Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Solución del Angel Sabio
Eduardo García Gaspar
18 agosto 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


La opinión fue clara. Clara e incorrecta, pero tuvo la ventaja de poder entenderse con claridad. Dijo la persona varias cosas que a continuación menciono.

Primero, “no hay duda de que los problemas mundiales económicos son una consecuencia de los malos manejos de Wall Street”.

Es diáfana la afirmación: Wall Street (lo que sea que signifique) es culpable de la crisis económica. Me imagino que eso quiera decir muchas de las empresas financieras y muchos de sus ejecutivos principales.

No tengo duda de que entre esas personas y firmas exista culpa. ¿Pero la culpa completa? No lo creo, sería demasiado simple.

Segundo, afirmó también que “es la codicia de esos responsables la que les mueve a ganar dinero sin el menor remordimiento del daño que en otros causan”.

De acuerdo, entre muchos existe codicia, que es un egoísmo que no repara en el daño ajeno. ¿Pero la culpa completa colocada en la codicia de esos? No lo creo.

Tercero, la propuesta que sugirió con gran determinación: “es urgente y necesario tener un organismo global regulador de todos los mercados financieros en todas partes, que frene la codicia de Wall Street y otros grupos poderosos”.

Esta es una propuesta muy clásica para la solución de problemas, el crear una institución supervisora. ¿Lo solucionaría? No lo creo.

“En ese organismo —dijo— habría una representación de todos los países con personas actuando por el bien de todos, con facultades para vigilar, castigar y ordenar a quien sea en cualquier parte”.

Entiendo que esto sea una especie de ONU financiera, pero con poder legal en todas partes. Difícil de implantar, pero con otro defecto: para evitar abusos de poder se crea una institución con más poder y no inmune a abusos. No tiene sentido.

Lo que la persona dijo, me parece, bien vale una segunda opinión. Por varias razones.

Una de ella es la mala comprensión de la crisis de deuda soberana actual, que es deuda de gobierno, creada por gobiernos y no por otros. Gobiernos excedidos. Puede culparse a bancos por prestar sin prudencia, pero el origen es gubernamental. Culpar a Wall Street, así en general, es un clisé que no lleva a remedios sólidos.

La burbuja hipotecaria de hace poco, lo mismo. Culpar a los intermediarios financieros, que sí actuaron con imprudencia, olvida las intervenciones estatales para relajar condiciones de otorgamiento de crédito, mantenidas por años con la intervención de empresas cuasi estatales.

De nuevo, culpar a Wall Street no es siquiera la mitad de la historia.

Mi punto, hasta aquí, es directo: el mal entendimiento de los problemas es común y peca de simplicidad en ese afán de encontrar villanos entre los sospechosos usuales. Me da la impresión que es como una ansiedad desencaminada que canaliza su ira en contra de villanos predeterminados.

Pero lo importante es que suele ser acompañado por propuestas sin sentido, clisés auténticos con soluciones usuales y acostumbradas. Esas que suponen que existen hombres que son ángeles.

Propone que la solución de las crisis radique en la fundación de un nuevo organismo supranacional, con poder legal dentro de fronteras, es de menos soñador.

Ya existen organismos internacionales financieros y políticos que no han dado grandes resultados. Pero sobre todo, no hay garantía alguna de que quienes formen ese superorganismo estén exentos de defectos y sucumban a tentaciones y cometan errores.

Poner atención en esto es lo que es más productivo. Suele ser una costumbre establecida que ante la existencia de problemas serios se proponga la creación de un organismo nuevo. Es lo que usualmente pasa en política: los gobernantes crean con facilidad pasmosa más oficinas burocráticas que al final de cuentas son de poca ayuda.

Supongamos que se crea ese superorganismo supranacional. Si en él se parte de la idea de que la crisis es producto de la codicia de Wall Street, lo único que sucederá es haber gastado una enorme cantidad de dinero en un análisis falso que conducirá a medidas incorrectas y, mucho me temo, peores crisis futuras. Y eso es algo que temer.

Temer en serio: pocas cosas son tan fatales como un idealismo desbocado que lleve a creer que la solución de problemas está en dar poder sin límites a personas que se piensa son ángeles sabios, que todo lo saben, que todo lo pueden, que no tienen defectos.

Es la decisión menos imaginativa, la más peligrosa, la que lleva a la esclavitud

Post Scriptum

Un dato interesante: el déficit promedio mensual de gobierno en los EEUU es de 110 mil millones de dólares durante los 10 primeros meses de su ejercicio fiscal. Por otro lado, el mayor billonario del mundo en 2011 es Carlos Slim, con una fortuna de 74 mil millones de dólares.

Es decir, el gobierno de EEUU tiene como déficit cada mes al equivalente de 1.5 Slims y a 2.0 Gates.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Solución del Angel Sabio”
  1. droctavion Dijo:

    Pienso que la intención del escrito es enfatizar la ridiculez que posee la iniciativa de crear ese organismo mundial encargado de vigilar a las instituciones del mundo. La intención es muy atinada y recuerda el viejo principio de “¿quién vigilará a los vigilantes?” Me atrevo a adicionar que las propuestas de crear organismos vigilantes tienen el dudoso mérito de encarecer las cosas y dar oportunidades de corrupción a nivel mundial, es decir, mayores.





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