Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Había Una Vez Una Tasa…
Eduardo García Gaspar
19 mayo 2011
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Ya que de nuevo se han dado explicaciones de las crisis económicas usando como causa a la codicia humana, especialmente la de los banqueros y grandes inversionistas, quizá sea necesario ver el tema con menos pasión y más reposo.

Piense usted en usted mismo, que está pensando en comprar una casa o en ampliar el negocio. Total que necesita crédito para cualquiera de las dos cosas. Solicita el crédito y decide tomarlo o no, dependiendo de condiciones de tasa de interés y facilidades. Normal todo.

Sin embargo, por la razón que sea, resulta que la tasa de interés es baja y piden pocas condiciones adicionales. Es como tener rebajas en los créditos y usted las aprovecha.

Va a comprar la casa o a ampliar el negocio. Usted hace sus cuentas y le conviene el crédito. La tasa es baja y las condiciones son laxas.

Eso que usted ha hecho, lo hacen otros más, muchos otros. Aumenta la demanda de casas porque muchos cuentan con esos créditos y las casas suben de valor, lo que hace que los constructores se embarquen en la construcción de más casas.

La ampliación de negocios también eleva la demanda de terrenos, martillos, máquinas y esos bienes también elevan sus precios. Sus fabricantes ven elevar las ventas y deciden aumentar su producción, lo que eleva las ventas de los fabricantes de los insumos y ellos deciden ampliar sus negocios. Al fin que el crédito está barato.

Toda la euforia de esta situación tiene un origen, la abundancia de crédito y la correspondiente baja tasa de interés.

Si esa abundancia es causada por medios artificiales, toda la euforia también lo es. La abundancia de crédito en este caso es producto de decisiones centrales: crean más dinero que toman los bancos y ponen al crédito en rebaja literal.

Con más dinero en las manos, aumenta la demanda de bienes. Por ejemplo, nuevas inversiones en plantas requieren más trabajadores, que son contratados y reciben más ingresos porque hay menos de ellos. Todo da la apariencia de un boom económico.

El auge llena de felicidad a las personas. Casi todos se contagian del sentido de prosperidad que se tiene.

Si a alguien se le ocurre mencionar que se aproxima una crisis, lo verán como un loco. Los gobernantes dirán que ellos han logrado la prosperidad, que todos tienen derecho a una casa propia, que el empleo sube y, sobre todo, que no hay nubes en el horizonte.

Hay, sin embargo, un pequeño detalle: todo ha sido basado en una abundancia artificial de dinero.

Es decir, el auge se sustenta en un precio distorsionado, en la abundancia falsa de un recurso. En una situación sin esa distorsión, la abundancia o escasez de crédito la determina el ahorro de la gente.

Pero ahora, se está trabajando bajo la idea equivocada de que la gente ha ahorrado mucho, cuando no lo ha hecho. Quizá esté ahorrando menos.

En la situación natural, se hacen inversiones y se crea capital con el fundamento del ahorro, es decir, menos consumo de las personas. En esta situación artificial, se hacen inversiones y se crea capital sin el cimiento de ahorro real, es decir, sin abstinencia de consumo. Al contrario, hay más consumo y menos ahorro.

El auge económico persiste hasta el momento en el que se enfrenta la realidad: no hay ahorros suficientes que soporten ese demanda de crédito para nuevas inversiones. De hecho esas inversiones son incosteables bajo las condiciones reales de ahorro.

Comienza así una serie de sucesos: proyectos abandonados porque no son costeables, Todo comienza a retraerse y hay despidos.

El sentimiento de auge se pierde y es sustituido por una sensación de pesimismo. Comienza la crisis, que es en realidad el período de ajuste que lleva a la economía de la ficción a la verdad. Todo había sido una mentira, la de una distorsión en la disponibilidad de un recurso, el crédito: se creó dinero artificial. No había tanto como se pensaba. Los ahorros eran menores a lo creído.

Y la casa o la planta que usted pensó que iba a ser beneficioso tener, en verdad no lo era. Quizá se quede con una casa cuya hipoteca no puede pagar a las nuevas tasas más altas y que ahora vale menos de lo que llegó a valer.

La prosperidad fue artificial. La crisis que la corrige es real. La lección es obvia: no puede haber avance sobre bases ficticias.

Post Scriptum

En un mercado sin distorsiones de precio, las personas corrigen y afinan sus decisiones de compra, ahorro, inversión y venta de manera instantánea, al conocer los precios de bienes y servicios. Un precio manipulado por largo tiempo produce un gran cúmulo de decisiones erróneas.

Un precio artificialmente bajo de, por ejemplo, los lápices lleva a decisiones equivocadas de compra-venta de lápices. Cuanto más tiempo se mantenga ese precio bajo, más decisiones equivocadas habrá. Las consecuencias son malas, pero indeciblemente más consecuencias acumuladas malas habrá si se manipula la cantidad disponible de dinero y su tasa de interés.

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Crisis Económicas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Había Una Vez Una Tasa…”
  1. Jesus Dijo:

    De acuerdo si la tasa de interés de mi crédito es baja y además me piden condiciones asequibles, sean pocas o muchas, y entre esas condiciones se me “etiqueta” ese préstamo, pregunta ¿Bajo qué criterio y/o estrategia se debería de tomar ese préstamo?.
    Esta comprobado que el solo hecho de aceptar un crédito muy “ventajoso” para el que lo obtiene, se acepta en ese momento el caudal de riesgos que esto implica, véase por ejemplo el boom del dinero “plástico”, donde ya se está presentando el fenómeno de acoso judicial dado que no se tienen los recursos para cubrir los compromisos adquiridos, y esto trae consigo un detrimento incluso de la salud pública.
    Creo que lo mejor que debemos hacer como ciudadanos es educarnos en estos aspectos, además de los legales originados por los compromisos económicos adquiridos.
    Desafortunadamente hace falta en México este tipo de escuelas y/o seminarios, ya que de nada nos sirve conocer si estamos viviendo en “equidad de género”, que si hay que hacer una encuesta por tal o cual candidato a un puesto, que si hay que votar por que se respeten los derechos de los…… etc., etc. Cuando estamos inmersos en situaciones que se inician de una manera casi “inocente” y en un abrir y cerrar de ojos nos ponen en situaciones tan apremiantes y a su vez estresantes que es otra de las causas de inestabilidad emocional que orilla a la gente a tomar acciones muchas veces increíbles.





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