Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ingresos Bajos Son Síntomas
Eduardo García Gaspar
4 mayo 2011
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es la justificación por excelencia. Es la que vindica y legitima el establecimiento de gobiernos que persiguen redistribuir la riqueza.

No hay causa más importante para ese tipo de gobiernos que el querer ayudar a los desprotegidos.

Es la existencia de pobres, marginados, miserables, desprotegidos, o como quiera llamárseles, lo que se usa una y otra vez para dar validez a la implantación de regímenes políticos de bienestar y que persiguen resolver ese problema, el de la pobreza.

Si no existiera pobreza, dejaría de tenerse la justificación central de gobiernos socialistas, intervencionistas, de bienestar. No habría razón para su existencia.

Esto es, por ejemplo, lo que hace el gobierno mexicano con el Seguro Popular y programas para ayudar a los pobres: toma dinero de unos para dárselo a estos.

En lo general, esa forma de ayuda no ha tenido gran éxito y los avances en la reducción de la pobreza son mejor explicados por el crecimiento económico general que por esos programas. Esto da una clave que puede ser interesante para entender mejor cómo resolver los problemas de pobreza.

La idea estándar y ortodoxa trabaja bajo una hipótesis que dice que los pobres no tienen ingresos satisfactorios porque no tienen empleo. Pensando así, se cree que políticas que persigan la creación de empleos remediarán el problema y que, mientras tanto, deben ser atendidas necesidades de esos pobres.

Esa idea estándar tiene un problema, que es el de estar sustentado en un síntoma (no la real causa).

Los ingresos bajos efectivamente están asociados con falta de empleo, o bien con empleos que tienen una paga reducida. Pero la clave no es el crear más empleos o dar ayudas, sino en ver la causa de los ingresos reducidos.

¿Por qué razón tiene alguien ingresos bajos o muy bajos?

La respuesta es asombrosamente simple, porque lo que esas personas ofrecen es poco valorado por el resto. Si fuera más valorado, recibiría una mejor paga. Un ejemplo ayuda a entender esto.

Piense usted en un mozo, encargado de la limpieza de una casa. Sus servicios son relativamente mal pagados porque no son altamente valorados, como lo serían los servicios de un neurocirujano. Más aún, hay pocos neurocirujanos y, en cambio, casi cualquiera podría realizar las tareas de un mozo.

Compliquemos eso un poco más. Pensemos en dos mozos.

Uno de ellos limpia razonablemente la casa, aunque hay veces que no se presenta a trabajar o llega tarde. Su trabajo es de mediana calidad. El otro mozo, en cambio, es metódico, limpia muy bien, llega a tiempo y, más aún, ayuda a otros menesteres, como el reparar algunos desperfectos eléctricos.

Posiblemente se esté dispuesto a pagar algo más al segundo mozo que al primero, pero los dos trabajarán bajo la presión de que muchos otros pueden hacer ese mismo trabajo.

Las cosas pueden ahora verse mejor. La causa de los bajos ingresos es la preparación de la persona, la que por ser baja le permite ofrecer a otros servicios comunes y poco valorados.

Ahora se explica mejor la razón por la que crear empleos es en sí mismo algo que no pone atención en el fondo del problema. Si se crean, por ejemplo, empleos en la industria computacional, ellos requerirán gente con conocimientos que los pobres no tienen. Lo único que ayudaría es tener más empleos de ingresos bajos.

Visto de otra manera, la pobreza es causada por ingresos bajos y se tienen ingresos bajos porque el trabajo que la persona puede realizar es poco valorado y muchos pueden realizarlo.

Consecuentemente, la solución real está en elevar el valor del trabajo que la persona puede realizar.

Entramos así en un terreno que es más promisorio. Lo mejor que podría hacer un gobierno es ayudar a crear condiciones que aumenten las habilidades y capacidades de las personas. No significa que se haga cargo de la educación, quizá lo contrario, pero sí que cree esas condiciones por las que las personas tengan una más fácil tarea de aumentar sus habilidades.

Personas que no pueden comprender lo que leen, que no tienen facilidad para expresarse, que no pueden razonar numéricamente, que no saben analizar problemas, que tienen conocimientos mínimos de ciencia… estas personas sólo podrán realizar trabajos poco valorados, de bajos ingresos, que cualquiera podría hacer.

Post Scriptum

En la televisión pasó un breve documental de una profesora en una comunidad étnica de México. En una parte de la entrevista se mencionó que ella enseñaba a sus alumnos conceptos de equidad de género en un ambiente multicultural. Una de las personas que veía también el documental, expresó, “¡Que les enseñen Álgebra!”. Tiene razón.

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