sean satisfechas en el mayor número de personas se elevará el bienestar general de la sociedad o comunidad.

• Esas necesidades deben ser vistas en un sentido amplio. No se trata sólo de necesidades físicas como comer o beber —también existen necesidades de conocimiento, diversión, libertad y otras que pueden ser tomadas del entendimiento de la naturaleza humana.

Se necesita mayor claridad en esto.

Todos comprenderán la necesidad de satisfactores, como alimentos, para la satisfacción de necesidades físicas que son claras —pero a ellas también deben añadirse otras necesidades como la existencia de un sistema eficiente de procuración de justicia, que proteja la vida y posesiones de las personas.

Igualmente se necesitarán satisfactores como libros y escuelas para satisfacer necesidades de conocimiento, o templos religiosos para satisfacer necesidades de ese tipo.

• No hay nadie más que las mismas personas para producir esos satisfactores, un factor no mencionado explícitamente en lo visto antes. Está en las personas mismas pensar y actuar para producir esos satisfactores que ellas mismas necesitan —no se cuenta con un agente externo que provea tales satisfactores.

• De lo anterior se deriva por necesidad lógica un principio propicio al bien común, el de la responsabilidad personal: es deber de las personas ser partícipes activos en la producción de esos bienes y resulta una falta grande el obstaculizar esa creación de satisfactores.

Esto impone obligaciones morales en los miembros de una sociedad.

• Igual que es responsabilidad personal contribuir a la producción de satisfactores, es responsabilidad personal imposible de delegar el logro de la felicidad personal. Siendo cada persona única es irrealizable la posibilidad de que otra asuma la responsabilidad de su felicidad (caso aparte son los infantes y los imposibilitados).

• No resulta razonable la expectativa de una felicidad personal completa y total, un estado en el que no hay más necesidades insatisfechas.

Es decir, el bien común es un estado de cosas, dinámico, que idealmente se mueve hacia su elevación, pero que puede disminuir por variedad de causas (desastres naturales, criminalidad, gobiernos dictatoriales, etc.)

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De lo anterior destaco una idea central, la de la contribución y responsabilidad humanas, contando persona por persona, una por una.

El bien común está determinado por la producción de satisfactores de necesidades y la existencia de un medio ambiente propicio a esa producción.

Esto puede ayudar a entender mejor la idea del bien común como algo que es construido persona por persona con millones de contribuciones, pequeñas y grandes, cada día.

Resulta, por esa razón, imposible delegar la creación del bien común en una institución, o un grupo de personas —no tendrían ellos la capacidad de lograrlo, ni el entendimiento para hacerlo.

Esta es una precaución central en contra de personas y autoridades que proponen ser ellas el medio para alcanzar el bien común sin las contribuciones del resto.

Crear el bien común necesita participación total en las que resulta crucial contar con procesos de colaboración positiva que creen más y mejores satisfactores —esto es la suma acumulada de ideas y trabajos personales en colaboración libre personal. Si no se participa positivamente, debe participarse permitiendo a los otros hacer.

Y, finalmente, el uso de esos satisfactores para elevar la felicidad personal es una tarea personal también —igualmente imposible de delegar ya que las necesidades personales no pueden ser conocidas por un tercero.

Addendum

La definición está en Finnis George, R. P. (2001). In Defense of Natural Law. Oxford University Press, USA, citado en p. 235.

Las precisiones anotadas antes sobre bien común, bienestar general y felicidad personal, ayudan a entender otra idea, la de progreso o prosperidad: el camino en el que se elevan el bien común, el bienestar general y la felicidad personal. Un camino en el que hay necesidad inevitable de un código moral que guíe las libertades personales que esos tres conceptos suponen.

Nota del Editor

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Prosperidad.

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