Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Lógica Con Los Otros
Eduardo García Gaspar
18 marzo 2011
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando las palabras se ponen de moda, la razón suele ser la primera víctima. Las palabras a la moda se tornan nociones aprobadas sin discusión y, herejes, quienes las cuestionan.

Una de esas palabras de moda es “responsabilidad social”.

La primera precisión es lógica: responsabilidad es un concepto personal, no colectivo. Individual, no comunal. Es el otro lado de los derechos, la aceptación de las consecuencias de los actos propios.

La única explicación de la frase “responsabilidad social” es considerar los efectos de actos propios en otros.

Entonces no se trata de responsabilidad social realmente, sino de responsabilidad personal que considera las consecuencias de acciones propias en las vidas de terceros.

Nada nuevo realmente. Es eso de ser virtuoso en el sentido de caridad, o mejor aún, lo de tratar a otros como uno quisiera ser tratado.

Es una costumbre darle a la frase de responsabilidad social tonos asignados a empresas y calificarlas como socialmente responsables si, por ejemplo, reciclan papel y envases, o ayudan a sembrar árboles, o hacen cualquier cosa que sea considerada políticamente correcta.

No es una idea para tirar a la basura, al menos si se le entiende como debe ser, como la aplicación de esa Regla de Oro: tratar a otros como uno quisiera ser tratado. Lo más interesante y que merece una segunda opinión, es el llevar a sus consecuencias lógicas la idea desnuda de la responsabilidad social.

Un ejemplo, una familia cualquiera manda a su hijo a una universidad pública a estudiar una carrera. El costo de esos estudios es casi nulo. La razón, esa universidad se encuentra subsidiada con fondos de gobierno, recolectados por medio de impuestos. La pregunta que sigue es la obvia.

¿Actúa esa familia tratando a los demás como quisiera ella ser tratada? No, en realidad no.

Ella está usando dinero de otros que no mandaron a sus hijos a esa universidad para pagar los estudios de su hijo. Me imagino que esa familia se negaría a aceptar que otros les obligaran a pagar por sus comidas.

La clave está en ver lo que no se ve en primera instancia. Con facilidad se ve el beneficio de la familia que gratuitamente obtiene educación para su hijo. Pero con más dificultad se ve que los que pagan esa educación son otros.

La familia beneficiada en este caso seguramente protestaría si otros llegaran a pedir que ahora es el turno de que ellos paguen la educación de los hijos de otros.

Si usted quiere tratar a otros como usted quisiera ser tratado, de seguro no iría pidiendo que los otros pagaran la educación de los hijos de usted. La misma situación se aplica a otros casos que son muy claros en los subsidios gubernamentales.

Por ejemplo, con los subsidios al agua o al transporte público.

Usando agua subsidiada, o transporte público subsidiado, la gente está realmente haciendo que otros paguen por el uso de esos bienes. No están tratando a los demás como ellos quisieran ser tratados. ¿Aceptaría una persona que otra le obligara a pagar sus viajes en transporte público? No lo creo.

El secreto está en ver si estoy tratando a los demás como quisiera ser tratado y, si uso agua subsidiada, estoy haciendo que otros paguen por mi consumo… lo que no me gustaría que otros hicieran conmigo. No me gustaría que alguien llegara a mi casa y me obligara a pagar su transporte diario, por lo que debo corresponder y no hacer que otros paguen la educación de mis hijos.

La responsabilidad social, tan mal entendida, es un mecanismo egoísta que obliga a unos a pagar lo que otros quieren y no pagan. Son casos muy claros en los que se trata a otros como uno no quiera ser tratado. Y eso no es ni responsable, ni social.

La causa de eso es la obligación impuesta de actuar sin voluntad propia.

Las cosas son totalmente diferentes cuando usted, por sí mismo, decide, por ejemplo, pagar los estudios de un estudiante brillante sin medios para hacerlo. Usted está tratando a ese joven como usted quisiera que trataran a un hijo suyo en caso de encontrarse en igual circunstancia.

Lo que he tratado de hacer es desnudar a una idea mala, que lleva a abusos disfrazados de buenas intenciones y que viola la igualdad y la libertad personales. Me parece que es injusto obligar a otros a que paguen mi uso de agua.

Post Scriptum

El problema de fondo, me parece, es convertir a una noción individual voluntaria en una obligación colectiva. La caridad y el buen trato a otros es una iniciativa personal que obliga en conciencia, pero que se prostituye cuando se convierte en una coacción legal o en una imposición políticamente correcta.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Responsabilidad Social.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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