Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Tercer Personaje
Eduardo García Gaspar
16 diciembre 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: , , ,


Será un tema favorito en las próximas elecciones mexicanas. Lo es en todas partes.

Este país no es la excepción a capitalizar el tema en favor de cada candidato.

Obama, por ejemplo, lo ha explotado por años y ahora mucho más. Todos lo hacen.

Me refiero a la pobreza. Obama lo usa al viejo estilo, el del enfrentamiento entre pobres y ricos, una lucha en la que él y su gobierno desempeñan el papel de héroes que rescatan a las víctimas de los villanos.

El tema ha sido por años aprovechado en la retórica electoral y lo será también en las plataformas de todos los candidatos mexicanos en 2012.

Y los papeles serán más o menos los mismos. Unos son los villanos acostumbrados y otros las víctimas usuales. Sin embargo, lo que bien vale una segunda opinión no son esos dos papeles del drama creado, sino el tercer personaje, el del gobernante.

El personaje que se erige en héroe y que es producto de una mentalidad muy particular.

Examinar esta mentalidad bien vale una segunda opinión, por la obra de teatro que fabrica. La mentalidad del héroe, una variación incompleta de Robin Hood.

Para el gobernante, la sociedad a la que desea gobernar, es una especie de cuento infantil, un escenario en el que hay buenos y hay malos. Al que él entra para salvar a los buenos, que son incapaces de hacer nada sin él.

Ese escenario simplificado tiene una condición, debe haber malos y buenos. Si los personajes se vuelven reales, el gobernante pierde el atractivo del héroe y se derrumba su actuación.

Es por esto que en sus campañas electorales, ellos dramatizan la existencia de pobres y explotadores. Tienen ellos verdaderos arrebatos al hablar de la pobreza: cuanto más grande sea la pobreza, mejor para su esquema electoral.

Y es entonces cuando el tercer personaje se muestra en todo su esplendor: prometerá remediarla con las medidas más atrevidas.

Prometerá crear empleos, cientos de miles en pocos meses. Creará esperanzas de un crecimiento económico nunca visto. Ofrecerá estudios gratuitos, transporte barato, agua subsidiada, medicina sin costo, espectáculos gratis. Ofrecerá todo eso y más a los pobres.

Lo fascinante aquí, es que entra en juego un elemento adicional, el de la creación de un enemigo. Sin enemigos, el papel del héroe no tendría sentido. Sostendrá y repetirá que los pobres lo son por los actos de esos enemigos, a los que promete atacar.

No es un enemigo específico, sino uno genérico, los ricos. Porque, según el tercer personaje, la sociedad se divide en dosy nada más que dos, pobres y ricos, un drama en el que él es el campeón insustituible.

Tras las bambalinas de todo esto, un escenario dramático y espectacular, lleno de discursos y frases, hay un mecanismo simple que explica el truco. Igual a como cuando a un mago se le descubre la forma en la que realiza el acto de magia.

Ese mecanismo que crea apariencias tan vistosas, es por demás directo. Todas sus promesas se reducen a quitar a unos para dar a otros. Así de primitivo es el escenario tras bambalinas del fastuoso escenario que ha creado el tercer personaje. Lo que nos lleva a otra cosa aún más fascinante.

Si el héroe quiere quitar a unos para dar a otros, no hay otra manera de hacerlo que el mismo gobernante dando un primer paso inevitable: quitarle a unos lo que ha prometido dar a otros.

Es decir, primero tiene que quitar y luego, si cumple su palabra, dará. El problema ese que en el momento de la verdad, no dará lo prometido, sino mucho menos. Por varias razones, principalmente dos.

Una, lo quitado no alcanza para hacer todo lo prometido (por eso pedirá préstamos y creará crisis económicas de deuda impagable).

Dos, se quedará él con buena parte y preferirá dar a sus favoritos antes que a otros, siendo sus favoritos los que lo apoyan. Detrás de bambalinas, por tanto, habrá una lucha descarnada entre grupos de interés, incluyendo a los villanos, por obtener lo quitado.

