Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Kissinger: Borrador Inédito
ContraPedia ContraPedia
8 junio 2011
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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ContraPedia presenta el texto de un documento encontrado en un basurero de Nueva York y que, basado en estudios de expertos, bien puede pertenecer a un capítulo descartado de uno de los libros de Henry Kissinger, de finales de los años setenta.

Quizá pueda ser visto como un caso de WikiGarbage. Este el el texto traducido:

Era la cuarta sesión formal con los representantes de Vietnam, Viet Cong, o como se llame. Pronuncié un mensaje que abrió la sesión. Había sido tan cuidadosamente preparado mi mensaje que terminé por no decir nada.

Le expliqué previamente a Xuan Thuy las instrucciones que me había dado Rogers y que Nixon había cancelado, por lo que nos reímos un buen rato. En realidad todo era un truco para hacer pensar a Thuy que Haig estaba peleado con Walters.

Para esta sesión, incorporamos dos variantes, cambiamos de sitio, de manera que Madame Binh quedara del lado de la mesa que nosotros ocupamos antes y fue cambiado el menú del almuerzo; ahora serían unos bocadillos de la cocina de Bostwana.

A pesar de los esfuerzos realizados fue imposible llegar a acuerdo alguno. Nada había cambiado en la posición de la Binh, quien se había limitado a citar párrafos completos de Ho-Chi-Min. Yo le dije que mi paciencia tenía un límite. Amenacé a la Binh con hablar a reporteros amigos para correr la voz de que ella estaba usando anteojos de Christian Dior.

Mi amenaza surtió efecto a juzgar por la solicitud de una nueva sesión en tres semanas.

Las tres semanas fueron empleadas para enviar a Haig a Washington vía Londres. Vernon fue a Londres vía Washington. Yo me entrevisté de nuevo con Le Duc Tho en un bar de Bruselas. Escribí un memorándum a Nixon, otro a Rogers y el tercero a Haig, diciéndole que no podía ir mejor vestido que yo a las sesiones.

Fui a Israel y allí responsabilicé a Cuba por la tensión en Africa. Quería lograr así una apertura con Egipto, pero todo el proceso fue interrumpido por una llamada de Nixon. Fui a Washington, y no lo encontré, por lo que me dirigí a San Clemente. Me dijo que Dobrynin le había indicado el interés personal de Brezhnev por realizar una Junta Cumbre. Le dije que Brezhnev podía mentir, pero Dobrynin no.

Las tres semanas pasaron volando en un avión de París a Bruselas a Washington a San Clemente y a Acapulco para mi luna de miel con (preguntar nombre). Me fui directamente a Pakistán, donde pretexté una terrible diarrea para internarme en un hospital cercano.

Walters ya estaba conmigo e, ignorante de mi plan, culpó a la comida mexicana que había ingerido en Acapulco. Había llegado el momento de mi visita secreta a China. De este viaje salieron conclusiones interesantes que expuse a Nixon en un memorándum, cuyo punto culminante era la necesidad de llevar un intérprete.

A mi llegada a París, Bill Hyland, experto en cuestiones soviéticas, me recomendó tomar una copa de vodka polaco mientras el coche nos llevaba de Orly a una pequeña casa donde yo me disfrazaría de mimo para evitar publicidad.

Bill me dijo que la comitiva contraria estaba furiosa, pues yo llegaba con un día de retraso a la fecha comprometida. Acepté mi responsabilidad total frente a ese hecho, pero la verdad fue que resultó imposible decirle que no a Chou cuando insistió en visitar a pie la Gran Muralla.

Me resigné a aceptar eso frente a Binh y pedir disculpas, pero no lo pude hacer. La comitiva contraria había abandonado París. Tomé el avión a San Clemente, pero Nixon estaba en Washington, por lo que tuve que tomar otro avión a la Capital. Mientras volaba, aproveché el tiempo para escribir un memorándum a Walters detallando la estrategia que le recomendaba adoptar para el problema de Berlín.

Escribí otro a Haig recomendándole comprar sus trajes en Sears. Mandé una tarjeta de Navidad a Rogers. Vi a Nixon al día siguiente y decidimos realizar una Junta Cumbre para el año siguiente.

Me enfrentaba al problema de establecer una nueva comunicación con Xuan Thuy, pero antes quería entrevistarme con Le Duc Tho en el pequeño bar de Bruselas. Por causas que aún desconozco, en ese bar un individuo se dirigió a mí y empleando su puño me rompió el tabique nasal.

En la siguiente oportunidad que tuve, mandé a Rogers a ese bar. Regresó con un brazo roto. Volé a Washington, pero Nixon estaba en San Clemente. Cuando llegué a San Clemente, Nixon ya había salido para Washington. Al arribar al Aeropuerto Dulles ya había yo terminado varios memoranda.

Uno estaba dirigido al mismo Nixon y le recomendaba comprar una casa de descanso más cercana a la Capital.

Luego me vi obligado a preparar la maleta de Nixon para el viaje a Moscú, para la ansiada Junta Cumbre. Habíamos podido conseguir los permisos de los soviéticos para introducir legalmente a su país unas trescientas hamburguesas de Mac Donald’s con la condición de tomar la Pepsi Cola producida en Rusia.

La Cumbre era mi sueño, la culminación de muchas horas de esfuerzo. Le dije a Walter que se adelantara unos días para preparar nuestro arribo. Yo llegaría con Nixon, mientras Rogers iba de nuevo a Bruselas.

Walters hizo una excelente labor antes de nuestra llegada. Evitó la invitación al Bolshoi y logró aumentar la ración de caviar que podíamos sacar del país.

Fue este un período opaco lleno de amargura, pero promisorio, podíamos ya ver la luz al final del oscuro túnel. En mi segundo volumen contaré lo que siguió a esta cadena de acontecimientos, como aquella vez en la que Nixon le dijo a Brezhnev que ya no estaba dispuesto a… bueno, ese es uno de los temas de los volúmenes futuros que constituyen mis memorias.

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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