Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Juegos de Palabras
Leonardo Girondella Mora
6 abril 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En alguna obra de Oscar Wilde, se habla de la incapacidad de tantas personas para reconocer la profundidad que tienen la superficialidad —lo que no sé exactamente qué significa, pero que tienen su valor para ser citado en un tono pintoresco si la ocasión lo permite.

Es como una paradoja, que usa contradicción de términos unidos entre sí —y que tiene en San Pablo un buen ejemplo (II Corintios, 6, 8-10):

Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los penados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.

En otra versión se expresa así:

que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo.

Creo que puede clasificarse como un oxímoron: la unión de dos expresiones o palabras que tienen sentido opuesto, como en el ejemplo anterior —los tristes que están contentos, los ricos que nada tienen, los necesitados que están satisfechos.

En el caso citado, la unión de lo opuesto tiene mucho sentido y una intención clara —la de mostrar una realidad no vista con facilidad.

Pero esas palabras que tienen sentidos opuestos no siempre son notadas.

Demasiadas veces pasan desapercibidas —con el ejemplo de “justicia social” siendo uno de mis favoritos: la justicia es por definición un concepto asociado con el individuo y lo social se relaciona con agregados o colectividades, no con personas individuales.

No puede existir justicia colectiva —es un caso de oxímoron: palabras que se contradicen entre sí y no pueden, por lógica, ir juntas. En este caso no tiene sentido unir esas palabras opuestas por significado.

Lo que me lleva de oxímoron a pleonasmo —que es la repetición de un concepto y da un resultado innecesario y redundante, aunque en ocasiones escasas tiene sentido por reforzar una idea.

Si alguien dice que vio algo con sus propios ojos, lo que hace es enfatizar la credibilidad de su testimonio.

Pero resulta un pleonasmo el hablar de “turismo social”, como se suele escuchar —lo que haría suponer que también existe un turismo que no es social. Creo que lo que sucede en estos casos es asignar un significado diferente al término “social” y que sólo significa que algo es relativo a la sociedad (o a una empresa en sociedad).

Mi punto es concreto —señalar el abuso de la palabra “social” y apuntar un vicio similar al del oxímoron anterior: el uso innecesario de “social” como un adjetivo que busca engañar dando connotaciones positivas. Hablar de política social es un pleonasmo, pues no puede haber política que no sea al final social.

Hablar de medios de comunicación social, es igualmente repetitivo —como si fuera necesario separarlos de los medios de comunicación animal o vegetal.

Con las palabras puede jugarse. En ocasiones, el resultado es admirable —pero en otras, deplorable.

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