Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cosmética del Lenguaje
Leonardo Girondella Mora
30 mayo 2011
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: , ,


Cuando algo suena mal y no puede ser defendido, existe un remedio que no cambia la realidad pero sí las percepciones —el sencillo cambio de palabras, algo como una cirugía plástica del lenguaje que todo intenta hacer que se vea bien.

Hace algunos años, los ecologistas proponían la frase de “calentamiento global” y sobre ella construyeron una enorme campaña de relaciones públicas que tuvo efecto en la opinión pública. Pero cuando la realidad no demostró lo que proponían, vino esa cirugía plástica del lenguaje.

Dejó de usarse la frase “calentamiento global” y comenzó el uso de “cambio climático” —lo que resultaba en decir que ahora el enfriamiento, que antes negaban, contaba igual que el calentamiento, que era su postura original.

En resumen, sucediera lo que sucediera les daba la razón —incluyendo la posibilidad de poco cambio, si es que se sostenía que lo normal eran cambios.

No hay forma de ganar una discusión contra una postura que sostiene que todo le da la razón.

Lo mismo sucede con otras frases y palabras —ilegales se cambió a indocumentados, criminales a víctimas sociales.

Igual sucede con la frase de “energía limpia” que en realidad no se sabe si lo es o no, pero la mera mención de la frase es suficiente como para rechazar toda posibilidad de usar carbón o petróleo sin analizarlo siquiera.

Un ejemplo extraordinario de cirugía cosmética del lenguaje es la palabra “homofóbicos”, una de gran utilidad para ganar discusiones. Todo lo que se hace es darle ese calificativo a una persona que reprueba a la homosexualidad y la discusión se considera ganada sin analizar opinión alguna.

No sólo existen cambios en expresiones y palabras —también se crean nuevos términos como el anterior, o bien a palabras normales se les agrega una connotación que las hace invulnerables.

Una de estas es “diversidad”, que se ha elevado a un nicho especial, el de lo políticamente correcto.

Eso significa que está colocada bajo un capelo a prueba de exámenes y análisis —es un sujeto de adoración al que rodean palabras nuevas, como multiculturalismo, pluriculturalismo y quizá otras, cuya supervivencia se debe a un círculo de guardaespaldas académicos colocados a su alrededor.

Puede ser que el caso más notable de estos sea el cambio lingüístico al que fue sujeto la palabra sexo —servía ella en el sentido de diferenciar a hombres y mujeres, como cuando se contestaba un formulario.

Ya no, ahora esa distinción se hace utilizando otra palabra, “género” y que es de opción múltiple, para realmente significar gustos y prácticas sexuales de la persona —más o menos tan extremo como evitar la distinción entre hombres y mujeres usando sus hábitos alimenticios.

Lo que he llamado cirugía plática del lenguaje es un fenómeno conocido y basado en apariencias.

Su objetivo es modificar la percepción de la realidad en favor de la opinión de quien hace la cirugía —no cambia la realidad, sólo modifica su entendimiento de tal forma que así demuestra que su opinión es real no siéndolo.

En palabras más directas, es un engaño de apariencia inocente —una mentira de formas corteses, que en el fondo no es más que un sucio truco que persigue la desorientación mental del resto.

Mi preocupación frente a la cirugía cosmética del lenguaje es el efecto que ella tiene entre quienes resultan engañados —a quienes impide el uso de su razón al darse por satisfechos con un cambio de palabras al que toman como una argumentación sólida.

Cuando esos efectos se acumulan en una sociedad, sus miembros llegan a tener comportamientos de robots que reciben instrucciones de otros —les dicen que hay que dejar de usar “calentamiento global” que se olviden de eso, que ahora se llama “cambio climático” y que no hay más que pensar al respecto.

Es como un cambio en la programación de un computador, al que se le borra de la memoria una palabra y se le da otra —ya no hay promiscuidad sexual que es mala, ahora hay liberación sexual y es buena.

Termino señalando que no sólo es un cambio de palabras, sino de connotaciones —lo que antes era visto como reprobable con la palabra anterior, ahora la nueva palabra lo hace bueno, o viceversa.

Creo que este es un punto que no se ha tratado lo suficiente.

La atención ha sido enfocada a la cirugía cosmética del lenguaje, pero eso no es todo —en ella está incluida una cirugía interna más profunda, la cirugía moral o ética: la nueva expresión o el nuevo término son distintos a los anteriores, pero también se ha cambiado su valoración moral

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Lenguaje. Los cambios de palabras para disfrazar contenidos y significados son muy propios de otro gran tema actual, el de las Guerras Culturales.

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