Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como Agua y Aceite
Eduardo García Gaspar
23 agosto 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Va contra la intuición inmediata. Pero suele suceder que los extremos opuestos se tocan, tienen similitudes.

Una ilustración de esta idea fueron dos noticias con afirmaciones de personas muy diferentes. Primero, un personaje de la iniciativa privada. Segundo, uno de la política.

La primera noticia reportó la petición de uno de los integrantes de una cámara de industrias, la de exportadores. Pidió que el gobierno aplicara una política económica que apoyara a la exportación. Normal pedir eso.

Es una petición de promoción del sector que la persona representa. En palabras llanas, el gobierno debe devaluar el peso mexicano para que las exportaciones resulten más baratas a sus compradores.

La segunda noticia reportó una petición de otro personaje, ahora uno de la política. Un candidato a la presidencia. Solicitó que el gobierno interviniera frente a una crisis económica que aún no se soluciona.

Concretamente, el gobierno debería impulsar a un sector, el de la construcción porque eso reanimaría a la economía.

El común de ambas peticiones es pedir algo al gobierno, algo que beneficie a una parte de la economía, no a toda.

La primera petición es de Rodrigo Villarreal Bremer, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior Noroeste.

La segunda petición es de López Obrador, candidato presidencial en 2006 (y en campaña desde entonces para 2012). Peticiones muy iguales, personajes muy distintos.

Conocemos de sobra la mentalidad de López Obrador, una mezcla de socialismo con populismo, que se sustenta en hacer crecer el poder del gobierno. Pero no esperaríamos que esa misma mentalidad la tuviera un representante empresarial.

Supondríamos que él defendería la libertad económica, que no apoyara propuestas del mismo tipo que López Obrador.

Esto es lo que bien vale una segunda opinión. Veamos lo parecido de las peticiones al gobierno que hacen personajes tan distintos.

Piden, antes que nada, el intervencionismo estatal: menos libertades económicas, más poder al gobierno. Uno pide impulsar a las exportaciones, otro dar incentivos a la construcción. Las dos cosas realizadas por medio de un mayor estatismo.

Las dos peticiones tienen otra cosa en común, algo que podemos llamar sectorialidad. Están dirigidas a apoyar a un sector y solamente a uno.

Quien pide apoyar a los exportadores quiere que el gobierno devalúe la moneda mexicana para hacer más baratas a esas ventas al exterior. Ignora que haciendo eso, aumentarán los precios de las importaciones, lo que lastimará al resto de la población. Una petición realmente miope y, de seguro, egoísta.

La otra petición es general, la de apoyar a la industria de la construcción. No sabemos exactamente cómo, pero sí es posible ver que se refiera a un tratamiento preferencial que no se daría a otras industrias. Una violación de la igualdad legal que debe tenerse. ¿Por qué dar a unos y no a otros? Lo que se dé a la construcción dañará al resto. Otra petición miope y también, egoísta.

Las dos peticiones son muy parecidas en su forma, fondo y consecuencias. Son además indebidas, no tienen sentido económico, ni legal.

Entiendo que el candidato, por su ideología socialista pida eso y más. Hacer del gobierno el eje de la vida privada de los ciudadanos es su ambición y meta en la vida, haciéndonos dependientes del estado.

Pero llama la atención que eso mismo pida alguien de quien se espera una serie de creencias muy distintas.

No es la primera vez que esto sucede, ni será la última. En realidad es una conducta muy común y consiste en buscar que los gobiernos intervengan haciendo algo que será de beneficio para quien pide su intervención.

En el caso de las exportaciones se ve muy claro: quien se beneficia con un peso devaluado pide que el gobierno lo devalúe para su propio beneficio, sin considerar los efectos en otros. En Economía se le llama búsqueda de rentas.

En el caso del apoyo a la construcción, ya no es búsqueda de rentas, pero sí es búsqueda de beneficios propios: el gobernante que tiene poder para distribuir favores aumenta su poder sobre el resto, sobre los constructores y los hará depender de él.

En fin, dos peticiones asombrosamente parecidas en sus malas consecuencias y, curiosamente, salidas de dos personas que esperaríamos fuesen como agua y aceite.

Post Scriptum

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