Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Pollo Paradójico
Eduardo García Gaspar
28 enero 2011
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todo el barullo inició, la verdad sea dicha, con un pollo. Un pollo normal, de esos que hay millones y nada tienen de especial.

Y luego siguieron otros personajes, como una vaca, un cordero y un conejo. Hubo más, por igual escasamente notables.

Mas otros hubo que fueron lo contrario, también tema de este asunto, como leones, cocodrilos y similares. Imagine usted ahora que en un restaurante Tex-Mex, en algún lugar de Arizona, se sirven tacos.

Tacos a los que se está acostumbrado, de pollo, res, cerdo. Pero el restaurante, que se llama Boca Tacos y Tequila, es muy original y sirve también tacos de cocodrilo, de pitón y de león. La reacción estándar ante esto es la de protestas: el león es un animal en peligro de extinción y no debe servirse como comida.

Imagine usted, carne de león en una tortilla, con salsa de pico de gallo a un lado. No está mal, digo, para probar.

Pero los activistas protestan y amenazan al propietario del restaurante. Lo amenazan en serio… no se puede servir carne de un animal en peligro.

La historia es real. Fue reportada por la ABC News (25 enero 2011). Total, que se canceló la idea de servir tacos de león. No se quiere poner en riesgo a los clientes. Los activistas pueden hacer cosas que los lastimen.

¿Conducta normal del ambientalista? Supongo que sí.

Pero hay una pieza de información que es vital: la carne de león que se hubiera servido viene de leones criados en una granja de California. Sí, como pollos, o vacas, o cerdos.

Es lo mejor que puede pasarle a los leones. En serio.

Quizá pueda bautizarse esto como la Paradoja del Pollo: los animales que más se comen son los que menos probabilidad tienen de extinguirse. El corolario que sigue es lógico: convierta en negocio la venta para comida del animal que más quiere proteger.

Es una buena muestra de cosas que van contra la primera intuición que tenemos.

En un razonamiento lineal simple, quien quiera proteger a un animal de su extinción pensará que lo mejor que puede hacer es evitar que se convierta en comida: cuanta menos gente lo coma, más animales de esos habrá. La verdad es que sucede lo contrario.

Cuantas más personas lo coman, más animales de esos habrá. Convertir en negocio al animal es una manera de protegerlo. ¿Curioso? Sí y también cierto. Digo, al menos el pollo no nos causa preocupación, no tiene signos de ser una especie en extinción.

Hubiera sido una buena idea tener pájaro dodo a la Wellington.

Popularizar tacos de lobo etíope quizá lo saque de la lista de animales en peligro. ¿Unos tamales de cóndor californiano o de rinoceronte negro o de panda?

Tiene su lógica pensar en estas posibilidades, que en primera impresión van contra la intuición inicial… pero, la verdad, nuestro mundo es complejo.

Un activista ambiental, uno que en verdad vea todo el panorama, hubiera aplaudido la idea de servir tacos de león. Igual de paradójico que servir tacos de pollo para preservar la especie. Un activista, corto de vista, hace lo obvio y erróneo: evita que el león se coma y con eso, curiosamente, aumenta el riesgo de desaparición del animal que quiere proteger.

La paradoja puede ser explicada en términos del interés tangible que se tenga en el animal. Que se coma es un incentivo para criarlo y cuidarlo, después de todo sería un buen negocio, igual que la cría de pollos. Pero hay un requisito, el animal tiene que pertenecer a alguien.

Si no es propiedad de alguien, se le tratará mal. Si alguien hubiera tenido una granja de dodos, su extinción habría sido poco probable. A nadie le pertenecían. Aunque, según se ha reportado, su carne era de muy mal sabor y no habría tenido éxito al parecer. Pero el punto se mantiene, la paradoja es real.

No significa lo anterior que debamos dejar de cuidar animales, de tratarlos responsablemente, pero sí se trata de una segunda opinión al respecto: la defensa de animales, su protección, no debe seguir creencias erróneas que producen más mal que bien.

La conducta de los activistas que amenazaron a este restaurante, debe decirse, siguió una línea equivocada de razonamiento. Nuestro mundo es complejo, tiene sus sutilezas y las primeras impresiones suelen llevan a cegueras y omisiones.

Post Scriptum

Este es uno de muchos casos que han sido tratados en ContraPeso.info: Efectos no Intencionales. Una idea genial al respecto es la de F. Bastiat, Lo Que no se ve.

En ContraPeso.info: Exageración Ecológica hay varias ideas sobre malos razonamientos ambientalistas.

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