Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Defensa de la Imprudencia
Leonardo Girondella Mora
26 agosto 2011
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En Coahuila, México, el escándalo es mayor: el gobierno de ese estado contrató deuda excesiva ocultando información —su gobierno declaró oficialmente que el estado tenía una deuda pública de 7,500 millones, la que resultó falsa.

La deuda real es de casi 34,000 millones.

Es un caso que me parece clásico de mal manejo de finanzas públicas —una administración imprudente, precipitada e insensata que es el origen de las crisis de deuda soberana.

En lo que sigue no abundo sobre las críticas —tomo una defensa de la contratación de deuda de Coahuila y la examino en sus partes.

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La defensa de la contratación de deuda de 34,000 millones fue hecha por un columnista célebre en México: Armando Fuentes Aguirre, que bajo el seudónimo de Catón escribe la que se dice es la columna más leída en México (Grupo Reforma, 23 agosto 2011).

Inicia la defensa con la siguiente afirmación:

Cuantiosa es, en efecto, esa deuda, pero cuantiosa es también la obra realizada por el Gobernador.

Esto es parte del razonamiento estándar del ciudadano mexicano —y hace equivaler a un buen gobernante con uno que hace muchas obras muy visibles. Siguiendo esta forma de pensar, los miles de millones de deuda hacen de Moreira uno de los mejores gobernantes del país en toda su historia.

Sigue la defensa con lo siguiente

… por ese concepto cada coahuilense debe aproximadamente 11 mil pesos, pagaderos a 30 años. Una cantidad así equivale a lo que muchas personas de la clase media, y aun media baja, deben en su tarjeta de crédito, o por lo que han comprado a plazos en la tienda de departamentos.

El cálculo es correcto: cada uno de los cerca de 3 millones de habitantes tiene una deuda de esa cantidad, niños, jóvenes, adultos, viejos, todos. La comparación con el saldo de una tarjeta de crédito es al menos engañosa —si hay cinco miembros por familia, la deuda familiar total sería de 55,000 pesos y, además, la mayoría no tienen capacidad para aceptar esa deuda.

A continuación, el columnista asegura que,

…la mayoría de los ciudadanos aceptarían pagar esa suma a cambio de la obra llevada a cabo, que sirve ya a los coahuilenses y que beneficiará también a las generaciones venideras.

La opinión es en verdad atrevida: supone que cada habitante estaría de acuerdo en pagar esa cantidad a 30 años por el gasto hecho en un solo gobierno —siguiendo el razonamiento, la siguiente administración elevaría la deuda por otra cantidad similar entre aplausos de los ciudadanos.

La defensa de la deuda contratada toma ahora la forma de una larga lista de obras que cito de manera breve:

… pasos a desnivel, puentes y grandes distribuidores viales… hospitales; bibliotecas; una escuela preparatoria en cada uno de los 38 municipios… institutos tecnológicos… carreteras y caminos… clínicas y farmacias… una nueva ciudad universitaria… teatros… museos… actividad artística… programas sociales…

Es un enfoque estándar cuantitativo: a más obra y por eso, mayor gasto, mejor, sin considerar prioridades ni resultados.

Pero lo que amerita atención es lo que sigue:

Todo eso trajo una reactivación económica que hizo bajar el desempleo y dio ocupación a decenas de millares de coahuilenses.

Es el razonamiento primitivo de que el gasto gubernamental produce una economía boyante. Proyectando el razonamiento del columnista, el gobierno griego habría producido una nación con una economía brillante. Es el pensamiento keynesiano que ha seguido Obama.

La defensa continúa con otra afirmación:

Aun los mayores malquerientes de Moreira reconocen que una obra así no tenía precedentes. Y la obra está ahí, visible y útil ya.

Otra manera de exponer la justificación estándar: el mejor gobernante es el que más gasta en lo que es visible —lo demás, poco importa.

Añade ahora una  defensa abierta de la imprudencia:

Quizá no sea muy ortodoxa la fórmula según la cual hay que hacer lo que se debe aunque se deba lo que se hace, pero en tiempos de crisis eso sirve para fortalecer la economía…

La apología es realmente suicida: dice que es bueno contraer deuda sin límite para hacer lo que el gobierno decida que debe hacerse —y si se recuerda un punto anterior, el columnista asegura que los ciudadanos estarán de acuerdo con aceptar esa deuda ellos mismos.

Finalmente señalo otro punto del razonamiento:

Desde luego hay otras formas de administrar, que miran más a la conservación de un patrimonio que a la realización de obras necesarias.

No hay lógica en esta parte de la apología de la deuda: crea una disyuntiva falsa y artificial entre conservar patrimonio y hacer lo que se debe —y no es eso lo que define la tarea gubernamental, que es la de usar los recursos que tiene en defensa y protección de los derechos y libertades de los ciudadanos, más la responsabilidad de bienes públicos (lo que, por ejemplo, no incluye actividades artísticas).

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Con lo anterior he pretendido mostrar un ejemplo de razonamiento erróneo —la apología de la irresponsabilidad gubernamental.

Eso es precisamente lo que el columnista publicó, una defensa de la imprudencia, un encomio de la irresponsabilidad financiera. Y si el lector tiene dudas, cito una de las partes finales de la columna:

… la obra realizada por el Gobernador Moreira -”haiga sido como haiga sido”… es una valiosa obra que perdurará. Y eso ya nadie nos lo quita…

Nota del Editor

El mérito de Girondella es abrir un caso realmente notable, el de una loa a la irresponsabilidad financiera gubernamental. Si el columnista analizado fuese un consejero económico en algún gobierno, podríamos imaginar la política económica por él recomendada.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Columnistas, una serie de columnas en las que se analizan columnas de opinión.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




1 comentario en “Defensa de la Imprudencia”
  1. Magdalena Alanís Dijo:

    Los mexicanos tenemos y celebramos el el sentido del humor. De ahí la “celebridad” de Catón. Obviamente, su fuerte no es la economía. Lo triste es que a base de chistes se ha ganado el “respeto” de su público, que puede confundir lo cómico con lo serio (y hasta lo nocivo) en sus publicaciones. Cito otro “chistecito” de Catón: “Yo, por mi parte, alabo y reconozco a quienes promovieron una legislación que tiende a aliviar las consecuencias de la injusta discriminación y hostilidad que aún hoy sufren las personas de orientación homosexual. Pienso que esa legislación será uno de los mejores frutos del actual sexenio en mi natal Estado. La nueva normatividad no se opone ni lesiona a la institución matrimonial”…





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