Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Regreso al Fracaso
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Hace ya tiempo, en las décadas anteriores a los años 90, había un gran enfrentamiento que conviene recordar. Era el período que se llamó Guerra Fría.

Un mundo bipolar, en el sentido de dos grandes potencias rivales no sólo diplomáticamente, sino en un plano de ideas.

De un lado, estaba EEUU, como representante de la idea capitalista. Todo eso de las libertades políticas, culturales y económicas.

Ideológicamente era el defensor de eso, de la libertad personal, producto de una historia fascinante.

Del otro lado, estaba la idea opuesta. Era la idea comunista representada por la URSS. Con otra historia fascinante, era la continuación de la Rusia Imperial bajo el dominio de personas convencidas de hacer las cosas de manera similar, de la manera comunista.

La manera comunista estaba basada en una economía ordenada por medio de una planeación central. Cada cinco años surgía un gran plan maestro para todos en el país. Las empresas, propiedad del estado, seguían ese plan como obligación. Allí se decía qué producir, cuánto, cómo, dónde, a qué precio.

La manera capitalista era la opuesta.

En ella nadie ordenaba qué producir, ni cuánto, ni nada por el estilo. Se confiaba en la espontaneidad de la gente y sus iniciativas de producción y consumo. En algunos momentos sufrió de órdenes estatales, como controles de precios, pero en lo general, su noción básica era la libertad.

Era un enfrentamiento de ideas opuestas (lo de la diplomacia me lo salto).

Un choque entre dos propuestas muy diferentes para lograr la misma cosa: bienestar para la gente normal, como usted y como yo. El combate de ideas se tornó casi religioso. La posibilidad de conversar razonablemente era imposible. Las ideas se convirtieron en dogmas, como en la UNAM en México.

La solución del conflicto de ideas tuvo una respuesta pragmática: el colapso de la URSS, un golpe intelectual de consideración para los comunistas y sus asociados.

La conclusión era obvia y los pretextos abundaron: el comunismo de la URSS no era en realidad comunismo, sino otra cosa (por lo que el comunismo seguía siendo válido).

Lo que bien vale una segunda opinión es señalar que el conflicto de ideas continúa.

Sigue ese choque de propuestas tan diferentes. Con palabras distintas, con nuevas apariencias, pero, si los tiempos cambiaron, la discusión aún sigue.

En el terreno económico parece haber ya un buen consenso: producen mayor prosperidad los mercados libres que los planeados centralmente.

Pero en los círculos políticos, la dirección tomada es la opuesta. Es una situación paradójica: si la URSS cayó, el más mínimo sentido común me diría que no copiara sus políticas económicas, ni que las tomara como inspiración. Y sin embargo, es lo que ha sucedido.

Recuerde usted esos tiempos de la Guerra Fría y compare a las dos Alemanias. El más mínimo coeficiente mental diría que es mejor inspirarse en las decisiones de Adenauer y de Erhard que en las de los gobernantes comunistas. Los resultados son tan contundentes que no hay manera de ignorarlos.

Pero, caso extraño, los políticos se han inspirado más en las ideas que fracasaron que en las que tuvieron éxito. No me lo explico, pero es real.

En Cuba su gobierno es una muestra de terquedad al mantener ideas que se sabe fracasan. En Venezuela, su gobierno actual propone el socialismo del nuevo siglo, que es como querer curar cirrosis con dosis masivas de ron. El México, el PRD propone más o menos lo mismo, y los demás partidos no son muy diferentes.

En los EEUU, Obama propone socializar la medicina y reanimar a la economía con más intervencionismo para curar una crisis que causó ese mismo intervencionismo.

No se entiende fácilmente. Aunque puede usarse la explicación de que el poder atonta. Si se sabe que cierto tratamiento médico no da buenos resultados, empeñarse en aplicarlo es de locos.

Recordar el conflicto ideológico de la Guerra Fría es, por todo esto, saludable.

Su resultado final, más adelantos en la Economía, dan un cúmulo de evidencias que niegan las bondades del intervencionismo y, a pesar de todo, se insiste en aplicarlo. Escuche usted las propuestas de los presidenciables en México y verá que insisten en volver al fracaso.

Y no sólo los políticos, muchos académicos insisten en la necesidad de regresar al fracaso, en repetir las mismas políticas que no han funcionado, ni en la teoría ni en la práctica. ¡Impresionante!

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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