Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Creadores y Repetidores
Eduardo García Gaspar
28 diciembre 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Hay una cierta idea por demás curiosa y que suele ser muy propia de esos a quienes llamamos intelectuales.

No sé muy bien cómo definirlos, pero es como un círculo selecto de personas a los que se atribuyen dos rasgos, ser célebres y saber más que los demás.

Suelen ser escritores famosos en buena parte.

Se les llama intelectuales, pero también la “intelligentsia”. Es una elite intelectual, muy inclinada a las humanidades y la cultura, a la que suele dársele el papel de guías.

Lo que ellos dicen, escriben y piensan, es digno de respeto y sabio. Son ellos fuentes de ideas para el resto, una especie de brújulas filosóficas.

Quisiera hacer un par de apuntes rápidos sobre el tema.

Uno es de de distinguir dos grupos entre ellos. El otro señalar su inclinación a ser contradictorios en cuestiones morales. Comienzo por algo que no suele ser tratado tanto como debiera.

Cuando hablamos de intelectuales, en realidad debe distinguirse entre dos grupos más o menos claros. Uno, el creador de ideas. El otro, el repetidor de esas ideas creadas por otros.

Los reales creadores de ideas son muy pocos y aislados. Son los autores de libros que casi nadie ha leído. Y son los realmente originales, para bien o para mal.

Creadores de ideas típicos son Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Hume, Locke. Gente realmente de mucha influencia. Uno de ellos, sin duda, es Marx.

Pocos han leído sus obras, muchos los conocen porque han sido relanzadas por los intelectuales repetidores y popularizadores de los creadores.

Con la palabra intelectuales solemos referirnos a los repetidores, con grandes talentos para repetir, simplificar y explicar ideas de otros. Son mucho más conocidos, la mayoría de las veces, que los creadores cuya influencia suele ser de siglos.

Y esto es interesante: vivimos para la influencia de ideas que están en libros que no hemos leído escritos por gente que no conocemos.

Las ideas de los creadores pasan a los repetidores de diversos tipos. Los más célebres son los intelectuales, a los que leemos y repetimos, llegando esas ideas en una infinidad de pasos hasta convertirse en un ambiente cultural.

No recuerdo quién lo dijo, pero tiene su punto: en los EEUU se leyó a John Locke y en América Latina no, eso causó diferencias notables.

Los intelectuales, es decir, los repetidores (dicho sin ser peyorativo), suelen ser una serie de grupos afiliados a diferentes tipos de ideas. Por ejemplo, hay escritores que se afilian más a ideas liberales, como las de los escolásticos tardíos, Mises, Hayek y otros.

Pero existen otros grupos, como los socialistas, afiliados a ideas de Marx, Engels y similares. Igualmente los hay conservadores y los hay progresistas.

Y las ideas que repiten tienen influencia, a veces mucha. Tome usted a Hugo Chávez, por ejemplo. No ha él creado idea alguna. Lo que hace es lo que él cree que debe hacerse de acuerdo con las ideas que se crearon hace tiempo y que otros repitieron y difundieron.

Igual le sucedió a los gobernantes de la URSS, a principios del siglo 20.

Una vez apuntado lo anterior, entro al segundo punto, más particular que el anterior.

Me da la impresión de que muchos intelectuales tienen una fuerte inclinación a ser jueces morales al mismo tiempo que legisladores éticos. Suelen ellos ser críticos de la moral tradicional, de las creencias religiosas y partidarios de nuevas opiniones.

Hay en ellos una tendencia a juzgar a la moralidad de otros e incluso burlarse de ella. La consideran limitada, estrecha y miope. Pero al mismo tiempo que critican la moralidad del resto, tienden con fuerza a aprobar entre aplausos su propia moralidad, a la que consideran superior, amplia y libre.

No es que el intelectual esté en contra de la moral, como se suele pensar. Es solamente que está a favor de su propia moralidad, la que él ha creado con las ideas de otros.

Si algún intelectual cree que la religión, por ejemplo, es el opio de la gente, lo que en realidad ha hecho es crear otra droga que el considera superior sin darse cuenta de que hace lo que critica.

En fin, me parece que tener un par de ideas sobre los intelectuales es de provecho para mostrar la gran influencia que tienen en el bienestar de largo plazo de nuestras sociedades. Si sus ideas son malas, nos lastimarán.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Intelectuales.

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