Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Rebelión de la Realidad
Eduardo García Gaspar
29 junio 2011
Sección: EDUCACION
Catalogado en:


Ha sido dicho que la verdad es más extraña que la ficción. Que los cuentos son más creídos que las realidades. Que los rumores tienen más credibilidad que la existencia misma.

Es cierto. He encontrado muchas personas que así se comportan.

No todas, pero quizá sea más común la opinión que toma como cierta la más descabellada explicación, que la más simple respuesta.

Hay algo que puede explicar esto: las ficciones las creamos nosotros y ellas se acomodan a nuestras expectativas. Pero la realidad no, ella es independiente de nuestra voluntad.

Y no se acomoda a nuestras expectativas, ni a nuestros gustos, ni a nuestros deseos. Esta “rebelión” de la realidad es quizá causa de mucho de nuestro rechazo hacia ella.

Para entenderla necesitamos examinarla y eso requiere esfuerzo. En cambio, crear una ficción es un asunto menos complicado y nos permite acomodar a la realidad a lo que pensamos que es… aunque no lo sea.

Y, más aún, la “rebelión de la realidad” es fuente doble, de frustración por un lado, y de bromas a veces pesadas, del otro.

Tome usted, por ejemplo, a quien predica como maduración sexual la exploración de los cuerpos ajenos. La realidad lo frustrará y le hará sujeto de una consecuencia conocida y natural.

O tome usted a quien piensa que como gobernante está obligado a generar progreso por medio de mayor gasto incurriendo en déficit. Su ficción, la de él y la creada por otros economistas, no sólo negará ese progreso, también le jugará una broma al tener lo opuesto de lo que deseaba.

O tome usted el caso de grandes intelectuales que con palabras complejas en frases incomprensibles afirman haber encontrado leyes ineludibles de la historia, que predicen quizá la desaparición de los gobiernos y un estado futuro irremediable de felicidad y ocio. Pasarán el resto de sus días explicando por qué la realidad no les quiso seguir.

La realidad es terca y obcecada. Es obstinadamente independiente.

Por eso nos sorprende más que la ficción. Nos da sorpresas que nos parecen paradójicas. Recuerdo hace tiempo un alto ejecutivo que se preciaba de ser la persona más práctica del mundo, cosa que la hacía despreciar todo lo teórico. Poco sabía él que las cosas más prácticas que hay son las teorías.

La realidad es eso que nos da cosas extrañas, como la prudencia de estar preparados para la guerra, si es que queremos la paz. El pacifista se revuelve frente a eso porque la realidad no le obedece, ni le obedecerá.

Hubo otra persona que despreciaba el conocer raíces griegas y latinas, alegando que era un aprendizaje inútil. Era ése su deseo, pero la realidad, por medio de un mecanismo poco explicable, indica lo opuesto: cierto conocimiento de esas lenguas tiene su utilidad y, lo más extraño, causa cierto gozo.

Un caso adicional es digno de ver más de cerca. El caso de todos esos que niegan la posibilidad de lo sobrenatural.

Suelen llamarse humanistas y racionalistas y, para ellos, la realidad no puede incluir nada que sea sobrenatural, nada que no sea capaz de ser aprehendido por los sentidos.

No deja de ser un deseo que la realidad no está dispuesta a complacer como lo haría el genio de la lámpara. Y si eso se intenta, la realidad juega su broma: cuando se rechaza la posibilidad de lo sobrenatural, nos queda sólo la opción de lo antinatural.

Muchos tienen otro deseo que piden sea cumplido en la realidad, el de una existencia perfecta, ideal sin defectos. Son los sueños de utopías posibles, a los que son muy propicios los gobernantes y sus filósofos.

Extraño es en verdad que esas propuestas sean aceptadas con toda seriedad sin darse cuenta de que es sólo un deseo imposible.

Y, paradójicamente, resulta totalmente aceptable lo que un realista serio descartaría, la explicación sobrenatural: eso que en términos cristianos se llama La Caída del Hombre.

Es una explicación de la realidad que vemos en todas partes, nuestra imperfección, nuestra indudable inclinación por lo equivocado y lo malo.

Al final de cuentas, creo sinceramente, que esas mentes que pretenden ser libres y presumen de ser mentes abiertas, son las más esclavizadas. Su supuesta libertad se reduce a crear ficciones que no son sino ruegos por hacer que la realidad los obedezca.

Más libre es quien reconoce a la realidad y a ella se somete.

Post Scriptum

Hay más sobre el tema en ContraPeso.info: Ideas.

Me parece poco necesario, pero lo hago, al aclarar la obvio influencia de G. K. Chesterton en esta columna.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Rebelión de la Realidad”
  1. Corina Dijo:

    Completamente de acuerdo con su articulo, pues las personas que se dicen libres, son esclavas de sus deseos, ya sea a la droga al sexo ilicito, a la comida, hay tantos vicios, de los que son esclavos, pero se dicen ,libres, aun de decir que es bueno la libertad aprobando que se asesine a inocentes por medio del aborto, que se legalizen matrimonios homosexuales, quien el dio el permsio al hombre de legalizar lo Inmoral?. y no por legalizarlo lo hace moral.





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