Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Haciendo Carrera Política
Eduardo García Gaspar
18 octubre 2011
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Dice un amigo, con mucha razón, que las especializaciones ciegan.

Un abogado, por ejemplo, tiende a ver todas las cosas como legales. Un contador, como contables. Un ingeniero, como cálculos y fórmulas.

No hacen falta más ejemplos. Usted me entiende.

Hay buena dosis de verdad en esto. Es parte de nuestra vida y nos hemos acostumbrado. Incluso es ventajoso.

Las especializaciones nos permiten gozar de opiniones expertas que nos benefician, como cuando consultamos con quien sabe de computadoras para solucionar un problema, o vamos con el médico para una enfermedad.

Les hacemos caso a veces, cuando en las especialidades vemos sentido común. Otras veces, las hacemos de lado, como mi amigo, que ignora las explicaciones psiquiátricas de problemas en la niñez, o las sociológicas que encuentran culpas colectivas.

Sea lo que sea, las especializaciones nos ayudan.

Todas, o casi todas, tienen beneficios. Pero hay una especialidad que muy posiblemente nos dañe y nos cause severos males.

La especialidad del político, del gobernante, del que tiene una carrera política y ha permanecido allí toda su vida. Tiene él, por supuesto, el mismo sesgo de otras especialidades.

Pero hay algo que lo distingue, el no poder hacer caso omiso de sus opiniones. El político está en una posición con poder y eso lo hace diferente. Mientras que usted es libre de hacerle caso a la opinión de un psiquiatra, difícilmente se va a escapar de caer bajo las opiniones de los políticos. Sus opiniones serán implantadas por la fuerza.

Un ejemplo muy reciente, el de Warren Buffet, ilustra esto que digo. Según Buffet los impuestos deben elevarse, especialmente los de personas de ingresos altos.

Mientras Buffet lo diga, nada pasa. Podemos demostrarle que sus cálculos están sesgados y decirle que si él quiere pagar más impuestos, que lo haga él y nos deje libres al resto.

Pero la cosa cambia radicalmente cuando un político piensa lo mismo. Obama, por ejemplo, hizo suya la opinión de Buffet, exactamente la misma. La situación ya no es igual. Obama manda entonces una ley que pide elevar impuestos y si la medida es aprobada, ya no es opinión, es obligación pagar.

La cosa no termina allí. Por inclinación propia el gobernante tiende a pensar igual que el resto de los humanos. Un economista, por ejemplo, tenderá a ver las cosas bajo su perspectiva, igual que un químico bajo la suya. Por su parte, el político hará la misma cosa y tenderá a ver todo como un asunto de política.

Otro ejemplo reciente lo ilustra. Si se presenta una crisis económica, el político estará muy inclinado a resolverla sólo por medios que conoce, los políticos. Por eso verá con agrado las propuestas de solución que dicen que el gobierno debe intervenir gastando más para resolver la crisis.

¿Ve usted las dos diferencias?

Primero, el político tiene el sesgo de óptica, pues para él todo se resuelve con acciones gubernamentales. Y, segundo, está en una posición que le otorga poder para implantar sus opiniones que llevan a más gobierno.

Estas dos son razones por las que los gobiernos tienden naturalmente a crecer más allá de lo conveniente.

Un tercer ejemplo, el de el senador del PRI, Beltrones. Según él, el desempeño mediocre de la economía mexicana se debe a… adivine usted… por supuesto, a la falta de intervención gubernamental en la economía. Lo que hace falta, en su opinión, es más gobierno en la economía, no menos.

El tema bien vale una segunda opinión para poner sobre la mesa algo que suele estar oculto en la mayoría de las noticias políticas.

Vea usted las plataformas, más o menos conocidas, de los precandidatos a la presidencia en México (y otros países). No creo que exista una que demuestre originalidad y sugiera soluciones no gubernamentales a problemas.

Esto es comprensible en un gobernante. Tiene él una especialidad, una carrera política, que le produce un sesgo notable. Piensa que cualquier problema, el que sea, es posible de solucionar si él interviene.

Según esa forma de pensar, podríamos usar abogados para curar cáncer, médicos para construir computadoras y poetas para ser policías.

Pero hay algo adicional, francamente inexplicable, una buena parte del electorado también cree que todo tiene una solución si el gobierno interviene. ¡Uy!

Post Scriptum

La columna ha sido clasificada junto con otras que tratan el tema del efecto del poder en los gobernantes, en ContraPeso.info: Poder Atonta.

El fenómeno se crea partiendo del tener poder grande y pertenecer a una especialidad de trabajo. Esto crea la noción atrevida de que no hay problema en una comunidad que no pueda tener la mejor solución en la intervención estatal del gobernante.

Al ser una especialidad la política y querer usar para todo soluciones políticas, se ignoran las aportaciones que otras especialidades pueden hacer. Y el gobernante inicia una serie de medidas que al ignorar otras especialidades empeoran la situación original.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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