Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hay Más de los Imaginados
Eduardo García Gaspar
15 febrero 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las teorías posibles de la causa del fin del mundo, propuestas en esta columna, es la estupidez inherente a la naturaleza humana. Es una consecuencia de nuestra imperfección.

El cometer actos tontos es una constante de la vida. La única variable posible es intentar llevar al mínimo posible nuestras acciones idiotas.

Gracias a un muy buen amigo, descubrí la existencia de un libro titulado Allegro ma Non Troppo, escrito en 1988 por un economista italiano, Carlo M. Cipolla. No lo he leído, pero en una de las reseñas de la obra hay material para hacer algunos comentarios.

Al parecer, dentro del libro, se tratan Leyes de la Estupidez. Son una especie de principios que el estudio de nuestra imperfección llama a reconocer. Son cinco de ellas y aquí sólo me referiré a la primera.

Parece en la superficie una rutina de comediante. No lo es.

El tema es tratado con seriedad, como debe ser. Esto debe ser aclarado abiertamente y con énfasis. En México y otras partes, por ejemplo, hubo hace años un movimiento llamado PUP, fue popular y trató con gracia el tema.

Pero hay más que humor en esto. Puede causar risas, pero el tema merece una enorme seriedad.

Otra aclaración necesaria. La palabra “estupidez” puede sonar demasiado fuerte para algunos. Hay otras más que connotan la misma idea: asnería, bobería, necedad, burrada. Todas ellas y otras más, contienen la misma idea, la de acciones sin sentido, absurdas, idiotas, que no tienen una explicación razonable.

Este es el tema y creo que bien vale una segunda opinión.

La primera de las leyes es la establece que es una constante inevitable que se piense y crea que la cantidad de personas estúpidas es menor a la que en realidad existe.

Es decir, una persona sospecha que cierto porcentaje de la población es boba. La ley le dice que en realidad, ese porcentaje subestima la proporción verdadera.

La consecuencia es fascinante, ya que significa una elevación del riesgo percibido de ser víctima de la tontería cometida por alguien. Y no sólo eso, también debe aceptarse, según esa ley, que personas a las que uno conoce y de las que se tiene una buena impresión, en realidad pertenecen a la categoría de la bobería.

Piense usted en esta posibilidad. Digamos que un amigo suyo tiene en gran estima a un autor de novelas, o a una figura política, o a un hombre de negocios, o a un artista célebre o a cualquier otro personaje. La ley establece que hay más probabilidades de que el personaje sea estúpido de que no lo sea.

La cuestión no se detiene en eso. También, de todas las acciones y actos que se realizan en el mundo, hay más tontos que razonables. Igual para las cosas que se dicen y escriben.

Esto mismo que escribo, de acuerdo con la ley, tiene una probabilidad más alta de ser tonto que lo contrario.

Toda una revelación, si es que Cipolla tiene razón.

Pero hay un problema de definición, la del estúpido. ¿Qué se necesita para caer con certeza en la categoría de bobo? No hay una aclaración en lo que he leído sobre el libro, pero hay que poner atención en esto.

Quizá pueda aceptarse como tonta a la persona que comete tonterías de manera consistente. Las personas actuamos y para hacerlo tomamos antes decisiones que valoran diferentes alternativas. Alguien bobo es, por tanto, quien realiza acciones tontas de manera continua en el tiempo.

Lo anterior ayuda a entender que la bobería es posible de medir haciendo un recuento de los actos tontos realizados (lo que incluye las tonterías dichas). Fuera de eso, a simple vista, es imposible saber con certeza si una persona pertenece o no al género en cuestión.

La primera ley tiene repercusiones serias.

Por ejemplo, si el mundo progresa y avanza, si tenemos adelantos científicos, es porque existe un mínimo de inteligencia: la suficiente como para tener esos logros a pesar de la carga que la estupidez significa. Ella hace más lento el progreso que sería posible sin ella. Más aún, es posible que haya estupidez por área de especialidad.

Insisto en la idea de tratar al tema de manera circunspecta y mesurada, sin tomarla como una broma que es lo que suele hacerse. Lo visto aquí es sólo una pequeña parte de las consecuencias de la imperfección humana, cuyo sólo reconocimiento será de enorme ayuda para evitar ser dañados por ella.

Post Scriptum

Por supuesto, la mera mención de todo lo anterior, necesita por obligación inevitable la existencia de una medición bajo la cual pueda decirse si una acción es o no tonta. No es fácil esa medición y quizá fuese una combinación de las consecuencias previsibles de la acción con su racionalidad en términos de una relación causa-efecto. Sólo una idea.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Bobadas, donde se dan instancias de conductas y creencias bobas. En ContraPeso.info: Naturaleza Humana hay ideas sobre el ser humano.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “Hay Más de los Imaginados”
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