relativismo

Las constantes humanas universales. Las culturas tienen diferencias visibles, pero también muestran que hay cosas que son iguales en todas partes y tiempos. No estudiar estas últimas es un error de omisión.

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Introducción

La diversidad cultural es un tema frecuente y valorado. De allí surgen ideas de tolerancia y relativismo cultural. Y un tema que tienen influencia en el entendimiento del multiculturalismo.

Este fenómeno proviene de la inclinación de los estudios antropológicos, casi totalmente enfocados a encontrar diversidad cultural.

¿Por qué no estudiar también las igualdades y similitudes culturales?Brown aporta aquí esa idea, la de los universales humanos. La serie de comunes denominadores presentes en todas las culturas, las que por sistema han sido ignorados.

La diversidad cultural es una parte del todo. Examinar las constantes humanas universales complementa el tema.


La idea reportada aquí fue encontrada en Brown, D., Human Universals. McGraw-Hill, pp 1-7. Véase esta lista de las constantes humanas apuntadas por el autor.


Una idea contra la corriente

Es una idea rebelde, que va en contra de una herencia académica que resalta las variaciones culturales creyéndolas arbitrarias e inconexas.

Pero, la realidad es innegable, las constantes humanas universales se encuentran en todas partes.

La introducción a la obra inicia con una anécdota personal del autor. Entre los malayos de Brunei. En la casa que Brown rentaba en esa parte del mundo, conversaba él con tres jóvenes, sin nadie más que los viera, sentados en diferentes lugares del patio.

Un ejemplo real

Brown, por comodidad, cambió de sitio, sentándose ahora en un nivel más bajo que el resto, lo que ocasionó que los tres jóvenes de inmediato se sentaran ahora a un nivel aún más bajo que su anfitrión.

Este, como otros rasgos culturales, salta llamando la atención. En esa parte del mundo no se considera de buena educación que una persona esté sentada a un nivel superior de la persona de mayor rango que esté presente.

Los jóvenes de Brunei, a pesar de saber que su anfitrión consideraba informal la reunión y que no se molestaría por violaciones a esa regla, la siguieron. Nadie más los veía.

Un caso de costumbres que llaman la atención y que capturan la atención de la gente y los antropólogos. Hay libros que son éxitos de ventas por esto. Por ser catálogos de costumbres distintas y un muestrario de la gran variabilidad de las culturas.

Es el centro y el corazón de la educación de la materia. Fomentan y cultivan el estudio de las diferencias, de la diversidad. Se olvidan de las constantes humanas.

Las constantes humanas universales

Ahora entra el autor al centro mismo de su idea. ¿Deben ser las diferencias culturales la única preocupación de la Antropología? ¿Es ese énfasis en variabilidad cultural una representación adecuada de la humanidad?

La respuesta es negativa. Dejar de ver las similitudes humanas es un error.

Por ejemplo, en esa historia, los jóvenes mostraban un rasgo cultural propio, pero también similitudes con el resto de la humanidad.

Mostraron preocupación por la opinión ajena, consideración de amabilidad con su anfitrión, entendimiento de la idea de rango persona, uso de lenguaje verbal y corporal, comprensión de la idea de preguntas y respuestas, uso de la altura para connotar rango (como en otras culturas, por ejemplo un trono real).

En lo que sigue, Brown describe otras dos situaciones que muestran lo mismo: sí hay variabilidad cultural, pero también hay similitudes humanas. Las constantes humanas universales son una realidad innegable.

En una de ellas, nativos con escaso contacto con el exterior en Bali, reaccionan de la misma manera que cualquiera ante la irrupción de la policía ante una pelea ilegal de gallos que celebraban.

Huyen de la policía y la evitan con engaños (pretendiendo que estaban haciendo otras cosas en ese momento) y posteriormente imitando las reacciones graciosas de la gente que huía.

La curiosa fascinación de lo diferente

A todos gusta escuchar sobre las diferencias culturales, en parte por sentirse diferentes de otros, en parte por conocer curiosidades culturales. Las diferencias culturales han sido la materia prima de numerosos estudios y libros.

Y las similitudes han sido ignoradas, a pesar de existir. Incluso se ha negado de que existan. Esas similitudes son las constantes humanas universales.

