Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Eso, Usted lo Pagó
Eduardo García Gaspar
21 febrero 2011
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Imagine usted el suceso. Una alcaldesa decide hacer una fiesta. Manda invitaciones a matrimonios que tienen más de cincuenta años de casados.

La ocasión es la celebración del día de la amistad. Los matrimonios, que son 120, llevaron a hijos y familiares.

La invitación es gratuita, incluye comida, baile y un diploma. La alcaldesa celebra el evento diciendo que se trata de un reconocimiento muy merecido a quien tiene tantos años de casados.

No es un gran suceso en sí mismo, pero sí es un caso más de una manera de pensar que es necia y atolondrada.

Comencemos por lo obvio y terrenal. Tenemos a 120 matrimonios con sus invitados. Digamos que cada uno invitó a tres personas más en promedio. En total 600 personas comieron y bailaron. Supongamos que el costo total de comida, salón, música, bebida, manteles y demás es de 200 pesos por persona.

El costo del evento es un estimado de 120,000 pesos. No es una cifra desorbitada. Debe ser un nada dentro del presupuesto municipal de Guadalupe, Nuevo León, México, donde eso sucedió.

Pero lo desorbitado y desquiciado es el significado real de ese evento (que mucho me temo no es excepcional, sino un patrón de conducta de gobernantes, como sindicatos de burócratas que reciben Viagra gratuito).

Veamos esto en sus dos niveles.

• El más pedestre de ellos es el percibido por la alcaldesa. Quiere ella celebrar el Día de San Valentín y decide hacer una fiesta a la que van invitadas unas 600 personas mínimo. Les regala la comida y habla del ejemplo que esos matrimonios son para el resto y cosas similares.

La emoción de la alcaldesa, me imagino, es más o menos la que tendría cualquiera que estuviera enterado del suceso. Sería en lo general percibido como una acción positiva de ese gobierno municipal.

Es más, quizá la reacción del ciudadano pueda ser una de indiferencia. Pensaría que es otro acto más de la autoridad, de esos a los que está acostumbrado.

• Vayamos ahora al otro nivel, que es más rico en significado y que se resume en unas pocas palabras: el evento gratuito no fue una cortesía del gobierno municipal, fue un regalo que le hizo a esas personas el resto de los mexicanos.

Es cierto, eso se pagó casi en su totalidad con impuestos que salieron de bolsillos de los que no fueron al festejo.

Lo que la alcaldesa,, en realidad, hizo es muy cuestionable. Tomó ella dinero que no es de su propiedad y decidió hacer una fiesta para un grupo muy pequeño de personas.

Yo no sé usted qué opina, pero para mí, si ella quiere hacer una fiesta no hay problema, si es que lo hace con su dinero, no con el mío.

La pequeñez del evento y su costo, relativo al resto de su presupuesto municipal, no quita la injusticia del hecho. Digamos que a usted y a mí, ese evento nos costó cinco centavos nada más, pero eran nuestros no de ella.

Y, por supuesto, el problema se agranda conforme se realicen actos de igual naturaleza. Ya no serán centavos lo que nos cuesten.

El punto central bien vale una segunda opinión para mostrar la realidad de decisiones de gobierno que en verdad son robos: meten la mano en el bolsillo de los ciudadanos y lo gastan en beneficio de terceros específicos, no en beneficio general (como pavimentar una calle o tener más policías).

Son actos de una profunda injusticia y que tienen ejemplos gigantes en, por ejemplo, transferencias de dinero para cubrir pensiones deficitarias de burócratas. El dinero de usted y mío, tomado por la fuerza, va a beneficiar a jubilados específicos. No se usa en construir puentes ni caminos.

Es un cambio drástico en el papel de los gobiernos. Ellos tienen una razón de ser, la de proteger y cuidar los intereses de las personas, sus vidas y posesiones. Para ello necesitan fondos que se allegan por medio de impuestos cobrados por la fuerza.

Hasta donde sé, los gobiernos no existen para celebrar fiestas del Día de San Valentín, ni cubrir déficits de pensiones.

¿Qué hay en las mentes de gobernantes que realizan estos actos injustos y no se dan cuenta de que es algo además improductivo, ineficiente? No tengo la menor idea de qué hay en esas mentes. Quizá no haya nada.

O tal vez sea que la gente ha perdido el sentido de la indignación y se ha acostumbrado a la serie de actos tontos que realizan los gobernantes.

Pero eso tiene un costo inevitable, disminuirá al bienestar general y todos viviremos en una nación menos floreciente de lo que podía ser.

Post Scriptum

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Poder Atonta y en ContraPeso.info: Finanzas Públicas.

Los datos del festejo fueron reportado en El Norte, el 15 de febrero de 2011.

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