Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Contra Corriente, Jamás
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2011
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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La noticia fue estándar, algo anunciado, conocido y sabido. Ha sido mencionada una y otra vez. Ahora se trató de Josefina Vázquez Mota, coordinadora del PAN en la Cámara de Diputados.

Dijo que si ella llega a la presidencia, su gabinete de ministros seguirá una cuota: mitad mujeres, mitad hombres. Según un reporte, ella dijo que

“Me parece que en México hay cuotas y ha tenido que haber cuotas, porque de otra manera sería más difícil para las mujeres y quiero decir que la Presidencia de la República no es cuestión de género sino de talento”.

La contradicción es obvia: si “no es cuestión de género sino de talento”, las cuotas sobran.

Es más, sería malo tener cuotas por sexo, si es que lo importante es el talento. Es decir, debe ponerse en ese gabinete de secretarios a los talentosos, sin importar que sean hombres o mujeres.

El tema bien vale una segunda opinión para mostrar cómo es que ideas chatarra sobreviven. Pero primero, veamos el asunto de la cuota de mujeres.

La propuesta está sostenida en la meta de dar a las mujeres posiciones de importancia, como la de ser secretario de gobierno. Con eso, se alega, se llegará a la igualdad entre los sexos.

Se trata, por tanto, de forzar una distribución de acuerdo con una variable de clasificación personal. Sería lo mismo, por ejemplo, forzar una cuota de personas menores de 50 años, o una de personas de pelo castaño, o una de zurdos. Todo con la idea de que eso logrará su igualdad. No tiene sentido.

No lo tiene porque las características que importan para una posición como la de secretario de gobierno no son de ese tipo. No importa si son rubios, zurdos, hombres, morenos, mujeres. Lo que importa para esa decisión es que tengan rasgos relevantes al puesto, como talento, capacidad, experiencia, prudencia, honestidad y similares.

La misma Vázquez Mota lo reconoce al decir que es una cuestión de talento, no de género. Y si ella asigna cuotas de sexo, entonces desprecia al talento.

Se darían casos en los que un hombre muy bien preparado sería puesto de lado porque el puesto debe darse a una mujer menos preparada. El resultado sería un gabinete con personas menos talentosas de lo posible.

Neto, neto, la idea de forzar cuotas por sexo de la persona es absurda. Lo es porque pone atención en una variable que es irrelevante para el puesto de secretario. La misma Vázquez Mota lo reconoce y es lo que le sirve para proponerse como candidata a la presidencia: que sea mujer no importa, lo que importa es que ella siente tener el talento.

Esto me lleva a eso que creo que bien vale una segunda opinión.

No pienso que Vázquez Mota sea tonta. Creo que sus palabras mismas reconocen que lo que importa es el talento, no el sexo. Creo que si se le preguntara qué importa más, ella diría que el talento. Entonces queda una duda.

La duda de qué es lo que sucede que le hace proponer, a pesar de ser absurdo, una cuota de mitad mujeres en su gabinete. Esto es lo que realmente debe verse más de cerca. Es un fenómeno curioso que en resumen dice que una idea absurda se desea implantar a pesar de ser tonta.

¿Qué es lo que existe en la idea de una cuota forzada de mujeres que la hace popular y deseable a pesar de ser una idea ilógica?

Una posible explicación es la muy conocida, la que dice que la popularidad de las ideas nada tiene que ver con su validez. Lo popular, lo más creído y admirado no está correlacionado con lo cierto, evidente y real.

Esto ayudaría a entender a Vázquez Mota: sabe ella que lo de la cuota de mujeres es absurdo y, sin embargo, lo propone porque se trata de una idea popular, común, que goza de aprobación general. Si quiere ser presidente, ella no va a ir en contra de ideas admiradas por muchos, incluso aunque sean absurdas. Ir contra la corriente sería limitar sus probabilidades de elección.

Visto de otro lado, el fenómeno de la supervivencia de las ideas absurdas puede ser visto de una manera más clara: digamos que existe una idea muy popular, la de que los pelirrojos han sido discriminados, todos la aprueban y es creída por la inmensa mayoría. ¿Va a ir el gobernante en campaña en contra de ella?

Por supuesto que no. Al contrario, le dará impulso a esa idea, aún sabiendo que es absurda y dirá que habrá una cuota de pelirrojos.

Post Scriptum

Lo anterior puede ser también entendido como la presión de la opinión pública percibida por el gobernante en campaña. El hará lo que sea que le dé popularidad y no se la dará ir en contra de opiniones mayoritarias, aunque ellas sean las más ridículas y falsas en las que pueda pensarse.

De esta manera las ideas malas y absurdas reciben impulso y sobreviven largo tiempo, a pesar de que ellas deberían ser descartadas. Y es así que el gobernante que en privado reconocería que son malas ideas, en público es su más ferviente promotor.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Feminismo y en ContraPeso.info: Electorado.

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1 comentario en “Contra Corriente, Jamás”
  1. Eduardo Trueba. Dijo:

    Curioso e interesante tema. Los gobernantes (y aspirantes) harán de todo incluso el ridículo para tratar de ganar la aprobación popular. El “ser incluyente” es una idea que suena muy loable y lo han adoptado varios, por ejemplo Fox, en su afán de sonar muy incluyente hizo célebre su “chiquillos y chiquillas”, mencionando muy frecuentemente ambos géneros en sus discursos cuando realmente no era necesario. Muchas veces el decir “los maestros” o “los niños” por supuesto que incluye ambos géneros; no es excluyente, es una generalización gramaticalmente correcta.
    Algo que ha ido mas allá es -en el afán de “ser incluyentes” o “no discriminatorios”- el elevar a rango de derecho constitucional el “matrimonio” (incongruencia) entre dos personas del mismo sexo, o una conducta irregular e inmoral como la homosexualidad por el simple hecho de no discriminar. (*) ¿seguirán luego los pederastas y otras diversidades sexuales?
    Pero estoy seguro que muchos de los legisladores locales o federales que lo promueven no lo verían con buenos ojos en su núcleo familar.
    O cuando un recién electo gobernante dice: “mi gabinete será incluyente, formado con funcionaros de diversas corrientes políticas”, pero lo primero que hace es una alianza entre su gobierno y su filiación política para golpear constantemente al opositor.
    En fin, estimado Eduardo Garcia Gaspar, apreciados lectores. Cuantas desviaciones del lenguaje y de los actos solo por querer dar una imagen aceptable a las mayorías.
    (*) Por cierto, mi postura no es promover odio hacia los homosexuales. Son personas con calidad humana que merecen respeto por eso, por ser personas.Pero de respetar a una persona a compartir o elevar a rango constitucional una conducta que no considero adecuada, hay un trecho que rebasa mi compromiso de respeto, o al menos rebasa mis principios éticos. De cualquier manera hoy es ley la conducta y “matrimonio” homosexual en algunos lugares. Como tal lo acato pero no lo comparto. Una situación puede ser legal pero a la vez inmoral, como el aborto o asesinato de hijos indefensos, cuando están (o deberían estar) ante el total amparo de la madre. Estos son otros temas largos e interesantes de tratar.





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