Son una especie de comunes denominadores presentes en todas partes, como el uso de fuego y el empleo de herramientas, o como la división de trabajo por sexo.

Hay constantes a través de las culturas

De estas similitudes o universales humanos trata el libro, una obra importante por la influencia que la Antropología tiene en otros campos.

El autor menciona a la Sociología, la Psicología, la Lingüística, la Historia, la Economía, la Política, la Filosofía y otras más. Ciencias que sufren la influencia de un panorama incompleto de la humanidad: no solo hay diferencias, también hay universales humanos.

Podría agregarse a la opinión pública que fascinada con la diversidad cultural se olvida de la otra parte, de las cosas que hay en común.

Son universales los deportes atléticos, el adorno corporal, los calendarios, el trabajo cooperativo, contar chistes, dar obsequios, matrimonio.

También, música, derechos de propiedad, rituales religiosos, juegos, lenguaje simbólico, nombres propios y pronombres, categorías de parentesco.

Así como gesticulación facial, nociones lógicas, taxonomía, estructura social, normas sexuales, leyes, compresión de lo bueno y lo malo y otros más (p.69 y 130 y ss).

Las ideas centrales

Existen constantes humanas universales

Los universales humanos existen, son reales e importantes para la tarea completa de la Antropología.

Algunos antropólogos han negado que existen, otros los han ignorado, otros más que los aceptan dicen que no son importantes. Son errores que deben ser corregidos.

Naturales y convencionales

Los universales forman una serie heterogénea de rasgos comunes en la humanidad. Algunos de ellos pueden ser inherentes a la naturaleza humana, otros pueden ser convenciones culturales comunes a todas las culturas.

Cultura y humanidad

Las constantes humanas universales deben considerarse. Los antropólogos estadounidenses, de 1915 a 1934, establecieron tres premisas sobre la naturaleza de la cultura:

  • La cultura es un fenómeno separado del resto, que no puede ser reducido a cuestiones biológicas o psicológicas.
  • La cultura es la determinante de nuestra conducta, no nuestra naturaleza física.
  • La cultura es arbitraria.

Bajo esas tres premisas, la admisión de universales humanos lleva a la Antropología a convertirse en un estudio de las culturas, no de la humanidad, y a presentar una visión incompleta.

Hay otras ciencias que ayudan, como la Biología y la Psicología, para comprender el fenómeno de los universales y que no pueden hacerse de lado.

Consecuencias

La idea de considerar a las constantes humanas universales como existentes, reales e importantes, socava ideas como la de que cada cultura solo puede ser evaluada con sus propios criterios.

Ataca también la exageración dada a la noción de diversidad si ella no es acompañada por los universales. Va en contra también de algunas ideas marxistas que niegan a los universales y hacen a las personas se producto de condiciones histórico-materiales.

Es plantearse una pregunta: dada la tendencia inherente de los pueblos a desarrollar culturas tan distintas, ¿cómo es que hay cosas que son iguales en todas partes?

Cuando se examina una enorme variabilidad cultural y todo se explica como debido a la propia cultura, esa explicación ya no tiene sentido y surge un nuevo tema, el de los universales.

Valores universales como contrapeso político

En un mercado, por ejemplo, con gente vendiendo y comprando, ¿habría diferencias esenciales en dos lugares aislados uno de otro? 

Un libro ofrece un testimonio de hace varios siglos comparando dos civilizaciones que no habían antes tenido contacto entre ellas, España y el Nuevo Mundo.

«[…] Peralonso Niño recordó más tarde que “al hacer sus ofertas y sus negociaciones y disputas, los nativos llevaron a cabo sus negocios comerciales casi de la misma manera que nuestras mujeres cuando están discutiendo con vendedores ambulantes”». Thomas, Hugh. Rivers of Gold: The Rise of the Spanish Empire, from Columbus to Magellan (Kindle Locations 4149-4152). Mi traducción. 

Otra instancia de otra parte de las similitudes en todos los tiempos. Esta se refiere a esa parte de los gobernantes que busca y encuentra oportunidades para allegarse fondos. 

