Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Prostituta Legal
Eduardo García Gaspar
29 septiembre 2011
Sección: ETICA, LEYES, NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Muchos negocios enfrentan el problema y, me temo, la mayoría de las veces con poco éxito. Es la disyuntiva entre actuar de manera legal o de manera moral.

Un caso reciente en México lo ilustra con claridad.

Disposiciones legales nuevas prohiben a los medios impresos tener avisos pagados de servicios sexuales que signifiquen abuso de menores y trata de personas. Los castigos son fuertes.

Hasta donde sé el resultado de esta ley es el obvio: esos medios no aceptan ya avisos que puedan interpretarse como abuso de menores o trata de personas.

Lo que bien vale una segunda opinión es esa disyuntiva, la de actuar conforme a la ley o de acuerdo con la moral. Vayamos paso por paso.

Supongamos primero, la opción de conducirse con un respeto absoluto a ley y nada más que eso. Quien así trabaje, seguirá con cuidado la letra de la ley.

Si al medio llega alguien que no tiene la mayoría de edad, no se le aceptará el aviso de brindar servicios sexuales llamando a tal teléfono. Si al medio llega alguien que quiere comprar espacios para publicidad de un table dance, el anuncio se aceptaría al darse por supuesto que es un negocio autorizado por la ley, con los debidos permisos y licencias de operación. Esta es la opción de un respeto absoluto a la ley.

Pocos como este caso ilustran la otra opción en la que cualquiera pensaría: sí, eso es legal y respeta a la ley escrupulosamente, pero no es moral. Un entendimiento siquiera primitivo de la moral indicaría que es indebido contribuir a que una persona se prostituya.

El caso muestra una vieja tesis muy razonable: el círculo de la moral es mucho más amplio que el de la ley, por lo que actuar sólo legalmente no significa actuar de manera moral. La ley es demasiado estrecha, demasiado limitada. La moral es más extensa y profunda. En este caso, aceptar un anuncio de una prostituta sería legal, pero no moral.

En favor de la conducta meramente legal, podría argumentarse una serie de razones: que el medio no es un juez moral, que quien quiere prostituirse es libre de hacerlo, que es negocio, que se da cabida a todos… Lo que usted quiera, e incluso el decir que si no lo hacen ellos, otros publicarían esos avisos, por ejemplo, en Internet.

La discusión es difícil y sin duda será difícil llegar a convencerse mutuamente quienes de esto opinan. Por mi parte creo que puedo hacer un par de aportaciones que resuelvan esto. Primero, hablar de legisladores. Segundo hablar de la casa propia.

• No sé qué piense usted de los legisladores, pero mi única pregunta es la de si usted dejaría en manos de ellos las decisiones morales que a usted le tocan. Si confía en ellos totalmente, adelante, deje que la ley y nada más que la ley guíe sus decisiones morales. Pero si duda de ellos, de su sapiencia y su sentido ético, lo mejor será entender a la ley como una manifestación moral imperfecta.

En otras palabras, la defensa de una conducta de negocios que esté únicamente basada en estar de acuerdo con la ley es algo temerario. Los legisladores no son expertos morales y sus motivaciones suelen estar alejadas de lo ideal. Limitarse a actuar legalmente creyendo que eso es actuar moralmente es una posición muy atrevida.

• La mejor solución práctica que conozco a este asunto es una muy sencilla, que hasta donde recuerdo viene de un anunciante. Dijo que la publicidad que hace para sus productos es una que se guía por el criterio de poder ser vista por su familia, sus hijos.

En el caso de los medios, la respuesta es directa: aceptar los anuncios que los accionistas acepten que sus hijos puedan leer sin sentir pena.

No es una mala solución. Sin usar grandes palabras, pone la prueba en una acción simple: si creo que mis hijos de, digamos, diez años pueden leer los avisos sin que considere eso malo, el aviso se acepta. Si se acepta que los hijos, menores, lean que tal o cual persona vende sus favores sexuales, adelante con el anuncio. Y viceversa.

Claramente he indicado la necesidad de entender que la moral es un campo mucho más amplio que la ley. Las dos indican actos indebidos y generalmente coinciden.

Pero la advertencia es obvia: actuar con estricto apego a la ley y considerar que eso es actuar moralmente es falso. El caso de los avisos en los medios es uno que lo ilustra.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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