Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Corporativismo: el Esquema
Leonardo Girondella Mora
10 marzo 2011
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


Las situaciones políticas son por lo general extremadamente complejas por la cantidad de repercusiones que ellas tienen —pero a pesar de ello, es posible resumir mucha de su esencia en una frase más o menos llamativa.

En la política de cualquier país, los ciudadanos comunes son los involuntarios que están obligados a seguir a los gobernantes incapaces que realizan acciones indebidas en favor de minorías ingratas.

La frase tiene varias versiones, repetidas en diversos lugares —lo que he hecho es modificarla para identificar tres grupos de personajes involucrados en toda decisión política y que explican la estructura del corporativismo. Esos grupos son tres:

• Los involuntarios, o sea, los ciudadanos —los que no tienen más remedio que seguir los mandatos de la autoridad y hacerlo obligados por la fuerza.

• Los incapaces, o sea, lo gobernantes —los que alegan vocación de servicio público y por lo general toman decisiones malas que persiguen el bienestar general, pero producen efectos colaterales dañinos a los ciudadanos.

• Los ingratos, o sea, los intereses especiales —las minorías bien organizadas que se acercan a la autoridad para lograr medidas gubernamentales en beneficio propio y que suelen causar daño en los involuntarios.

Los tres tipos de personajes pueden ser muy bien identificados en muchas de las situaciones políticas y al serlo, representan una ayuda para el entendimiento de la complejidad política.

Ejemplos esquemáticos ayudan a ilustrar el uso de los tres personajes.

• Un sindicato, no importa cual, convence al gobernante de aprobar una medida como la jubilación temprana y con goce de sueldo completo para sus miembros. El gobierno al concede y tiempo después, el fondo de pensiones es insuficiente y debe ser alimentado con fondos público, provenientes de impuestos.

• Otra ocasión es la de un organismo de representación de fabricantes de un producto cualquiera, el que pide y logra la prohibición de importaciones de productos que les compiten. Bajo esta situación, los ciudadanos pagan ahora más por productos que podían importarse y venderse a precios menores.

Esto es una explicación del corporativismo —con la ventaja de que resalta al tercer jugador de la partida, al ciudadano que generalmente es olvidado.

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El proceso corporativista tiene una condición indispensable de inicio —es la existencia de un gobierno extralimitado en sus poderes, capaz de intervenir en grandes proporciones en la economía. Este gobierno tiene tal poder que es capaz de tomar de unos para dar a otros, según su voluntad.

Una vez que existe ese tipo de gobierno, se crea la oportunidad de hacer negocio con él: si se le logra convencer de dictar una cierta medida, el grupo organizado que la pide logrará beneficios que no lograría bajo una situación normal.

Dos instancias de hacer negocios con el gobierno, por parte de grupos bien organizados, fueron mencionados ya: prestaciones excepcionales a un sindicato y cierre de fronteras a productos extranjeros.

Hay más, como la petición de subsidios a sectores agrícolas, el tratamiento fiscal especial a ciertas industrias, créditos blandos, y muchas más.

Es importante, para el grupo que los pide que sus solicitudes sean vestidas con las más altas motivaciones sociales, para lo que se ha desarrollado un lenguaje codificado muy especializado: “conquistas laborales”, “soberanía nacional”, “derechos de minorías”, “ayuda al campo”, “gasto social”, y otras de similar imprecisión.

Ya que es una negociación, el grupo favorecido suele quedar obligado teniendo que corresponder al gobierno —aunque existe la posibilidad muy común, de que el favor sea producto de un chantaje: en caso de no condescender con el favor, el grupo solicitante amenaza con otra palabra de ese lenguaje especial, “movilizaciones sociales”.

En tercer jugador, que suele ser relegado, es el ciudadano involuntario —que es el que sufre las consecuencias de los favores concedidos: sus impuestos no van a obras públicas, sino a fondos sindicales o subsidios empresariales, o bien paga precios más altos por productos fabricados por empresas protegidas.

En el proceso corporativista hay dos ganadores casi siempre, el gobierno y los grupos organizados —pero hay un perdedor claro, el ciudadano que forma la gran mayoría de la población pero que no está lo suficientemente organizado como para defenderse.

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Todo lo qiue intenté hacer es proponer un sistema esquemático que ayuda al ciudadano común a comprender muchas de las decisiones políticas que en su apariencia inicial suelen ser verse como demasiado complicadas —pero, por encima de eso, intenté hacer otra cosa.

El señalar que los problemas de daños al ciudadano tienen su origen en gobiernos extralimitados en sus funciones —si dejase de existir el intervencionismo económico, estos daños a la ciudadanía sería eliminados en gran proporción y las personas vivirían mejor.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Corporativismo.

Columnas de este tipo pretenden precisar términos comunes usados en discusiones políticas. Hay más de estos términos en ContraPeso.info: Material Académico.

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