Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Burocracia: Impuestos Negativos
Eduardo García Gaspar
4 enero 2011
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Mucho me temo que la noticia, de hace unas semanas, ha sido mal interpretada.

Ella reportó que los ciudadanos en México acabarían pagando los impuestos que deberían haber pagado los diputados federales por sus ingresos.

La noticia aseguró que

“En lugar de salir del bolsillo de los legisladores, la Cámara baja absorbió con recursos públicos el pago de 22.7 millones de pesos —45 mil 522 por cada diputado—, del ISR relativo al Fondo de Ahorro de sus integrantes”.

Neto, los legisladores recibieron un depósito en sus cuentas personales por esa cantidad, 45 mil pesos, y que correspondía a una devolución de impuestos. Los que deberían haber pagado por su fondo de ahorro.

Por supuesto, la reacción central en toda la prensa que leí hablaba de injusticia: al legislador le devuelven impuestos, pero el ciudadano no tiene tal beneficio.

Hay mucha razón en ese comentario y en esa reacción de enfado. Resulta muy irritante que haya asimetría fiscal entre gobernantes y ciudadanos. Siendo iguales, los impuestos deberían serlo también.

Sin embargo, la respuesta indignada no es completa. Hay mucho más de fondo.

Comparemos al ciudadano normal con el gobernante y el burócrata. Un ciudadano común realiza trabajos, los que sean, creando riqueza y bienestar en otros, como el propietario de una pequeña tienda. Y, por supuesto, paga impuestos. De su ingreso total, una parte se va a impuestos, poco o mucho.

Esos impuestos se van a un fondo gubernamental y una parte sustancial de ese fondo se dedica a pagar los ingresos de gobernantes y burocracia.

Esto cambia las cosas sustancialmente: los ingresos de esos diputados son en el neto, un pago negativo de impuestos. Ellos retiran dinero del fondo creado con los impuestos de otros.

En el caso de esos diputados mexicanos, como en los casos de todo gobernante y burócrata, no se pagan impuestos en el sentido en el que lo hace el resto de los ciudadanos. Los ciudadanos con sus impuestos hacen aportaciones a un fondo y de ese fondo se retiran los sueldos de tales diputados.

Por tanto, esa devolución de impuestos debe ser vista como otro retiro del fondo de impuestos, uno adicional al normal que hacen.

Esto es lo que bien vale una segunda opinión, el ver a los sueldos de los burócratas y gobernantes como lo que son en realidad: un retiro del fondo creado con los impuestos del ciudadano.

Se trata, por tanto, de un pago negativo de impuestos. Todos sus ingresos son una devolución de impuestos sin que haya existido aportación alguna anterior. Esta manera de ver las cosas es de hace ya tiempo, señalada por M. N. Rothbard (Making Economic Sense, 2006, Ludwig Von Mises Institute, p. 222).

Si un diputado gana 100 mil pesos al mes y paga 30 mil de impuestos, lo que eso significa es que hace un retiro neto de 70 mil del fondo creado por los impuestos. Y si le devuelven esos 30 mil, entonces su retiro neto es de 100 mil. Así de simple.

Esto cambia las cosas y hace que esa indignación por la devolución de impuestos en el caso mexicano sea incompleta. Hay mucho más de fondo en ella.

La realidad de que el sueldo de todos en el gobierno sea un pago negativo de impuestos, es decir, una devolución, coloca al gobernante y al burócrata en un nivel diferente al del ciudadano.

Quienes trabajan en los gobiernos, por tanto, son personajes negativos en lo financiero: todo lo que ellos se llevan es recursos que podían haber sido usados por los ciudadanos o aplicados en acciones para beneficio de esos ciudadanos.

Consecuentemente, cuanto menos sea lo que la burocracia se lleve, mejor para el ciudadano.

Eso es irrebatible y pone la noticia en perspectiva. La indignación por esa devolución de impuestos se entendió como momentánea y confinada a una sola acción, cuando debería ser comprendida como constante y periódica, existente en acciones diarias y mantenidas.

Y, aunque se argumente que es necesario tener un gobierno encargado de asuntos públicos con personas que deben recibir un sueldo, el punto que sostengo sigue siendo válido.

Si los sueldos gubernamentales son una devolución neta de impuestos, ellos deben mantenerse al mínimo indispensable, comprendiendo que el trabajado de gobierno está al servicio de quien le paga el sueldo y no al revés.

Post Scriptum

La idea fue tratada antes en Un Organismo Extraño. Lo que ella reafirma es la noción de que los gobiernos son entidades que manejan con descuido los recursos que se allegan y, por eso, son factores que impiden el crecimiento económico.

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