Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imposible, Ilógico, Iluso
Eduardo García Gaspar
10 febrero 2011
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una de esas ideas que se escucha con frecuencia. Una que muchos usan para explicar sucesos internacionales.

Lo que dicen algunos va más o menos así: las guerras son declaradas para dar un impulso a la economía de un país y son medios efectivos para hacerlo.

La teoría detrás de esa idea sostiene algo interesante: digamos que una nación pasa por un momento de estancamiento económico, o incluso de una caída en su actividad económica, y su gobierno decide hacer algo para solventar la situación, como iniciar una guerra.

Detrás de eso está un mecanismo que se piensa que dará resultados: la guerra revitalizará la economía echando a andar fábricas, lo que creará más empleo, pondrá más dinero en manos de la gente, la que comprará más y la economía volverá a ser boyante.

Varias personas escuchamos esa opinión no hace mucho. La expresó un hombre que me explicaron era de alta cultura y mucha preparación.

No es una explicación que satisface. Iniciar una guerra para echar a andar a una economía no creo que tenga mucho sentido… aunque eso diga un culto personaje.

No dudo que algún gobernante piense que eso es cierto y lo haga. Mi punto es que, pensándolo bien, las cosas no son tan claras como las expresó ese culto hombre.

Por principio de cuentas, la guerra destruye bienes y personas y carece de lógica reanimar a algo usando como medio destrozos y aniquilamiento.

Una guerra, por definición, implica un cambio en el uso de recursos escasos. Plantas y personal, que antes hacían bienes de consumo, como autos, se dedicarán ahora a hacer carros de combate, o tanques que serán destruidos en la guerra.

El auto que podría usted haber comprado ahora es un tanque bajo fuego.

Por supuesto, las fábricas que producen artículos usados en la guerra aumentarán sus ventas. Por ejemplo, las que hacen cohetes antitanques, o balas, o cascos militares. Pero los recursos que a ellas se dedican necesitan hacer sido tomados de otra parte. No son creados de la nada.

Quizá el metal del martillo del carpintero se fue a cascos militares y ahora hay menos martillos y en general, menos de todo de lo que la gente puede usar. Una muy buena parte de eso se va al ejército y sus necesidades.

Cuanto más pensaba sobre el tema, más me convencía de que el culto personaje había dicho una sabia tontería.

La cosa no queda allí. Una guerra, por necesidad lógica, concentra recursos en la autoridad política y ella los gasta en sus necesidades bélicas. Esto se parece demasiado, para mi gusto, a eso de proponer que para salir de un recesión el gobierno tiene que gastar de más.

Tome usted tiempos de paz y vea la inconveniencia de salir de una recesión por medio del incremento del gasto público. Y ahora tome usted tiempos de guerra y vea que es lo mismo, excepto por algo peor, la destrucción que por definición se tiene.

En tiempos de guerra, el gobierno crea empleos, los de los soldados que son voluntarios o reclutas forzados. Es lo mismo que esa creación de empleos basados en gasto público.

Le digo, la idea de que la guerra ayuda a reanimar una economía, parecía cada vez más un clisé sin sentido.

Siguiendo la misma lógica de la guerra como un sistema de reanimación económica, deberemos aceptar que en tiempos de recesión lo mejor que puede pasar es sufrir un terremoto y que las inundaciones en Brasil y Australia son una bendición económica. Las dos naciones, con esas tragedias, tendrán un despegue económico fenomenal.

No suena lógico, pero eso es lo que dijo el docto hombre asegurándolo como si fuese un dogma inapelable.

Me dio gusto saber que hay otros que piensan igual que yo. Por ejemplo, Ludwig von Mises escribió que, “La prosperidad de la guerra es como la prosperidad que traen un terremoto o una plaga”.

No sólo lo anterior, también hay que pensar en los olvidos que la docta idea produce.

Por ejemplo, se olvida que la clave del avance económico es otra cosa muy distinta: la creación de capital y lo que ella causa, productividad de la persona. Aquí sí hay lógica, no en la propuesta del docto hombre.

Todo esto creo que bien vale una segunda opinión para probar que muchas de las ideas a las que estamos expuestos necesitan ser examinadas siquiera un poco más. Y que un pequeño examen, con sentido común, nos haga pensar que tales ideas quizá no sean ciertas, que tal vez son clisés sin otro mérito que el ser repetidos.

Post Scriptum

La cita de Mises la tomé de Murphy, R. (2009). The Politically Incorrect Guide to the Great Depression and the New Deal (The Politically Incorrect Guides). Regnery Press, una obra de la que también aproveché ideas.

Por supuesto, una guerra puede estar plenamente justificada, pero por otras razones, no por creer que ella ayudará a despegar a una economía en problemas.

Hay más ideas sobre el tema de las ideas chatarra en ContraPeso.info: Clisés.

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