Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Mejor Juez
Eduardo García Gaspar
22 diciembre 2011
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona habló y dijo algo muy cierto: si perdemos el sentido de rendición de cuentas, perdemos el sentido de la vida.

Se refería a la responsabilidad personal, pero sobre todo a la noción de explicar nuestros actos a un tercero.

No es una idea nueva. Adam Smith, en su otro libro, sobre moral, habla de eso mismo: de actuar como si estuviéramos vigilados por un observador imparcial con al que esperamos satisfacer.

Otros le llaman conciencia, la voz interna, única en los humanos, que tiene la extraña capacidad de amonestarnos internamente.

Toda la idea es eso de rendir cuentas de nuestros actos y verlo como positivo. Sin esa idea nos volvemos irresponsables.

Con ella, tenderemos a frenar nuestra libertad ilimitada. La expresión “examen de conciencia” ilustra eso: uno mismo presentando cuentas a la conciencia.

Lo que bien vale una segunda opinión es pensar en algo que sea el mejor método para rendir cuentas.

Podemos pensar en muchos, pero ya existe uno francamente bueno: la idea de Dios evaluando nuestra vida. No está nada mal, nada mal, al contrario.

Si creemos tener un alma inmortal que puede ser salvada, necesariamente creeremos en un ser superior. A ese ser lo llamamos Dios. Y nos recompensará con el Cielo.

¿Existe Dios? Muchas personas han escrito razonamientos que intentan demostrar la existencia de ese ser.

Me refiero a demostraciones racionales como la de la Primera Causa, que dice que si todo tiene una causa, es necesario que exista una causa inicial.

Yo no hago mucho caso de estas demostraciones racionales, aunque respeto a quienes las han concebido. Si esos razonamientos que demuestran la existencia de Dios fallan por alguna razón, hay riesgo de que algunos perdamos la fe.

Lo que pienso es que esos razonamientos son dignos de alabar, pero no son perfectos y pueden tener fallas.

Veo las cosas de otra manera. Sí creo que Dios existe. Creo que Dios está en parte de nuestra naturaleza humana.

Así como nos enseñan que los humanos somos seres racionales, yo creo que somos seres racionales y religiosos también, es decir, naturalmente inclinados a poder pensar y naturalmente inclinados a reconocer la existencia de un ser superior.

Pero más me convence a mí la intuición interna, mía y propia, de que Dios existe. Es algo que se siente en la naturaleza propia, especialmente cuando se ve que ésa es una buena explicación de cosas en las que no se ve explicación aparente ni lógica.

Simplemente intente usted explicar la razón de su existencia individual, no igual a nadie más, y verá que Dios es la explicación.

Veo a Dios, también, en el sentido que le da a la vida. Es la mayor idea, la brújula última, que da una explicación a la vida de todas las personas. Le da perspectiva a nuestra vida, nos da una base para saber qué debemos hacer.

Cuando esa base falta, lo sabemos, se produce miseria terrenal. Las naciones que han atacado la creencia en Dios han producido daños y perjuicios a sus sociedades.

¿Cómo es Dios? No tengo una idea exacta, ni siquiera una idea aproximada. Y no me extraña esto, pues mis capacidades son humanas y limitadas.

Sería ilógico que pudiera entender a un ser tan vastamente superior. Sólo puedo imaginarlo, como algunos pintores en las iglesias y museos. Sólo puedo recurrir a otra gran idea que tenemos los humanos.

Me refiero a la idea del Amor. Me refiero a Amor en su extremo, el más grande, el mayor de todos.

Ningún amor puede ser más grande que el que Dios nos tiene. Entonces, la idea de Dios que tengo es una de un Padre Amoroso, como no puede haber ninguno. Es la perfección del Amor.

Y esto lo compruebo en los Diez Mandamientos, pues todos, especialmente los primeros, tienen su fuente en el Amor.

Y, entonces regreso a eso de rendir cuentas de mi vida a alguien que me ama. Es una idea reconfortante que tiene ese componente de rendir cuentas de lo que hago, lo que en sí mismo pone un freno a las posibilidades ilimitadas de mis libertades.

Y me pone en perspectiva a la libertad: decidir hacer eso de lo que puedo rendir cuentas con satisfacción.

Es la idea de un juez al final de la vida, pero está incompleta. Le falta algo, le falta información sobre el juez.

¿Cómo es? No podría describirlo, pero lo que sí sé es que es alguien que me ama. No puedo pedir mejor juez que ése al final de mi vida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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