Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Silencio de la Conversación
Leonardo Girondella Mora
2 septiembre 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Comienzo con una afirmación hecha en muchas partes: el silencio es una ventaja, el silencio es una manifestación de un arte perdido, el escuchar —perdido incluso en esos que dicen que quieren escuchar.

Esquemáticamente, pueden verse dos posturas:

• La de quien habla —es la posición del emisor de una comunicación, de donde sale la información. Es una postura activa, que llama la atención, deseable por muchos.

• La de quien escucha —la posición del receptor de una comunicación, a donde llega la información emitida. Es una postura que se percibe pasiva, que no llama la atención, que quita protagonismo.

Si se parte de la idea de que el protagonismo es deseable, la posición del que escucha resulta mucho menos atractiva —y se le considera pasiva, quieta, estática. Creo que es exactamente lo opuesto: escuchar es una actividad, es activa, requiere acción. Consiste en recibir y entender lo que se recibe.

Aceptar que el escuchar implica comprender activamente es obstaculizado por los deseos de protagonizar el proceso y convertirse en el que habla —lejos de entender al que habla, quien escucha sufre la constante tentación de interrumpir con sus aportaciones y revertir los papeles.

El resultado de esta ansiedad protagónica es la pérdida de tiempo.

La interrupción al que habla no sólo es física, con la voz que detiene el flujo de palabras —también es mental: quien escucha suele ser afectado por un proceso que impide la comprensión, su esfuerzo interno por pensar lo que el dirá a continuación. La consecuencia es la falta de comprensión de lo que dice quien habla.

Pensar en lo que se dirá al mismo tiempo que otra persona habla, bloquea la mente y ocasiona fallas frecuentes en las conversaciones —por ejemplo salirse del tema y con ello perder la idea central del que habla. También, cometer errores de razonamiento, falacias comunes.

Para ser un escucha activo deben cultivarse costumbres forzadas en la persona, como el abstenerse de hablar incluso en ocasiones en las que resultaría irresistible —se trataría de llegar a proporciones similares a las de una conferencia, en las que el hablar corresponde en un 90% al conferencista. Igual debe ser en una conversación personal.

Un truco es el no hablar hasta que la otra persona permanezca varios segundos sin hablar —y si acaso de hace una interrupción, ella sólo puede ser la de intentar aclarar lo que quien habla ha dicho.

Sucede con frecuencia que quien escucha suele adelantarse e imaginar de antemano lo que la persona está diciendo o dirá —una imaginación que es usualmente errónea.

Es posible que la clave de la falla al escuchar sea la más obvia de todas: la falta de interés en quien habla. Si no se tiene interés en esa persona, la atención se irá a otras partes más atractivas y la mayor de todas es uno mismo.

Es decir, el error del que no sabe escuchar es en el fondo una diferencia de intereses: quien habla no interesa, interesa más quien no habla que es la persona que interrumpe.

Esta falta de interés en el otro puede explicarse en la existencia de opiniones propias —y pocas cosas tan irresistibles existen como la emisión de opiniones propias, lo que coloca a la persona en el plan protagonista que tanto suele desear.

Hay en la falta de cultivo del sabe escuchar algo de ingratitud —el dejar de reconocer la oportunidad que se tiene de escuchar y entender al otro, el que aunque equivocado, presenta una oportunidad de aprendizaje personal.

Hay también ese vicio terrible, el de la soberbia, tan bien representado en los discursos políticos que duran demasiado.

Dije que el saber escuchar es un arte olvidado —una habilidad perdida. Es paradójico que esto suceda en tiempos de tanta información. Todos desean ser emisores de información para el resto, pero pocos están dispuestos a escuchar con atención. La pérdida de esta habilidad tiene sus consecuencias.

Se vive en un mundo con mayor información, pero menor educación a la esperada —y, peor aún, quien desea en verdad ser escuchado recurre a llamar la atención de las maneras más escandalosas, las que hacen perder el contenido en aras de la forma.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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