En otra parte del mismo libro, se habla de impuestos y un efecto colateral inevitable:

«Para el mundo moderno, debe parecer curioso que ningún capitán con destino a las Américas pueda, por ley, anclar en cualquier puerto europeo sin buscar un permiso oficial. Pero así era, ya que todos los gobiernos deseaban gravar con impuestos a los barcos que se dirigían hacia ellos. La consecuencia era inevitable: viajes ilegales». Ibídem (Kindle Locations 4427-4429).

Así como comerciar uno frente a otro es parte de nuestra naturaleza, también lo es eso que hace que los gobernantes quieran más ingresos aprovechando, por ejemplo, permisos de llegada y salida de barcos. 

Igual que es parte de nuestra naturaleza buscar formas de evitar impuestos con eso que ahora se llama ‘economía subterránea’. Una manifestación de los valores universales como contrapeso político

Más ejemplos

Igual que es rasgo humano el derivar experiencias de lo sucedido, como en este caso en el que uno da consejos a otro. 

En otro libro del mismo autor, se habla del virrey Mendoza en Nueva España dando consejos a su sucesor, Luis de Velasco:

«El secreto del buen gobierno era hacer poco y despacio, ya que “la mayoría de los asuntos se prestan a ser atendidos de esa forma, y sólo de esa forma puede uno evitar ser engañado». Thomas, Hugh. The Golden Empire: Spain, Charles V, and the Creation of America (Kindle Locations 8908-8909). Mi traducción. 

Lo que lleva a la consideración de otro rasgo de nuestra naturaleza, el hacer caso o no del consejo dado. 

Muestras de que pensamos bien o mal, pero lo hacemos, como en una carta escrita a Carlos I, en la que gente de H. Cortés solicita que no se envíen abogados porque «pondrían a esta tierra en alboroto» Ibídem (Kindle Locations 856-857). Algo que en nuestros tiempos se repite en algunas partes.

Los valores universales son fascinantes

Los humanos tenemos una cierta naturaleza, compleja e enmarañada, que podemos ver en nuestra historia, y que muestra más similitudes que diferencias. 

Son los valores universales constantes que sirven como contrapeso político. Algo en nuestra naturaleza que rechaza a la autoridad demasiado grande y orgullosa.

Con el problema de que las diferencias son más llamativas y se resaltan más que las similitudes, aunque en su fondo las constantes humanas universales sean lo realmente extraordinario.

De la historia humana, por tanto, sale buena parte del conocimiento que podemos lograr de nosotros mismos. Y como esos valores universales sirven de contrapeso a las decisiones de los gobiernos.

No es sorpresa que en ella se encuentren lecciones de Economía, como la asociación entre impuestos y mercados negros, o el encuentro del salario justo para todos en la interacción de personas en un mercado libre. 

De aquí derivo mi punto. Los buenos gobernantes, esos que tienen una posibilidad de ser llamados más tarde ‘estadistas’, son los que saben de historia. O mejor dicho, que tienen sabiduría histórica. 

Saben de los valores universales como contrapeso político y gobiernan con esa limitación que ellos mismos se imponen.

Y, del otro lado, están lo gobernantes que, aunque sepan de historia, no la han convertido en sabiduría y suponen que pueden gobernar sin la limitación que la realidad humana, nuestra esencia, les impone. 

Esos que creen que ellos saben más que todos los demás y sus buenas intenciones bastan.

Conclusión

Ha sido resaltada la idea de que existen constantes universales humanas, rasgos y facetas humanas que se mantienen en el tiempo y el espacio.

Y que estas constantes humanas universales merecen atención igual a la que reciben las diferencias culturales.



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Y unas pocas cosas más…

Debe verse:

¿La naturaleza humana puede modificarse?

Otras ideas:



[Actualización última: 2020-09]

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Notas extras sobre las constantes humanas y el relativismo cultural

Por Eduardo García Gaspar

La definición del relativismo cultural sostiene la idea de que todas las culturas tienen igual valor. Convertido en política de gobierno, el relativismo cultural se ha convertido en la imposición del multiculturalismo.

Esta imposición de ilustra en la obligación políticamente correcta de «celebrar diferencias». Diferencias culturales, diferencias étnicas, diferencias religiosas, lo que a usted se le ocurra.