Esto es lo que realmente está detrás del bonito escenario que pintan las promesas electorales.

Y, finalmente, esto me lleva a algo que no entiendo.

Lo ilustro con una persona que es fan de uno de los candidatos, al que considera con el mejor plan de gobierno precisamente por prometer quitar y dar, lo mismo que el resto. No es alguien con baja educación, no le falta inteligencia, y, sin embargo, no alcanza a ver al tercer personaje tras bambalinas.

Post Scriptum

Dije que el papel del tercer personaje, el gobernante, es una variación incompleta de Robin Hood, el ladrón que robaba a ricos y daba a los pobres. Repito aquí lo escrito antes por otros, los gobiernos cumplen con la primera función de Robin Hood, el quitar a unos, pero olvidan la segunda función, el dar a los pobres.

Esto puede llevar a argumentar que la política de redistribución sería existosa si Robin Hood repartiera, es decir, si el gobierno aplicara con honestidad y eficiencia la redistribución. Por supuesto, funcionaría mejor la redistribución, pero ello no la libra de su error esencial y que causaría problemas sin remedio: crearía ciudadanos pasivos, dependientes; crearía estímulos negativos a la creación de capital; acumularía demasiado poder en el gobierno; produciría necesidades ilimitadas de fondos que llevarían a emisión de deuda soberana por encima de capacidades de pago.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “El Tercer Personaje”
  1. Corina Dijo:

    Si muy cierto que Obama ha utilizado con mucho exito el enfrentamiento de ricos con pobres, el ejemplo es nada menos que los Indignados de Wall Street, solo que los pobres de Estaddos Unidos no se han dado cuenta que con las politicas Socialistas Obama son mas pobres que hace casi 4 años que tomo el poder, pues la gasolina y los alimentos no estaban a los precios que estan ahora el desempleo era de tan solo 7.5 % sin llegar al l0% que esta ahora en algunos estados y aun el 12% en otros., Pero les sigue funcionando bien a Obama esta batalla que el ha generado entre los ricos y pobres.

  2. Genaro Dijo:

    Actualmente me encuentro leyendo “Geografía Económica del Crecimiento y la Desigualdad” de Roberto Compean y me está dando muy buena luz sobre como pueden fracasar las políticas públicas y como son “inocentes” en muchos casos. No puedo encontrar justificación a la existencia de una República de México, cuando no se brinda “protección” al grueso de su población. La parte de “quitar dinero a los ricos” no tanto por amedrentarlos pero para beneficiar a los pobres por medio de políticas públicas eficaces que traigan equilibrio a nuestra sociedad. Efectivamente, están fallando en la tarea de repartir lo “robado a los ricos”. Sin la tarea de repartir el dinero a los pobres en forma de políticas públicas eficaces, esto no es más que una granja. Una granja donde los pobres son el ganado. Son vacas amedrentadas, demasiado cansadas como para encontrar una salida. México es un campo lleno de vacas donde es facil encontrar la mano de obra barata, y si no puede, cambias la vaca. Al fin y al cabo, hay muchas aqui que quieren pasto y agua. NOTA DEL EDITOR: buenos puntos y gracias por el comentario; sólo agrego que la función de “quitar” siempre funciona más o menos bien, la de “dar” siempre funciona mal porque contiene un error de estrategia central irremediable.

  3. droctavio Dijo:

    La estrategia electoral y política de hacer pensar que existen grupos enemigos y en lucha es una de las cualidades del populismo, de allí su nombre, el de apelar a las masas mayoritarias para lograr su voto. Me permito añadir una pecepción personal, la del ciudadano que también crea tipos extremos de gobernantes y en ellos coloca toda su atención en creer que unos son el mismo demonio encarnado y otros son ángeles virtuosos. Este tipo de mente es en el fondo lo que mantiene el defecto real que debe combatirse, que es el seguir creyendo que las elecciones en una democracia son el punto extremo de salvación o de pérdida para un país. NOTA DEL EDITOR: totalmente de acuerdo, la elección de un gobernante creyendo que es un salvador nacional es parte de nuestro subdesarrollo mental.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras