Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Solución, Una Jaula
Eduardo García Gaspar
12 abril 2011
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Si uno proyecta linealmente al futuro, llegará un momento en el que exista un solitario ciudadano gobernado por una burocracia de varios millones de ciudadanos.

El solo pagará impuestos, creará productos, y tendrá las ideas que hacen funcionar al mundo.

El resto vivirá de él. Él será el hacedor. El resto serán los tomadores.

Esas dos palabras son de Stephen Moore en una columna reciente (WSJ 1 abril 2011). Sus cifras hablan solas: en los EEUU ahora trabajan para el gobierno más de 22 millones de personas. En todas las manufacturas, algo más de 11 millones.

El doble de personas en el gobierno que en las manufacturas. Las situación era la opuesta en 1960, cuando había casi 9 millones trabajando para el gobierno y 15 millones en las manufacturas.

Si la tendencia sigue sucederá ese escenario teórico, de un ciudadano que trabaje y produzca, con cientos de millones de empleados de gobierno.

En Nueva York, hay unos 700,000 empleados en el sector financiero. Pero hay más del doble de esa cantidad trabajando para el gobierno, 1.5 millones. Y, esa ciudad es una de las capitales financieras del mundo, seguramente la mayor de todas.

Interesante tendencia y fascinante escenario.

Es obvio que no se llegará a ese extremo de un ciudadano sólo haciendo él todo y el resto vigilándolo para que cumpla con la ley, las regulaciones y los permisos. Antes de eso, el sistema dará de sí, reventará.

La situación es insostenible ahora, en este momento. Para que el gobierno subsista debe dejar que los otros sectores trabajen y creen.

Todo gobierno vive de los demás. Por debajo de cierto tamaño, el gobierno puede ser visto como un parásito benéfico. Una vez rebasado ese límite, comienza a quitar la vida del organismo del que se alimenta hasta llegar a matarlo y morir ambos.

Es en serio. Desatender esto es igual a desatender un cáncer que puede ser curado ahora, con dolor, pero curado.

La situación tiene sus antecedentes de hace varios siglos. San Agustín hizo de paso una observación célebre: los gobiernos pueden ser comparados con bandas de ladrones que viven de lo que a otros quitan. Hay muy poco diferencia entre una banda de criminales que domina un territorio cobrando por protección, y un gobierno.

Vea usted el fenómeno desde otro punto de vista.

Los hacedores miden sus eficiencia desde el punto de vista de los resultados. Cuanto más y mejor hagan con menos recursos, mejor. En un mundo de recursos limitados, eso es lo que realmente mejora nuestras vidas. Los gobiernos, como dice Moore, no miden eficiencia con resultados. La miden con recursos. Cuantos más recursos consumen, ellos creen que el mundo mejora.

En realidad empeora. Conforme más crezca un gobierno, peor será la vida de los gobernados.

No es un asunto ideológico, es uno real y tangible. No puede tomarse lo que no ha sido producido y la tendencia del gobierno es a tomar, no a producir.

No es broma. No es ficción. Los presupuestos gubernamentales tienden a crecer sin límites, consumiendo incluso recursos futuros.

Datos como estos forman una parte del cúmulo de evidencias que muestran los peligros de tener un gobierno excesivo. No son cuestiones doctrinarias, son verdades innegables. Por eso me sorprende que existan personas que piensen que se vivirá mejor con un gobierno grande que con uno pequeño.

El más mínimo de los sentidos comunes me dice que, de acuerdo con lo anterior, no puede existir un solo partidario de gobiernos grandes. Y, sin embargo, los hay por alguna razón que desafía la imaginación. Entiendo que un gobernante proponga gobiernos grandes, pues eso le beneficia.

Lo incomprensible es que haya ciudadanos que quieran eso mismo.

Un ciudadano que desee tener un gobierno grande es como una persona que piensa que la mejor mascota que puede tener en su casa es una manada de leones: eventualmente será devorado por los animales. Se sentirá orgulloso de poseerlos, de decir que son nobles animales, de que le brindan protección. No importa, el animal acabará por matarlo si no lo pone en una jaula.

Y eso, precisamente eso, es lo que hay que hacer con los gobiernos, ponerlos tras barrotes que impidan su crecimiento. De lo contrario, piense en esto: dentro de unos años será imposible dar gusto a los leones, se volverán furiosos y destruirán a esos a quienes debían servir.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Burocracia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Solución, Una Jaula”
  1. Alberto Dijo:

    ¿Cuanto representa la Manufactura de las fuentes de trabajo en los Estados Unidos? NOTA DEL EDITOR: no tenemos el dato, pero no es la mayor parte de las fuentes de trabajo, que generalmente la tienen los servicios en general. La comparación en New York del sector financiero añade cierta perspectiva. Quizá alguno de los lectores tenga un dato actual.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras