Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Consenso de Disciplina
Eduardo García Gaspar
6 julio 2011
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Si se ven esos casos, se llega a la conclusión de ser asuntos de falta de disciplina. Igual a las familias que viven por encima de sus recursos y caen, tarde o temprano, en un trance doloroso.

Y no sólo familias, los gobiernos pasan por lo mismo. Remember López Portillo en México.

Ver esto con cierto detalle nos lleva a 1989 y una frase de un economista, John Wiliiamson, para describir una especie de lista de deseos para América Latina.

Era el célebre Consenso de Washington, tan mencionado y tan poco conocido en su detalle.

Uno de sus grandes puntos es el considerar deseable a la estabilidad. Supongo que nadie esté en contra de esto. En más detalle se trata de controlar la inflación, y supongo también que nadie se oponga a esto.

Se trata de tener una moneda estable y eso es bueno, muy bueno. Nadie puede tener desarrollo con una moneda inestable.

Hasta aquí no hay problema y tampoco lo hay en el siguiente punto, el de mantener la disciplina fiscal. En otras palabras, los gobiernos no deben gastar más de lo que reciben. Lo mismo que las familias que deben gastar de acuerdo con sus posibilidades. Es erróneo tener déficits, es erróneo endeudarse para cubrirlos.

Si eso se hace, todo terminará en una crisis, como en Grecia. Este mismo error de gastar demasiado y tener deudas gigantes es lo que sucede ahora mismo en los EEUU (Obama ha hecho aún más marcada esa tendencia al déficit).

Me imagino que también aquí exista un acuerdo general.

Entonces tenemos que el Consenso de Washington no está nada mal, al menos en esos dos puntos, el de una moneda estable y el de unas finanzas públicas sólidas.

Los problemas con este Consenso están en el punto siguiente, el del papel del gobierno. Quiere reducir ese papel, a lo que se oponen fervientemente los socialistas e intervencionistas.

¿Qué sugiere el Consenso de Washington?

Sugiere ponerle límites al gobierno en el terreno económico. Pide privatizar empresas propiedad del gobierno.

En México, por ejemplo, pediría vender a particulares líneas aéreas de propiedad estatal, lo que se hizo. Igual con los bancos, que fueron nacionalizados tiempo antes. Pediría vender al monopolio estatal petrolero también.

Otra sugerencia es la de abrirse al comercio exterior y mantener libres los flujos de inversión extranjera.

Cosas que son parte de un principio general de “descomplicar” a la economía retirando regulaciones innecesarias que limitan la libertad, impiden elevar productividad y anulan competencia. El es viejo principio de que tener muchas leyes es un mal social.

En resumen, el Consenso de Washington pide cosas razonables como estabilidad monetaria y de finanzas públicas. Son ideas estupendas.

Los problemas comienzan con las otras cosas que pide, que son claramente liberales: menos gobierno, menos leyes y en general, una autoridad menos intervencionista.

Esto último es lo que ha sido criticado por parte de los que piden más gobierno y no menos. Porque al final de cuentas a eso se reduce la discusión sobre el Consenso de Washington, a la vieja discusión entre quienes quieren un gobierno limitado a las cosas importantes y quienes quieren que el gobierno intervenga en muchas cosas.

Ese es todo el fondo de la controversia real acerca del Consenso de Washington.

Usted encontrará que la inmensa mayoría de los políticos estarán en contra del consenso, porque les quita poder y el poder es su afrodisiaco.

Encontrará también que los de izquierda se opondrán a esas ideas, pues lo que ellos quieren es que el gobierno crezca y tenga más poder.

También estarán en contra del consenso todos los que hacen del gobierno su modo de vida, como sindicatos y empresas protegidas por la autoridad.

Del otro lado, los liberales como yo apoyan esas ideas que dan un margen mayor de libertad a todos en la sociedad, a la que harán una economía más dinámica.

Sea lo que sea, en la parte del gobierno el Consenso de Washington tiene una parte que genera muchos acuerdos. La parte de la disciplina fiscal y de la estabilidad monetaria, dos cosas muy relacionadas y que intentan evitar esas crisis como la de Grecia con un gobierno irresponsable que acaba causando problemas no sólo en su país (igual que México lo hizo en los años 80).

Todo es un asunto de disciplina, prudencia y sentido de responsabilidad de parte de los gobiernos.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Finanzas Públicas y en ContraPeso.info: Izquierda-Derecha.

Debo mencionar que la otra crítica al Consenso de Washington es la que dice que son medidas no aplicables a todos los casos porque cada país en cada circunstancia es diferente. Puede ser, pero no imagino que haya casos en los que no convenga tener una moneda estable y finanzas públicas conservadoras.

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