Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Otra Parte, la Olvidada
Eduardo García Gaspar
5 mayo 2011
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Usualmente el tema se trata de manera incompleta. Toda la atención se da a los aspectos técnicos. Esos que se logran en salones de clases y cursos de escuelas. La capacitación tecnológica y científica.

El problema es que se olvida la otra parte, que es básica.

Quizá pueda hacerse una comparación con las expresiones conocidas de hard-ware y soft-ware. Los aparatos y máquinas de computación serían inservibles sin la otra parte, la de los programas y las aplicaciones que les instruyen qué hacer.

Cuando se habla de capital humano, se le suele tratar como un problema de hard-ware. Como asuntos de técnica, conocimientos tecnológicos y científicos. Se trata de temas como procedimientos, análisis, creación de modelos, uso de matemáticas, aplicaciones de la Física y demás.

No está mal, al contrario, se necesitan todas esas cosas si se quiere tener un capital humano productivo, que haga contribuciones al bienestar de todos.

El gran problema es quedarse en esa etapa y olvidarse del soft-ware de la preparación técnica y científica. ¿Qué es ese soft-ware?

No puedo dar una definición académica, pero sí puedo hacer una lista de palabras que sirven para darse una idea de lo que quiero decir: disciplina, esfuerzo, honestidad, sinceridad, caridad, sentido del deber, respeto y muchas más.

Las podemos agrupar en la idea del cultivo de las virtudes y el rechazo de los vicios.

Pongámosle un nombre mejor a estas dos partes de la educación personal. Lo que he llamado hard-ware es la preparación técnica y científica. Digamos que es la Preparación Profesional, eso que se adquiere desde la primaria hasta la universidad. Es la parte en la que suele ponerse toda la atención.

Pongamos un nombre a la otra, llamémosle Preparación Moral y es una muy clara, la que ayuda a hacer algo fácil de escribir: distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse.

Es lo que se aprende en las escuelas, pero mucho más aún en la vida familiar y en otras fuentes de ese conocimiento, como las religiones.

Un ejemplo extremo ayuda a comprender esas son preparaciones.

Con la Preparación Profesional, una persona puede ser experta en combinar sustancias químicas para diversos usos y ser experta en estos menesteres. Con la Preparación Moral, esa persona tiene el conocimiento para saber que fabricar bombas que se colocan en lugares públicos es algo indebido.

En términos técnicos, la Preparación Profesional es una capacitación de asuntos descriptivos, que enseñan lo que es, que describen a la realidad. Por su parte, la Preparación Moral es una capacitación de asuntos prescriptivos, que enseñan lo que debe ser, que distinguen a lo debido de lo indebido.

La Preparación Profesional enseña que muchas cosas son posibles de hacer. La Preparación Moral muestra que no todo es deseable de hacer, que hay cosas que deben evitarse y otras que son deseables y deben realizarse.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es apuntar que la Preparación Profesional es muy necesaria, pero que no es suficiente, que debe ser complementada con la Preparación Moral.

Las dos son necesarias, complementarias. No pueden ser separadas sin grandes consecuencias.

Y esto es lo que presenta el problema de nuestros días de demasiada televisión y escasa razón. Al mismo tiempo que la Preparación Profesional ha sido exaltada y tenido éxito incuestionable, la Preparación Moral ha sido descuidada e incluso tomada como innecesaria.

Tenemos, por esta razón, una sociedad paradójica. Al mismo tiempo que disfrutamos de grandes avances como Internet, tenemos retrocesos grandes como crecimiento en divorcios, hijos fuera del matrimonio, epidemias de enfermedades sexuales y demás.

La expansión de la criminalidad en México, por ejemplo, implica la existencia de muchas personas sin esa Preparación Moral.

Cuando se descuida esa preparación, cuando ella es objeto de burla, las consecuencias no serán visibles de inmediato. Tardarán en verse, quizá largo tiempo. Poco a poco, sin embargo, comenzarán problemas, como embarazos de jovencitas, incremento de la criminalidad, corrupción generalizada.

Todas esas cosas impedirán el progreso, porque al final de cuentas la prosperidad no sólo es avance técnico, sino también esa conciencia de distinguir entre lo bueno y lo malo.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Vacío Moral.

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