Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Decisión del Nuevo Merlín
Eduardo García Gaspar
13 diciembre 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Está entre las promesas electorales de candidatos a presidente. Es el ofrecimiento a hacer crecer a la economía a una cierta tasa, una alta, digamos 6 por ciento.

Lo asombroso es que eso se tome en serio, tanto que llega a haber reclamos cuando no se cumple. Seamos realistas.

Si a usted le dijeran con toda seriedad que poniendo a Merlín en la presidencia, el país comenzaría a crecer sustancialmente, usted estallaría en carcajadas.

Bueno, pues eso mismo está sucediendo. Uno de los candidatos ya lo ha hecho. Se han posicionado como el nuevo Merlín ofreciendo crecimiento económico que sólo será posible si llega a la presidencia.

Ahora, seamos lógicos. Si se selecciona como meta el crecimiento de la economía, nadie se opondrá. Todos quieren vivir mejor, elevar el bienestar, tener abundancia creciente.

Que un candidato a presidente diga eso tiene un significado muy escaso, casi nulo. Lo que importa es lo que esa decisión de crecimiento tiene como consecuencia.

Lo ilustro con un ejemplo sencillo. Digamos que un joven decide una meta de tener estudios universitarios. Nadie verá eso como negativo, al contrario.

Lo importante es que esa decisión lleva al estudiante a otra decisión inevitable: dedicar varios años de su vida a estudiar, a esforzarse, a dejar de trabajar, a sacrificar diversiones.

Esto es lo que bien vale una segunda opinión, esa decisión inevitable que es consecuencia de seleccionar una meta. Si se desea que un país crezca económicamente, eso lleva a otra decisión también y a la que es imposible renunciar.

Si se decide tener una economía en crecimiento, también debe decidirse adoptar medidas muy claras y conocidas. Es decir, para crecer, la economía necesita ciertas condiciones lógicas y razonables que deben aceptarse también.

Creer que puede crecer la economía sin reconocer que eso necesita ciertas condiciones, es una ilusión. Por eso precisamente, la promesa electoral de crecimiento económico es, por sí sola, una ficción extrema. Como prometer bajar de peso sin dieta.

Si la reducción del peso excesivo de una persona es una buena meta, ella no se logrará sin aceptar también ciertas condiciones, como dietas y cambios de hábitos. Si un candidato promete crecer económicamente sin aceptar esas condiciones, eso es como quien promete hacer bajar de peso a una persona diciéndole que puede seguir comiendo en exceso.

Vayamos a lo concreto.

Suponga usted que un candidato cualquiera promete hacer crecer a la economía en tal o cual porcentaje. Si cree que eso se logrará al estilo de Merlín, está equivocado. Se logrará si, y únicamente si, se aceptan también ciertas condiciones que conocemos con bastante certeza.

¿Quiere usted tener una economía en crecimiento importante y constante?

Sabemos cosas que deben hacerse: simplificar y bajar impuestos, reducir reglamentaciones que encarecen producción, quitar restricciones a la producción y al comercio, realmente quitar monopolios, abrir fronteras, retirar privilegios y regímenes especiales a grupos y sectores.

Cosas como esas y otras similares, sabemos, son las que producen crecimiento en la economía. No son secretos ocultos, son cosas muy sabidas. Y todas ellas son las condiciones que deben aceptarse si se toma la decisión de hacer que la economía avance.

Prometer crecimiento económico sin aceptar esas condiciones, es como prometer mejorar la salud sin tratamientos médicos. No se puede.

La cosa se pone aún más interesante en el caso mexicano por una cuestión realmente curiosa. Hasta donde sé, se promete hacer crecer a la economía a ritmos elevados no solamente sin hacer lo debido, sino haciendo lo opuesto: más intervención estatal, más impuestos, más regulaciones, menos libertad de iniciativa. Es algo realmente notable.

No son asuntos ideológicos, son realidades prácticas: usted no puede hacer crecer a la economía al mismo tiempo que hace crecer el tamaño del gobierno. No pueden tenerse las dos cosas y una de ellas debe decidirse.

¿Quiere usted crecer en la economía? Entonces debe reducir la intervención estatal en ella.

Y si usted quiere intervención estatal en la economía, entonces debe aceptar la consecuencia de una economía estancada. A la larga, eso es inevitable.

¿No me cree? Voltee a Europa hoy mismo, vea a Cuba, a Venezuela. Las evidencias sobran y son claras.

Post Scriptum

El caso del candidato del PRD, que es quien con mayor claridad ha ofrecido que bajo su presidencia el país crecerá al 6% anual, es uno que bien podría caer en la categoría de productos milagro. Esos que prometen cosas imposibles y que sin embargo se anuncian libremente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Decisión del Nuevo Merlín”
  1. Oscar Recio Dijo:

    Buenos días .. en mi opinión, esa es la manera en que justificarían otras acciones más intervencionistas al no obtener el resultado esperado (como el crecimiento prometido) y explicarlo como obstrucciones del “imperio”, “empresarios traidores”, etc, etc, etc. que “obligan a esta presidencia a tomar acciones como las propuestas …”





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