Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuba Debe Dolarizarse
Santos Mercado Reyes
20 julio 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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“Tengo que hablar con Raúl Castro”, bullía en mi mente y no me dejaba dormir.

Me surgió la idea desde el momento en que supe de algunas reformas económicas tomadas en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba realizado en el mes de abril de 2011.

No era para menos pues al grito de “tenemos que cambiar lo que haya que cambiar”, Raúl Castro anunciaba el fin de los subsidios a las empresas del Estado, la eliminación de las gratuidades ( en salud, educación, vivienda), el impulso a los negocios privados, la apertura a la inversión extranjera y 300 reformas adicionales.

En mi delirio recordaba que estas eran las reformas que le habíamos propuesto en nuestros “Seminarios Milton Friedman” en 1993 y 1994 en la Universidad de La Habana, Cuba.

¿Acaso por fin nos estaban haciendo caso?

No me interesaba reclamar créditos, pues seguramente otros neoliberales le habrán advertido a Fidel Castro que si no hacía reformas liberales, Cuba no tenía futuro.

Más bien, quería advertirle que sus reformas podrían ser más efectivas si iban acompañadas de una reforma educativa y monetaria sustancial.

Así que, con la mejor intención, preparé cartas, libros y constancias de mis actividades pasadas en Cuba.

También le llevé tres libros: Camino de Servidumbre de Friedrich von Hayek, Libertad de Elegir de Milton Friedman y Pobreza y Libertad Económica de quien escribe.

La reforma educativa tiene por finalidad cambiar la mentalidad de los cubanos.

Durante cincuenta años de escuelas públicas (i.e. del gobierno) se impulsó una mentalidad pasiva: aprendieron lo que el gobierno quería que aprendieran, se transformaron en dóciles sirvientes del poder, en esclavos del Estado, dejaron de pensar en los negocios, las empresas privadas, la riqueza y el comercio pues todo esto constituía un pecado capital en tierras comunistas.

Obedecer y resignarse sin protestar y votar a favor de todo lo que decidía el gobierno era la clave para recibir alimento.

Ahora que se anuncian cambios radicales, esa mentalidad de esclavos ya no sirve a los nuevos propósitos. ¿Cómo garantizar los cambios de mentalidad?

Nuestra propuesta fue que de inmediato introdujeran el Voucher System for Education de Friedman, es decir, el bono educativo.

Me sorprendieron gratamente los funcionarios cubanos pues me dijeron que el voucher implica mantener la educación gratuita y eso lo quieren eliminar.

No podía yo creer lo que mis oídos escuchaban: “El que quiera educación que la pague, si no hoy cuando ejerza de profesionista, pero no puede seguir siendo gratuita”. Naturalmente, me emocionaron hasta las lágrimas esas respuestas.

“Tan dispuestos estamos a eliminar las gratuidades que de la noche a la mañana hemos eliminado los comedores gratuitos en los centros de trabajo”, “preferimos subirles los sueldos y que cada quien consiga dónde comer”.

En efecto, aquellos sueldos de 128 pesos cubanos ahora andan en 800 y hay paladares (comedores) privados cerca de los centros de trabajo. Me estallaba la cabeza y el corazón de alegría.

Lo único que pude recomendarles es que el gobierno cubano deje que se abran los sistemas de crédito privado para financiar a los cubanos que no tengan recursos para pagar las colegiaturas y que de ninguna manera lo haga el gobierno.

En cuanto a la reforma monetaria, me contaban que ya es un problema estar manejando dos monedas en Cuba: el peso cubano y el dólar convertible (CUC). Mi propuesta fue que se olviden del peso cubano y del CUC y adopten el dólar.

Aquí no les gustó pues todavía hay una especie de mitos y nostalgia revolucionaria, pero si superan sus traumas indudablemente tendrán que adoptar el dólar o el euro.

Por lo pronto, deben despenalizar el uso del dólar para que los cubanos o los extranjeros realicen sus actividades comerciales.

En mi viaje pude ver que ya hay vendedores ambulantes que ejercen sus actividades sin andarse cuidando de la policía. Es más, casi no vi policías ni gente del ejército.

Los poseedores de carros viejos ofrecen sus servicios de taxi y se ofrece hospedaje en casas de la ciudad, hay mercados donde los campesinos venden sus cosechas al mejor postor. En otros tiempos, toda esta gente ya estaría en la cárcel.

Por supuesto, la economía sigue principalmente en manos del gobierno, pero hay signos de cambio y eso abre las esperanzas para esos cubanos que han soportado 50 años de estancamiento y privaciones.

Por lo pronto, el verdadero signo del cambio lo deben dar mediante la adopción del dólar americano.

Mi visión es que Cuba se encuentra en un parteaguas. Bien vale la pena darles el beneficio de la duda. Pero si no me equivoco, pronto, muy pronto podremos gritarles: ¡Bienvenidos al mundo capitalista!

Nota del Editor

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