Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Conseguir Más Poder
Eduardo García Gaspar
12 julio 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


El punto de partida es muy conocido: lo que mueve a la persona es un interés personal en sí misma y su bienestar. Es difícil argumentar en contra de esto.

Se observa cada día a cada instante. Cuando alguien hace algo, lo que sea, su objetivo es mejorar su situación siquiera un poco.

Esta es la hipótesis de la que parten ideas en Economía y seguramente en otras ciencias. Es más complicado de lo que parece.

Si acaso se supone que el interés personal es buscado de manera racional, eso llega a hacer creer varias cosas un tanto irreales, que es a lo que me quiero referir y que creo que bien vale una segunda opinión.

Imagine usted a un gobernante cualquiera en campaña electoral cuya misión obvia es la de hacer promesas de gobierno. Prometerá empleos, riqueza, salud, prosperidad, toda esa letanía muy conocida.

Para él, eso es lo racional y lógico. Para él, eso es lo que conviene a todos y de interés para todos.

Es decir, también es un asunto de interés personal pero con un giro perverso: ya no es la persona la que decide hacer lo que ella cree que le será de beneficio; es ahora lo que el gobernante quiere que la persona haga porque supone que eso es lo que le conviene a esa persona.

Sigue siendo interés personal, pero ahora es el político el que lo ha definido y no la persona. El gobernante sustituye a la persona, le dice qué necesita, qué le conviene, cómo será feliz… todo lo que la persona debe hacer es esperar recibir todo eso del gobernante.

Las campañas políticas para 2012 ya han comenzado en México, desde hace ya meses (medio informales, pero son campañas descaradas). Y quienes buscan ser candidatos dejan ver sus promesas, eso que convencerá a los ciudadanos a votar por ellos.

Todas las promesas están sustentadas en elevar el bienestar de la persona, lo que es de interés para ella por supuesto, pero no ha sido decidido por ella.

Es fascinante que en este juego político, también exista el interés personal del gobernante en campaña, un elemento del que no podemos olvidarnos. El interés personal del político en campaña es llegar al poder.

Ese es su objetivo real y absoluto, por el que está dispuesto a hacer todo lo que pueda, incluyendo hacer promesas irrealizables.

Todo lo anterior muestra un asunto que debe ponerse en la superficie, a la vista de todos.

Lo que mueve al ser humano es su propio interés, su deseo de mejorar y estar en una mejor posición. Mueve lo mismo al cocinero que al presidente, al ingeniero que al filósofo.

Es una constante humana, de la que no está exento el político. También quiere él satisfacer sus intereses y el principal de ellos es llegar y mantenerse en el poder.

Sabiendo lo anterior, es más sencillo entender a los políticos en campaña. Ellos persiguen su propio interés, el de llegar al poder. Eso lo sabemos todos, pero lo que no es tan conocido es el otro aspecto de eso: ellos también han determinado lo que es mejor para el resto.

Han colectivizado la definición de bienestar personal.

El fenómeno es sutil y poco tratado. Hablan los políticos de sus proyectos de nación, de sus planes de gobierno, y todos ellos son en la realidad el reemplazo de decisiones: ya no es cada persona la que define sus propios objetivos de vida, ahora lo es el político y su gobierno.

Se trata de una redefinición del papel del gobierno.

Un gobierno normal y estándar tiene una misión sencilla de comprender, la de ayudar a a crear y mantener condiciones que faciliten a cada persona lograr sus propias metas, satisfacer sus propios intereses, los que sean, bajo un estado de derecho y libertad.

Pero el gobierno redefinido impone sobre las personas lo que él cree que es bueno para ellas.

La confusión entre los dos tipos de gobierno ha pasado desapercibida. Un ejemplo lo ilustra.

Para un gobierno normal, el problema de obesidad infantil tiene un origen claro: las malas decisiones de los padres en la alimentación de sus hijos. Y combate ese problema haciendo a los padres responsables de las consecuencias de esas malas decisiones.

Un gobierno que rebasa ese límite se convierte en un activista y olvida los límites de su poder. Por esto es que toma medidas como la regulación de alimentos en las escuelas y hace recaer responsabilidades del problema que combate en villanos predeterminados, como empresas grandes. Y hace eso por su propio interés de gobierno, que es el elevar su poder.

Es decir, el interés propio de todo gobernante es el elevar el poder que tiene sobre el resto. Es su ambición y deseo.

Post Scriptum

El incentivo del político es llegar al poder. Una vez en él, tratar de mantenerlo. Y puede hacer eso por medio de promesas que le produzcan más votos que a otros. Por eso, en general, el candidato político es un fabricante de promesas de mejor vida para esos que pueden votar por él.

Las promesas del político para crear mejor vida en otros estarán concebidas de acuerdo a la definión y criterios del propio político, no de las personas. La consecuencia es la imposición de la idea del político sobre lo que es bienestar en el resto de la gente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras