Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Bondad de lo Imposible
Eduardo García Gaspar
25 marzo 2011
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La comentarista de noticias hablaba de alguno de los escándalos católicos. Esos terribles sucesos en los que resultaron culpables sacerdotes.

Su indignación era mayúscula, su tono de voz irritado, su actitud agresiva. ¿Tenía razón?

Por supuesto que la tenía. Tales sucesos son atroces. Horrendos en sí mismos y agravados por el quién los realizó. Cualquiera con un mínimo de sentido moral comparte ese sentido de desesperación y furia.

Fue la comentarista, como muchos otros, un buen ejemplo de la moral de nuestros tiempos.

Es la moral actual una que tiene una gran certeza, la certeza de lo malo. Con gran habilidad apunta a lo reprobable, lo señala con horror y se regodea en su repetición, Tiene una enorme capacidad para destacar “los horrores que siguen al quebranto de la ley” (como escribió G. K. Chesterton).

Es una moral fijada en lo reprensible, detenida en lo reprobable, suspendida en lo censurable .

Una moral que no tiene la habilidad para señalar lo bueno, ni apuntar a lo positivo. Es una moral obsesionada con el mal, pero que ha olvidado al bien. Una moral que no posee el requisito que toda moral debe tener, la aspiración al ideal, por imposible que éste sea.

Las campañas de difusión contra las drogas son un ejemplo de lo que digo. En ellas se hace un llamado, el de “di no a las drogas” y se avisa de enfermedades y efectos contra la salud. Pero no se menciona a la conducta ideal que, por lógica, haría incompatible el consumo de esas sustancias.

Al igual que las campañas en contra de enfermedades sexuales, en las que se ofrece como solución, por ejemplo, el uso del condón… cuando podría hablarse de otra solución, la castidad y la virginidad.

Vuelvo a Chesterton, quien lo explica con agudeza.

Para alejar del vicio a la gente pueden usarse, por ejemplo, avisos que muestren un hígado consumido por el abuso del alcohol. Es cierto y puede tener efectos. Pero lo mismo podría lograrse si las personas fuesen devotos de alguna religión, lo que haría incongruente el abuso de la bebida.

A muchos puede disgustar e incluso enojar esas críticas tan realistas sobre la conducta de algunos sacerdotes que no son sino traidores de lo que prometieron guardar. Pero este es un enojo incompleto. No deben producir tanta irritación esos sucesos como la ausencia de ambición por la perfección.

“Lo que disgusta, y con razón”, dice Chesterton, “no es la presencia de un realismo claro, sino la ausencia de un idealismo claro”.

Es la carencia de la moral de nuestros días, el tener sentidos muy afinados para buscar y encontrar el mal, pero sentidos embotados para reconocer lo bueno, así sea una meta imposible.

La falla es colosal, porque sin tener una noción siquiera vaga del ideal será poco probable evitar el mal. Y con la única mira en el mal, llega él a ser una visión exclusiva, una que da la impresión de que el bien no existe, pues todo alrededor es malo. Se crea así un pesimismo creciente que produce desesperanza.

El vacío creado por esa falta de atención en los ideales ha sido llenado con lo que se encuentra a mano. Y es así que los ideales son sustituidos por sucedáneos pobres, como progreso y avance, o por democracia, o por libertad… para acabar idealizando a la libertad sin ideales que le den sentido.

¿De qué sirve la libertad si no es alimentada por ideales de perfección?

Más aún, no sólo se olvida la moral de la conducta ideal, sino que cuando se habla de ideales quien lo hace es tachado de loco, cuando la real locura es el olvidar la ambición que dirige al ideal. La real cordura está en intentar llegar a lo más elevado, a lo trascendental, al modelo de conducta perfecto, así sea eso una meta disparatada.

Muchas personas se quejan de que los medios informativos no hacen mención de lo bueno, que sus noticias son dedicadas a lo malo. Lo que intento decir es que esta queja es superficial.

No son los medios los que hacen eso y nadie más. Lo que digo es que el evitar hablar de lo ideal es ya costumbre y hábito común. Los medios son reflejo de lo que en general sucede.

Regreso a Chesterton. Dice él que el hombre moderno cree que sus esperanzas no están ni en la religión, ni en la moral, que están ellas en la educación. Eso es lo que dice el hombre moderno, pero lo que en realidad está diciendo es, “No podemos decidir lo que es bueno, pero enseñémoslo a nuestros hijos”.

Detenerse en lo malo, irritarse frente a eso, no tiene mucho sentido si se carece de lo opuesto, el tener ambición por ideales. Por esas conductas y acciones elevadas e imposibles de lograr.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Etica.Tembién hay ideas en ContraPeso.info: Vacío Moral.

Las citas son de Chesterton, G. K. (2007). Herejes (1 ed.). Barcelona: El Cobre, capítulo 2.

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1 comentario en “La Bondad de lo Imposible”
  1. Corina Dijo:

    El otro dia oir a una persona que se dedica a educa a los jovenes para que no caigan en la drogadiccion, diciendo que los instruye a los jovenes diciendoles, que las drogas no son buena ni malas, que forma de prevenir la drogadiccion, hasta parece que se les esta haciendo publicidad. Pero es que en todo esto esta metido el Humanismo, disfrazado de bondad, pues como siempre eso de que las drogas no son malas ni buenas solo es porque para el humanista esta bien que los jovenes decidan o no el uso de las drogas, es por esto que aun esta persona que se dedica a la prevencion de la drogadiccion expresa estos comentarios tan nefastos para nuestra niñez y juventud.





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