Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inmovilidad Mental
Eduardo García Gaspar
19 diciembre 2011
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No es una idea nueva. Ella afirma que el conocimiento en general, el que sea, termina siendo una amenaza para los intereses de alguien.

Carl Sagan tratando eso habla de ser “subversivo a los intereses de Estado”. En realidad, es sedicioso para todos.

El primer ejemplo que me viene a la mente es el de la quema de libros ordenada por Hitler.

Viendo esto de manera más general, puede verse que la esencia del mayor conocimiento como amenaza a alguno, es en realidad el cambio.

Hablo de una modificación en algún campo, quizá la invención de transistores que fue subversiva para los productores de bulbos. O el correo electrónico para los servicios postales.

La amenaza, la subversión, es tal vez al final de cuentas algo comprensible, el miedo a cambiar.

Sobre una serie de circunstancias, las empresas, por ejemplo, crearon las posiciones secretariales y esa función de mecanografiar cuanto papel caía en sus manos.

Cambiaron las circunstancias, cambiaron esas posiciones. Lo que sucede es que nuestro conocimiento y nuestras acciones cambian las circunstancias en la que vivimos, y por eso nuestras vidas.

Nada hay que podamos hacer para modificar eso. Somos seres que por esencia son curiosos, quieren saber más. Nada puede frenar eso. La curiosidad es muy patente en la ciencia, donde se le exige disciplina y orden, eso que llamamos experimentación, razón y lógica.

Con orden o sin orden, lo curiosidad nos atrae a lo desconocido y nos hace aventureros, haciendo irresistible la sola idea de poner en tela de juicio a lo que se ve como comúnmente aceptado.

Somos en verdad una especie única: podemos crear, almacenar y trasmitir conocimiento como nadie más puede. Más aún, siendo una especie que tiene poder para razonar, hacerlo produce agrado.

Entro así a lo que bien creo que vale una segunda opinión, la educación que reciben los niños en sistemas de baja calidad. Esos que enseñan inmovilidad mental.

En específico, dos aspecto de la educación primaria que crean indolencia intelectual. Cuando la educación deja de crear sentido de curiosidad y cuando el poco sentido de curiosidad que crea lo hace ajeno la preparación, quien así se educa pierde buena parte de su potencial futuro. Me explico.

Primero, la pérdida del sentido de curiosidad. Si la educación tiene un propósito ése es el de hacer amar el conocimiento, el enseñar el gozo que se siente al saber más, incluso aquello que no tiene apariencia útil.

Tal vez sea como el intentar crear personas bulliciosas que amen saber de todo. Cada materia enseñada es simplemente una aplicación de esto a terrenos específicos.

Segundo, la pérdida del sentido de esfuerzo y disciplina. Esto es menos simple de explicar, pero imagine a quien quiere hacer música. Para hacerla bien necesita, antes que nada, acumular conocimientos y experiencia. No puede lanzarse a la música sin eso anterior.

Quizá escriba piezas de rock, pero ellas serán mejores si antes supo de contrapunto, de armonías, de tiempos.

Si al alumno se le deja de enseñar que lo que sea que haga requiere antes de conocimiento y práctica, lo que haga después no será bueno. Me refiero a aprender a valorar el esfuerzo previo, el entrenamiento anterior, la actividad preparatoria.

Es una especie de humildad como requisito de entrada. A la inquietud de la curiosidad debe añadírsele esta movilidad de la preparación.

Los dos aspectos que he mencionado, la pérdida del sentido de curiosidad y la pérdida del sentido de que el aprendizaje necesita esfuerzo, es lo que le explica un síndrome de la actualidad.

El de jóvenes salidos de la universidad que no entienden la idea de seguir las órdenes que se les indican, ni la de entender que han cometido errores en su trabajo. Se quedan ellos en un estado de inmovilidad mental casi total al recibir órdenes o hacerles observaciones sobre su desempeño.

Varios amigos han narrado experiencias de ese tipo con jóvenes recién graduados. La inmovilidad que padecen, creo, puede ser explicada por su carencia de curiosidad mental y su falta de sentido de esforzarse para conocer.

Padecen los efectos naturales de una educación que no es mediocre, es mala y tiene efectos de largo plazo. Los de la inmovilidad mental que padecerán por las décadas que les quedan de vida.

Post Scriptum

Lo anterior puede dejar una impresión errónea, la de hacer creer que la responsabilidad de la educación de los hijos recae sólo en las escuelas. No, definitivamente no. Creo que son los padres quienes tienen la responsabilidad principal de enseñar a amar el saber y de mostrar que sin esfuerzo no es posible saber.

Alguien me narró el caso de un joven alumno, de unos 19 años, que quería ser escritor. Cuando se le preguntó cómo era que queriendo ser escritor tenía una ortografía pésima, levantó los hombros, abrió la boca e inclinó la cabeza hacía un lado.

Ante la falta de respuesta verbal, se le preguntó ahora sobre los libros que había leído, obteniendo la misma respuesta corporal anterior, con la misma mirada soberbia.

En otra situación, se contó que un recién graduado de la universidad presentó un análisis de compra de medios para un cliente de una agencia de publicidad. Había errores severos que se resumían en haber multiplicado algunas cifras, cuando debía haberlas dividido.

Tampoco pudo responder verbalmente al señalársele que “análisis” se escribe con acento en la segunda “a” no en la primera.

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