«Así es que ha nacido un concepto que me parece muchísimo más bonito que la Tolerancia y es la Celebración de Diferencias. Ahora en vez de aguantar las diferencias, de no quejarnos demasiado por ellos [sic], queremos aprender a Celebrar las Diferencias, compartirlas, disfrutar de ellas». adopciónpordentro.blogspot.mx

Esa exaltación de las diferencias entre culturas, se supone, enriquece a la sociedad que lo permite. Es la promoción de la diversidad cultural, entendiendo que conforme más diferencias existan, mejor será esa sociedad.

Con el pequeño detalle de olvidar la existencia innegable de constantes humanas universales a través de las culturas.

Promoción de diferencias

No se trata de simplemente tolerar, sino de aprobar, exaltar y promover las diferencias. Una obligación de aclamar y ensalzar disparidades y desemejanzas entre modos culturales de pensar, ya sean de inmigrantes, de etnias, de grupos minoritarios, de lo que se le ocurra.

El punto central de la política del multiculturalismo es la celebración de las diferencias culturales entre grupos que piensan muy diferente, especialmente la diferencia entre inmigrantes y la sociedad que los recibe. Aunque también, entre minorías culturales nacionales y el resto.

En la superficie el llamado a celebrar diferencias tiene una connotación positiva que conlleva el riesgo de acusación de racismo y discriminación a quien se atreva a ponerlo en duda.

Sin embargo, la crítica a la celebración multicultural de diferencias tiene un punto razonable.

Las consecuencias de una celebración incompleta

Cuando usted celebra y exalta las diferencias culturales y se queda solo en eso, usted también está promocionando la división dentro de la sociedad, incluso el conflicto.

Usted está diciendo «vean al grupo A y al grupo B, vean sus diferencias. ¡Vivan sus divergencias y desacuerdos!». Olvida mencionar las constantes humanas que son universales entre ellos.

Es una manera de anular algo que toda sociedad necesita, un cierto sentido de pertenencia y de unión con valores comunes. Sin esto, el canto que celebra a las diferencias es una acción que promueve el conflicto entre grupos culturales. No es una crítica irracional, al contrario.

Más todavía, el ensalzar la celebración de diferencias equivale a apoyar a grupos minoritarios, culturales o étnicos, ignorando que ha sido la cultura general mayoritaria la que ha dado entrada a las minorías a las que respeta y a las que pide también respeto.

Celebrar las diferencias es olvidar el respeto mutuo que ambas deben concederse.

Las minorías culturales o étnicas de un país, según la tradición liberal de Occidente, merecen respeto y tolerancia. Son parte del país que entiende a las personas como dignas y libres, donde la tolerancia es una forma de vivir la desaprobación que puede haber entre personas.

Eso es lo que olvidan las políticas multiculturales. Celebrando solamente las diferencias, olvidan un objeto más adecuado de exaltación, las cosas que tienen en común todos (o debían tener).

Constantes humanas universales como el amor por la libertad, el hábito de la tolerancia, la conducta respetuosa, el desacuerdo civilizado, la amistad, el respeto a la propiedad, la familia.

Otras consecuencias

Un efecto no intencional de la celebración de las diferencias culturales es muy lamentable. Exaltando las diferencias mandan al olvido, por ejemplo, el valor común de hablar de esas diferencias, de dialogar, razonar y corregir desacuerdos.

Cuando se exalta demasiado la diferencia se anula la posibilidad de solucionar el conflicto que ella puede acarrear.

Y no es que sea malo tener diferencias, al contrario. Sería un mundo de pesadilla aquel en el que todos tuvieran las mismas opiniones.

Sí, las diferencias enriquecen, al menos muchas de ellas, pero lo pueden hacer solamente cuando se tiene también la idea de que existen constantes humanas universales.

[Para estas notas me apoyé en la obra de West, Patrick, The Poverty of Multiculturalism. Cuando se festejan las diferencias, se corre el riesgo de agasajar los conflictos. No es lo mismo tener la posibilidad de comer en una amplia variedad de restaurantes de diferentes nacionalidades que homenajear la diferencia entre un régimen constitucional y la ley sharia.]