Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Palabras Muy Pequeñas
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2011
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Una breve nota en las noticias trató de nuevo el tema de los escándalos católicos. Esos que se refieren a conductas muy reprobables de sacerdotes.

La noticia ocasionó una conversación con una persona. Lo que ella dijo fue muy interesante.

La nota hablaba de sucesos en Irlanda, no distintos a los que otras partes. La persona los usó para repetir una queja que se resume en una reacción: esos escándalos, que son reales, se tornan causas suficientes para abandonar toda religión, en especial a la católica.

No puede confiarse en los sacerdotes, dijo, y si en ellos ya no puede uno confiarse, lo mejor que debe hacer es dejar esa religión.

El razonamiento, me parece, es lógico. Se encuentran casos que revelan conductas realmente reprobables, realizadas por algunos sacerdotes que pertenecen a una iglesia que reprueba esas conductas. De esos sacerdotes se esperaría lo opuesto de lo que hicieron.

El shock es duro y claro. Las acusaciones son reales. Los hechos lo demuestran. Y la reacción, pensando así, es la natural. Cualquiera con un mínimo de sentido común haría bien en abandonar a la Iglesia Católica al revelarse esos hechos.

Yo no dudaría en hacerlo. Saldría corriendo de la iglesia en la que sus ministros tuvieran tan mal comportamiento. No entendería a quien no lo hiciera. Sería un loco quien siguiera siendo católico frente a todo eso.

Y sin embargo, ni yo ni muchos otros salen huyendo de esa iglesia a pesar de tanto escándalo. La razón de esta aparente paradoja bien vale una segunda opinión.

Creo que una de las razones centrales es un detalle de palabras que hacen toda la diferencia.

Si la fe en una iglesia estuviera sostenida en la fe que se tiene en sus ministros, sería un tonto quien no saliera huyendo de ella ante tales conductas de algunos de sus ministros.

Pero si la fe en una iglesia no es igual a la fe en sus ministros, sino a la fe en sus creencias y dogmas, la cosa cambia radicalmente. La diferencia está en tener fe en sus ministros y tener con sus ministros en las creencias de la religión.

En concreto, para el caso católico, una cosa es tener fe en sus ministros y otra cosa en tener fe en Jesucristo, la figura clave del catolicismo, Dios mismo.

En otras palabras, la fe religiosa de un católico no puede estar dirigida a sus ministros. No pueden ser ellos los objetos de la fe de los creyentes. Me parece razonable pensar que la fe religiosa está dirigida al mismo Dios al que adora, no a sus sacerdotes.

Por supuesto, la mala conducta de un sacerdote es algo gravísimo, pero no altera en nada la fe en Dios ni en la institución que se ha instituido para su adoración.

En el Catolicismo no se adora a los ministros, tampoco al Papa. Sus fallas son fallas humanas, no de Dios. Es decir, en esos escándalos católicos no hay fallas de Dios, las hay humanas, las de algunos de sus ministros.

Si los fieles de una religión cometen faltas contra Dios, no es realista esperar que los ministros dejen de tenerlas. Ni las faltas de los fieles, ni las de los sacerdotes alteran las creencias en Dios.

Por esa razón, creo, es posible establecer una diferencia notable. Si mis creencias religiosas estuvieran basadas en la fe en los ministros, hace tiempo que hubiera dejado de ser católico. Pero no está mi fe dirigida a los sacerdotes, sino a Dios, y por eso sigo siendo católico.

Por muchos escándalos que haya habido, y han sido muchos y notables, ni fe permanece estable. No es una fe en lo humano, es una fe en lo Divino.

Junto con los sacerdotes tengo fe en Dios. Hablo de fe con los ministros en Dios. Esas dos palabras hacen toda la diferencia: “con” y “en”.

Una diferencia que explica la falla en el razonamiento de esos a quienes la conducta reprobable de un sacerdote es motivo suficiente como para atacar a toda la iglesia y abandonarla.

Esa conducta es motivo de indignación y reprobación, es cierto, pero no de abandono total.

Lo anterior no es una defensa del catolicismo. Sí lo es del razonamiento: un intento de usar la razón para encontrar la verdad y entender mejor lo que sucede en este mundo.

Me recuerda lo dicho por un buen sacerdote hace tiempo, “Es una gran cosa siempre buscar la verdad por diferentes caminos porque todos ellos siempre llegan al mismo destino, que al final de cuentas es Dios”.

Post Scriptum

Hay otra posibilidad, la de quien reacciona diciendo que buscará otra religión, no católica, debido a esos escándalos de sus sacerdotes. Mientras es comprensible la reacción, el error se mantiene, el de basar la fe en los ministros de otras religiones no en Dios.

También, puede reaccionarse de otra manera, la de abandonar toda religión manteniendo al mismo tiempo la creencia en un Ser Superior. El resultado neto de esto es volverse uno mismo el sacerdote de la religión personal, con el mismo problema anterior, el de basar la fe en un ser humano, uno mismo.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Escándalos Católicos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras