Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De El Cairo a Huddersfield
Eduardo García Gaspar
9 febrero 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es como la salud física, hasta que no se pierde uno no se da cuenta del bien que se goza. Los precios libres son iguales, no se sabe el bien que hacen hasta que se dejan de tener.

Pero para explicarlo hay que ir hasta Egipto, con este reciente caso. Un reporte del día 7 de este mes señaló que los precios del petróleo bajaron por la aparente mayor calma en Egipto y una visión más optimista de la economía estadounidense.

En concreto, el crudo West Texas Intermediate para entrega en marzo redujo su precio en 30 centavos para cotizarse en 88.73 dólares por barril en la New York Mercantile Exchange. Del otro lado en Londres en crudo Brent elevó su precio en 3 centavos cotizando en 99.86 el barril.

Esas fueron noticias de ese día a una cierta hora. Antes los precios habían subido por causa principal de los efectos que la inestabilidad política de Egipto podía tener en esa región. Con una expectativa de menor nerviosismo, los precios se mueven de otra manera.

Los precios promedio de la gasolina en EEUU, por ejemplo, se elevaron 3.4 centavos respecto al mes pasado.

Una semana antes, la cotización en Nueva York era de 92.19 dólares por barril, un 3% más que la cotización anterior. En Londres, el precio superó los 100 dólares.

Todo por, como dicen, el nerviosismo de los mercados. Y esto es fantástico, realmente maravilloso. Pocas cosas tan buenas como esa capacidad de los mercados para ponerse nerviosos.

Por supuesto, al momento que usted lea esto, se tendrán otros precios.

Y ahora, de Egipto vamos a otra parte, por ejemplo, a Huddersfield, en Inglaterra.

Allí, una persona tiene un negocio de reparto de comida usando un par de pequeñas camionetas. Es un buen tipo, trabajador y no muy inclinado a leer las noticias. De un día para otro, el hombre encuentra que la gasolina cuesta algo más.

Después de pasar por el enojo, muy justificado, el hombre reacciona y decide hacer algo al respecto. Algo que le produzca ahorrar gasolina, quizá usar menos el aire acondicionado, planear mejor sus rutas, o lo que sea.

El cúmulo de acciones individuales de otras personas producirá de inmediato un ahorro del monto consumido. Y a la larga habrá otras reacciones, algunos pensarán en comprar carros de menor consumo. Más aún, los productores de gasolina pensarán en ampliar la producción dado el precio más alto.

Gracias a un sistema de comunicación que no se ve con facilidad, el hombre de Huddersfield, que quizá no sabía siquiera de la existencia de Mubarak, se ha acomodado a nuevas circunstancias. Eso mismo harán otros en otras partes, una mujer en Paris, Texas, que lleva a los niños a la escuela quizá busque a otras mamás para hacerlo en viajes conjuntos alternados.

A ellos, el precio les ha dicho algo, no importa que no estén enterados de lo que sucede en Yemen, ni en Túnez. El nerviosismo de los mercados es un sistema de comunicación que sirve para tomar decisiones personales.

Es usual considerar que los mercados nerviosos e inestables son negativos y es una costumbre establecida que los gobernantes quieran entrar a quitarles esa inquietud. Hacer eso es como acallar a un sistema de comunicación que sirve a la gente para tomar decisiones con su dinero.

Es exactamente igual a censurar la libertad de expresión.

Los mercados libres son por naturaleza dinámicos y su movimiento es de ayuda a todos, no diferente a los sistemas de aviso en la carretera, esos que informan que se acerca un tren, o los letreros que avisan que no deben encenderse fósforos. Si no se respetan, las consecuencias serán malas.

Otra manera de poner esto es hablar de vivir en la ignorancia. Vivir así es un peligro constante. Y vivir en la ignorancia es el tipo de vida que producen los controles de precios.

Queriendo quitar la inestabilidad a los precios, lo que esos controles logran es enmudecerlos y hacer que el hombre de Huddersfield actúe como si nada hubiera sucedido.

Los precios, siguiendo con las comparaciones, son como puestos de vigías que nos avisan qué sucede a nuestro alrededor. Quitar esos vigías es vivir en un peligro mayor que el criticado nerviosismo de los mercados. Es su movimiento es el que nos informa ya hace mejores a nuestras decisiones.

Y, sí, los sistemas de mercados libres y sus precios son una modalidad de la libertad de expresión.

Post Scriptum

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Precios.

Los precios de alimentos, en estos momentos, se han elevado y son causa de preocupación. Eso es un aviso en extremo valioso. Si esos precios se mantienen artificialmente al nivel anterior, las personas tomarán decisiones creyendo que es verdad lo que es mentira.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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