Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Políticas, Una Idea
Eduardo García Gaspar
3 noviembre 2011
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La persona habló ampliamente sobre la economía del país. Pronunciaba con gran frecuencia dos expresiones como si significaran lo mismo.

Hablaba de política fiscal y de política monetaria como si fueran equivalentes. Me pareció que eso era erróneo, por lo menos al principio.

Puesto de manera simple, la política fiscal es la mentalidad que se aplica a las finanzas públicas: las ideas que rigen su gasto y sus ingresos, es decir, impuestos (incluyendo su deuda, que son impuestos futuros).

Es decir, la política fiscal de un país es esa serie de ideas que se aplican a gasto e ingreso público.

La definición estaría incompleta si se dejara de mencionar que el objetivo central de una política fiscal es influir en el desempeño de la economía de un país, obviamente para mejorarlo.

Un ejemplo muy actual es el de EEUU y el gasto gubernamental deficitario que persigue impulsar a la economía (con pocos resultados hasta ahora).

Puede ser, también, lo opuesto: reducir el gasto para reducir los impuestos y, con eso, dejar más dinero en manos de la gente para que ella decida cómo gastarlo o invertirlo.

Puede verse que la política fiscal variará dependiendo de las ideas de los gobernantes. Un socialista centralizará todo lo posible el dinero en su gobierno. Un liberal descentralizará el gasto, dejándolo en manos privadas.

Por su parte, la otra política, la monetaria, es esa serie de ideas con las que se maneja la oferta monetaria del país, la cantidad de dinero que existe, es decir, las tasas de interés. Hacer esto tiene también el propósito de mejorar el desempeño de la economía de un país.

Visto con sencillez, si se reduce la tasa de interés, se tenderá a elevar la cantidad de dinero en circulación, lo que se piensa es un incentivo al crecimiento económico.

Algo en lo que es común pensar cuando se vive una recesión, como ahora en EEUU. Y, del otro lado, elevar las tasas reduce el dinero en circulación y la economía se frena.

Por supuesto, la política monetaria tiene como sustento las ideas de los gobernantes.

  • Un gobernante socialista estará muy inclinado a usar el subibaja de las tasas para influir en la economía.
  • Un gobernante liberal hará lo opuesto, se abstendrá de decretar subidas y bajadas de tasas, dejando que ellas se muevan de acuerdo con la situación.

Desde luego, no son lo mismo y ése era el error de la persona a la que escuché usándolas como equivalentes. La política monetaria es una cosa, la fiscal es otra, muy distinta.

Sin embargo, viendo las cosas más a fondo, hay algo que las hace más similares de lo que se ve en la superficie. Las dos tienen en común varias cosas claras.

Las dos son un buen reflejo de la mentalidad del gobernante. Las dos son instrumentos posible de intervencionismo económico. Las dos tienen la opción de abstencionismo económico.

Y eso es lo que llama la atención y bien vale una segunda opinión.

La política fiscal y la política monetaria, en conjunto, pueden revelar la mente del gobernante, las ideas que él tiene. Lo revelarán como socialista o como liberal, con una buena cantidad de posiciones intermedias. Lo dejarán ver como un creyente en la intervención estatal o un creyente en la libertad del ciudadano.

Es decir, las dos políticas tienen la virtud de quitarle disfraces políticos a los gobernantes.

Por supuesto, todos ellos argumentarán que les mueve el mejorar a la economía de un país y diciendo eso, en realidad dicen nada. Lo central es cómo lo quieren hacer, por la vía de la intervención o por la vía de la libertad.

Un buen ejemplo extremo de estatismo es Venezuela, donde su presidente quiere hacerlo todo en la economía: fijar precios, modificar propiedades, subir impuestos, manejar las tasas. Otro ejemplo de lo mismo, en versión ligera, es el de EEUU y el plan de estímulos y de costos de hipotecas.

Una manera de ver esto es el de la sustitución de libertades.

En el extremo de un país sin impuestos, todo el poder del gasto está descentralizado en cada ciudadano. Del otro lado, en un país con cien por ciento de impuestos, todo se centraliza en el gobierno.

Optar por el punto medio es como pedir que existan medios embarazos. Debe preferirse una inclinación marcada al extremo liberal, que es el que divide el poder y lo hace más estable.

Post Scriptum

La argumentación que apoya a políticas monetarias y fiscales intervencionistas usa la idea de los defectos y fallas de los mercados libres, a los que pretende corregir con esa intervención estatal. El razonamiento es fallido porque no considera las fallas y defectos de la intervención estatal.

En nuestro mundo no puede haber situaciones perfectas. Es claro que los mercados libres tienen fallas, pero también es claro que el intervencionismo las tiene también. Lo que sabemos de economía indica que las fallas de los mercado son menores que las del intervencionismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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