Creo que puede llamársele ignorancia invencible. O bien, quizá, terquedad obsesiva.

Consiste en mantenerse en el error a pesar de contar con pruebas contundentes del yerro. Es la insistencia en una idea falsa, incluso después de mostrar evidencias que demuestran esa falsedad.

Son actitudes que también suelen ser vistas como necedad extrema. Todos estamos expuestos a padecer eso. Nos puede salvar la razón, la humildad, la apertura mental, el conocimiento, la experiencia.

Pero basta de cosas abstractas. Vamos a un caso real de algo que parece ser ignorancia invencible. El caso de uno de los precandidatos a la presidencia mexicana en 2012.

En una entrevista (Grupo Reforma, 9 octubre 2011), este hombre habló de sus ideas económicas, de las políticas que aplicaría y dijo que,

“vamos a hablar con los banqueros para que cumplan la obligación de dar crédito para toda la actividad productiva y que el crédito sea muy barato para reactivar la economía”.

Veamos esto parte por parte, en orden de cómo fue dicho: “Vamos a hablar con los banqueros…”

Nada de particular tiene eso en realidad, excepto por el uso del plural, comúnmente usado en las monarquías, o por quien habla de sí en la segunda persona del plural. Chocante, pero puede ser que se refiera a su equipo de trabajo.

“Vamos a hablar con los banqueros para que cumplan la obligación de dar crédito para toda la actividad productiva”, dijo. Este candidato entiende que dar crédito a todos es obligatorio, no voluntario. Una mentalidad que no tiene respaldo legal.

No existe una ley que obligue a dar crédito a todos. Lo que existe es un negocio de crédito, dándolo bajo ciertas condiciones a quienes los cumplen.

Es así, porque el dinero dado en crédito no es de los bancos, sino de sus clientes. Y los clientes no tienen esa obligación. Usted no tiene tal deber y no va a arriesgar el dinero ganado dándolo a cualquiera. Es una equivocación seria del candidato en cuestión.

Pero sigamos con las ideas de esta persona.

Dice que, tienen los banqueros esa obligación de dar crédito y que “el crédito sea muy barato para reactivar la economía”. El significado de esto es directo: la tasa de interés tiene que ser muy baja. La única manera de hacer eso es decretarla como una orden gubernamental.

Su intención es hacer crecer a la economía. Y, por supuesto, lo logrará durante un tiempo, hasta que sea imposible mantener esa tasa artificial y se presente una crisis económica (véase esta explicación del ciclo).

En resumen, este candidato, propone una política crediticia que relaje los requisitos de los deudores y haga barato el crédito.

Hacer esto es hacer exactamente lo mismo que se hizo relajando los requerimientos de hipotecas en EEUU, eso que produjo la burbuja inmobiliaria y la quiebra de bancos y aseguradoras. Lo que pide el candidato en cuestión es, lo creo sinceramente, un acto de ignorancia invencible.

¿Cómo explicar que un candidato pida hacer eso que produce crisis económicas con daños severos? No tengo capacidad para explicarlo, excepto por esa ignorancia invencible.

Pero hay otra cuestión para explicar y que es otro reto, aún mayor. ¿Cómo es posible que eso que dice que hará ese candidato no sea entendido y comprendido por el resto?

Digo, porque no es secreto alguno que López Obrador, que es el candidato al que me refiero, ha hablado con muchos y les ha expuesto esto. Lo han publicado los periódicos. Está en su libro.

Recientemente, por ejemplo, algunos empresarios en Monterrey, México, lo escucharon en una conferencia, incluso dieron la apariencia de apoyarlo. Y le oyeron proponer eso de obligar a los bancos a dar crédito a todos con tasas fijadas por el candidato.

Por supuesto, hacer eso es ilegal. Violaría la independencia del banco central, como mínimo. Quizá sea aplicable la misma explicación: ignorancia invencible en quienes lo escucharon sin reaccionar.

Tenemos, por tanto, un problema doble.

Sí, de un lado, se tiene a un candidato presidencial cuya política económica aplicable al crédito es totalmente estatista: obligará a relajar los requisitos de otorgamiento de crédito bancario y forzará una tasa de interés baja. Si usted hace eso provocará un boom inicial que tendrá una crisis posterior inevitable.

Del otro lado, tenemos a personas, incluso empresarios, que oyen esas barbaridades y no reaccionan, no las comentan, no previenen de los peligros graves que eso conlleva. Esto es aún más impresionante.

Post Scriptum

Dice un amigo que la mayoría de los empresarios sufren una discapacidad notable en los terrenos económicos y políticos; que son capaces de tragarse con toda inocencia las más disparatadas propuestas económicas si es que ellas son explicadas con simplicidad y les causan un beneficio inmediato, como cuando piden devaluar la moneda para reactivar las exportaciones.

Tiene un buen punto mi amigo. En mi experiencia, he visto suceder eso varias veces en conversaciones personales y en conferencias.

Recuerdo a un empresario, que en una conferencia, pidió que la tasa de interés de redujera para eso mismo, reactivar a la economía. Despreció rotundamente a los ahorradores que son los que pagarían los platos rotos con una medida así, de la que él se beneficiaría.

Última Hora

Dije en la columna que en apariencia algunos empresarios apoyan a este precandidato. Corrijo: no es apariencia, es realidad. Hoy apareció un desplegado en El Norte, de Monterrey, en el que tres empresarios, bajo la organización Despierta México, dan su apoyo a López Obrador.

Esos empresarios son Fernando Turner, Alfonso Romo y Malaquías Aguirre. En la publicación se dice que ese precandidato “es quien cumple con los valores y principios que Despierta México promueve: congruencia, justicia, honestidad, auteridad, así como su vocación pacífica y de negociación para resolver conflictos”.

¿No es acaso la ignorancia invencible la mejor explicación de esto?

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