Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ley de Leyes
Eduardo García Gaspar
23 marzo 2011
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La situación es realmente común. Afortunadamente tiene un nombre que facilita su reconocimiento. Se llama “hombre de paja”. El nombre viene, creo, que originalmente del inglés, straw man.

Es sencillo definir esa situación. Suponga usted que hay una discusión entre dos políticos. Uno de ellos, propone una ley fiscal nueva y, digamos, es más o menos razonable. Su intención es llevarla al congreso para aprobación.

No es una ley fabulosa, pero sí es algo aceptable. Quizá un buen inicio de una discusión necesaria.

Muy bien, entonces entra en acción el otro político, o grupo de políticos, que reaccionan en contra de esa ley y la tachan de ser una propuesta electorera que sólo persigue popularidad política para un partido político en las próximas elecciones. Se le acusa de politizar la ley y los impuestos

¿Ve usted ya el error y la falla?

La situación se puede examinar de la manera siguiente.

• Una de las personas expone una opinión, la que sea no importa y, suponemos, la justifica.

• La otra persona se expresa como opuesta a tal opinión y como justificación exagera, distorsiona y ridiculiza la opinión vertida por su contrario. De tal forma que es fácil rechazarla.

En el caso de la propuesta de una ley fiscal nueva, esto se ve con claridad. La propuesta es una ley fiscal renovada, quizá buena, quizá mala.

Pero esa nueva ley es rechazada no por el análisis de esa misma ley, ni sus méritos, sino por una distorsión que la ridiculiza: la de ser una ley que sólo busca popularidad en las próximas elecciones para quien la propone.

Este error, que es común, suele suceder entre diputados mexicanos. Por ejemplo, en esa cámara no han sido aprobadas leyes muy necesarias, como una ley fiscal mejor, lo mismo que una ley laboral actualizada y leyes sobre seguridad. Son temas realmente importantes y en los que no hay resultados. Ningún resultado.

En buena parte, pienso, se debe a esa situación, la de ridiculizar las propuestas ajenas. La acusación general suele ser ésa, la de acusarse mutuamente de fines electorales. Todo lo que he dicho hasta aquí no es nuevo.

Si tengo algún mérito es uno breve, el de apuntar que esa situación se conoce como la falacia del hombre de paja.

Pero lo que sí vale una segunda opinión es algo poco visto: el efecto que tiene el no aprobar leyes nuevas muy necesarias. Detener el análisis y la aprobación de leyes realmente vitales abre la puerta a la aprobación de leyes irrelevantes, o al menos, poco importantes.

Me explico. Una cámara de diputados produce leyes, las que sean. Con eso miden su trabajo: más leyes, suponen ellos, mejor trabajo realizan. La calidad de las leyes poco importa. Lo que vale es su cantidad.

Y si no fabrican leyes importantes, entonces pueden producir leyes insignificante y superfluas, incluso malas.

Ejemplos de esto, un par de leyes. Una sobre alimentos chatarra, que regula entre otras cosas, artículos posibles de vender dentro de escuelas. Y, la otra, la que ahora discute eso de prohibir publicidad de productos “milagro”.

Lo interesante es la prioridad que se les ha dado, el costo de oportunidad que han tenido. Por necesidad se han considerado más importantes que el resto.

Si no se crea la ley que se necesita, se crea la que no se necesita.

Como la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, que por supuesto tendrá costos, los de la creación de una comisión que vigile medios en caso de que hagan publicidad a los servicios de prostitución.

Es como una Ley de Gresham aplicada a las leyes. Usted sabe, eso de que la moneda mala desplaza a la buena, se convierte ahora en algo como “la ley mala e innecesaria desplaza a la ley buena y necesaria”.

Todo comienza con esa situación, la de distorsionar las propuestas de leyes que sí se necesitan.

Los únicos acuerdos que pueden lograr, en esa situación, son los concordancias en lo trivial, baladí, e insignificante. Y ni eso siquiera hace de manera correcta. Recuerde usted que en México, su constitución se viola a sí misma, impidiendo la libertad de expresión que ella establece. El efecto neto es terrible.

Cuando se tienen veinte leyes poco importantes y se carece de una que importe, se socava el cimiento de la ley que es el respeto que debe inspirar y la admiración hacia aquellos que la crearon.

Post Scriptum

Ese mismo desplazamiento ocurre en las noticias. Véase Noticia Mala Desplaza a la Buena.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Leyes y en ContraPeso.info: Poder Atonta.

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