Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fin Del Mundo: Otra Causa
Eduardo García Gaspar
20 enero 2011
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Puede que sea un asteroide que se estrelle contra la Tierra. Tal vez un cometa. O bien una tormenta solar gigantesca. Incluso el cambio de polaridad magnética, o un apocalipsis religioso.

Podría ser la invasión de extraterrestres, un desplazamiento tectónico, o alguna pandemia fulminante.

También, el uso de armas atómicas, o el cambio climático, sin excluir un error en viajes en el tiempo, o la rebelión de máquinas nano. O las modificaciones genéticas, o lo que usted quiera que termine con nuestras vidas.

Son cosas que tienen su origen en alguna fuente como los escritos de Nostradamus, o la idea de que el calendario de los mayas termina el 21 de diciembre de 2012. La lista de posibilidades es larga.

Por supuesto, no puede ser predicho de manera razonable.

Todo esto puede llamarse escenarios de destrucción final o del juicio final, cuando todo se termina, todo.

No hay duda de que es un tema que apasiona. Combina nuestra pasión por conocer el futuro con nuestro gusto por lo fantasioso y terrible, como en los cuentos infantiles de brujas.

Un par de amigos, aficionados a los canales de televisión con documentales que narran esos escenarios, parecen vivir eternamente preocupados por la posibilidad de su ocurrencia. Es posible, por ejemplo, que el transporte subterráneo de Nueva York se inunde si el agua del mar sube más de metro y medio. O si un gigantesco volcán emerge en el Pacífico.

Es todo un tipo de mentalidad o de actitud ante la vida. No sé cómo se le pueda llamar, pero es una afición un tanto morbosa por la tragedia fantasiosa imposible de justificar racionalmente.

No hay realmente problema con esto. Pero sí hay serias dificultades cuando se toman demasiado en serio.

En fin, la mejor opinión que he escuchado sobre el tema es la de un tipo al que llamaré, el tío Lorenzo. Es un hombre con sus muy propias opiniones, quien para muchos tiene el defecto de hablar con demasiada claridad.

También tiene el tío Lorenzo un escenario del día del juicio final, cuando todo se destruya.

Dice él que la extinción de la vida o de la civilización no tendrá en realidad esas causas normales de las que se habla. No será un inmenso hoyo negro que nos absorberá. Tampoco será la radiación cósmica, ni el cambio de polaridad.

Dice él que lo que en verdad nos puede exterminar es la estupidez humana llevada al poder.

La idea siempre me ha parecido fuera de serie. El tío Lorenzo asigna la causa del fin de la vida humana a nuestros propios errores, llevados a tal magnitud que nos extermine.

Errores consistentes, continuos, persistentes e implantados con terquedad, especialmente por gente que al mismo tiempo tiene poder y escasa habilidad para razonar.

No está mal la teoría del tío Lorenzo, quien cita sus propios ejemplos.

Habla de varios personajes y la posibilidad de que ellos gobernaran al mundo: imagine usted a Stalin, a Pol Pot, a Hitler, a Idi Amin, a Fidel Castro gobernando al mundo. O a los gobernantes del país en el que usted vive.  No podríamos soportarlos.

Ellos existen, dice, porque la mayor parte del mundo está fuera de su control.

Usa el tío Lorenzo un ejemplo actual, el de Chávez.

Todas las estupideces que comete son posibles porque sólo domina una muy pequeña parte del mundo, su país. Si dominara a todo el mundo, la civilización desaparecería. Ellos subsisten, dice el tío Lorenzo, porque en el resto del mundo existe algo de racionalidad, siquiera una poca.

El escenario apocalíptico por causas de necedad y bobería no se limita a esos casos claros.

Hay otro ejemplo actual, dice el tío Lorenzo, el de Obama: si él gobernara al mundo, gobernaría sobre la base de un déficit mundial público sólo posible de cubrir con dinero adicional creando una inflación que exterminaría a buena parte de la humanidad.

En fin, el tema bien vale una segunda opinión: la de salirse de los escenarios del fin del mundo por las causas estándares que suelen aparecer en los documentales apocalípticos de la televisión.

La de entrar a otro escenario apocalíptico más cercano y realista. No la inversión de la polaridad de la Tierra, sino la elección de ignorantes a puestos de gobierno.

No es una mala idea, al contrario. Todos podemos hacer un ejercicio e imaginar cómo sería un mundo gobernado bajo las ideas de Evo Morales, o de Ahmedinejad, o de Kim Jong-Il, pero también de casi todos.

Subsistimos, la verdad, porque su poder es limitado. Mantenerlo bajo control es un asunto de supervivencia de usted y mía.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema del tío Lorenzo en ContraPeso.info: Naturaleza Humana, donde se examinan rasgos de ella, no sólamente el de la estupidez.

En ContraPeso.info: Poder Atonta existen columnas con ideas que tratan específicamente la relación directa y proporcional entre la acumulación del poder y la disminución de la capacidad de razonar. La idea original de esa relación es de B. Tuchman, como se resume en Poder y Estulticia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Fin Del Mundo: Otra Causa”
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