Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Jamás Los Legisladores
Eduardo García Gaspar
22 junio 2011
Sección: ETICA, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


¿De dónde salen todos esos principios morales? Eso preguntó la persona que defendía la existencias de leyes que permiten el aborto. Su respuesta: de las leyes mismas.

Si la ley lo permite o no lo prohibe, es moral hacerlo. La ley. para esa persona, era el clímax de la moral. Mucho me temo que la cosa es bastante más complicada.

Me resulta en extremo aborrecible que la moral se dicte por acuerdos de mayoría negociada en una cámara de legisladores. No es tanto que estén ellos impreparados para tal misión, que lo están, sino que podría haber distintas morales en distintas partes, y en la misma, una moral cambiante año por año.

El aborto, por ejemplo, no puede ser moral en un sitio e inmoral en otro. Sí puede ser legal o ilegal en distintos lugares, pero la moralidad, si quiere serlo debe ser aplicable a todos. Sería absurdo que fuese moral en un país impedir la libertad de culto, mientras que en otro se goza ese derecho.

La conclusión es obvia: esa persona está equivocada, aunque la ley permitiera el aborto eso no significaría que fuese moral. Incluso aunque todas las leyes de todas partes lo permitieran, no sería necesariamente moral.

Entonces, ¿cuál es el origen de la moral?

Si usted le hace esa pregunta a una persona religiosa, la que sea, me imagino que la contestación sea relativamente sencilla. La moral está contenida en los valores, creencias y mandatos de su religión. No es una mala respuesta. Las diferentes religiones cristianas tienen sólidos cuerpos morales, por ejemplo, como también el Judaísmo.

Pero esa respuesta no deja satisfecha a la persona que no es religiosa (y tampoco a quien es religioso pero quiere estudiar el tema). Para unos la fuente de la moral es su religión, pero queda por verse si puede encontrarse otro origen, uno que use la razón sin acudir a la religión. Es un buen problema, muy interesante.

Por ejemplo, el Cristianismo contiene la prohibición del asesinato. Lo justifica por mandato divino: nadie puede quitar la vida que a otra persona Dios ha dado. Eso es suficiente, lógico y natural para muchos, pero ¿es posible obtener el mismo mandato por otra vía? La respuesta: sí, sí es posible, pero no es fácil.

Hay varias maneras. Por ejemplo, uno puede argumentar que en todas partes, o casi, se reconoce que el asesinato es malo. Muy bien, pero aún así, eso no basta.

Otra manera de pensar es decir que hay ciertos mandatos innatos en nuestras conciencias, como ése. Mandatos crudos, poco desarrollados, que nuestra razón pule con el tiempo.

Otra manera es pensar en la misma naturaleza humana, el qué somos, y de allí usar la lógica para conocer lo bueno y lo malo. Tampoco está mal la idea. Si parte de nuestra naturaleza es la vida, el que alguien la quite a otro, resulta reprobable.

Todo lo anterior, debo apuntar, indica algo claro: lo que la ley diga no es suficiente. Se necesita de algo más elevado, de lo que ella saque cosas concretas.

Pero hay más, hay otra manera de pensar en la moral, en lo bueno y en lo malo, es la de pensar de otra forma diciendo que lo bueno y lo malo es evidente en sí mismo y que no hay necesidad de demostrarlo.

Es una manera muy interesante de pensar y diría que la vida es buena. Eso es todo lo que diría, su punto de partida y nada más. Una cosa evidente sin necesidad de demostración. Igual se diría que el conocimiento es bueno y nada más. De esas cosas evidentes por sí mismas se obtendrían reglas generales, como la de considerar mala a la pérdida de la vida.

En esa regla general estarían ideas específicas sobre lo bueno de tener vacunas, por ejemplo, y lo malo de beber en exceso. Más aún, de las reglas generales se derivarían mandatos más detallados, como la argumentación de matar en defensa propia.

Todas las consideraciones anteriores valen una segunda opinión por una razón solamente: la ley emitida por un gobierno no puede sustituir a la moral. Todo lo que puede aspirar a ser es congruente con ella.

En otras palabras, un gobierno no puede ser el origen de la moral, sólo puede ambicionar actuar de manera moral.

La persona que preguntó de dónde sale la moral respondió que de la ley. Está equivocada de cabo a rabo. Hay varias maneras de llegar a la moral, ninguna de ellas es el gobierno. Puede ser la religión, puede ser la razón, pero jamás una cámara legislativa.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Limites de la Ley.

El concepto de intervencionismo moral señala a la intromisión de los gobiernos en el terreno moral y que haría posible que los gobernantes dictaran la moral de sus gobernados. Este intervencionismo es una amenaza en contra de la libertad humana, al violar el principio fundamental de la división de poderes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Jamás Los Legisladores”
  1. ARTURO GUTIERREZ Dijo:

    No señores nada mas falso que lo que usted argumenta, la moral no es, fue ni será jamás una invensión o idea realigiosa. Me pregunto, tiene usted idea de que significa la moral. Estoy seguro que no, veamos por que.

    Por principio de cuentas, el termino moral deriva de la palabra moral que significa literalmente costumbre, luego entonces la costumbre es el principio y origen del comportamiento social (si quiere saber sobre ello yo le aconsejo leer John Rawls o cualquier contractualista), de tal manera que la costumbre por escencia es el fundamento no sólo de la Ley sino además del comportamiento moral.

    Ahora bien, la costumbre históricamente ha determinado que los valores tales como el respeto a la vida, a la dignidad, y un largo etcétera, no derivan de lo que nos parece o no estar bien o mal, sino de una tradición histórico social que ha persistido hasta nuestros días, y que plantea que dichos valores no originados por un código moral.

    Errores como los anteriores, son frecuentes cuando se trata de hacer análisis sin contemplar la parte histórico-social, pero sobre todo, cuando se sacan conclusiones como las del articulo “La ley es reconocer esos bienes y actuar en consecuencia”. Conclusiones como esas son comunes cuando no se reflexiona sobre el origen de la moral y la ley como si ambas fueran fenómenos ajenos, nada mas equivocado. La costumbre es la madre de la moral y por supuesto, de la ley.

    NOTA DEL EDITOR: Gracias por su comentario. Ahora es adecuado explicar por qué las costumbres coinciden con ciertos principios comunes a casi todos, por qué coinciden con mandatos morales en tantas religiones, por qué coinciden con especulaciones metafísicas. Si la costumbre es madre de la moral, se caería en un relativismo absoluto.





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