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Selección de ContraPeso.info
25 febrero 2011
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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ContraPeso.info presenta una idea de Hunter Baker. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de traducción y publicación. El autor es autor de The End of Secularism y el ganador de Premio Michael Novak de 2011.

Un episodio reciente de un programa de PBS, Religion & Ethics Newsweekly, trató el tema de la desigualdad de ingresos.

Naturalmente, la conversación se centró en la cuestión de si la redistribución de la riqueza es una manera apropiada de remediar el problema

• Michael Sandel, profesor de Harvard (que enseña un curso famoso sobre justicia) sugirió que la distribución está justificada porque muchas personas de diferentes tipos trabajan arduamente, pero logran resultados diferentes en términos de ingresos.

¿Por qué debe un chofer de autobús trabajar con ahínco y tener un ingreso bajo, mientras un administrador de alto nivel trabaja laboriosamente y tiene un ingreso muy superior?

Bueno, el Dr, Sandel quizá por limitado por los las circunstancias de la televisión, pero este marco mental para evaluar la desigualdad de ingreso, parece poco satisfactorio.

Si el trabajo es un indicador clave, ¿por qué no otorgar un reclamo superior a un hombre que se asigna la tarea más ardua, derribando su casa y construyéndola de nuevo? Por supuesto, parecería absurdo recompensarle, su trabajo no logra nada.

Por eso, el esfuerzo no es el punto central. ¿Qué tal, esfuerzo útil?

Un operador de línea en una fábrica contribuye algo en miles de piezas al día, pero el ingeniero que diseñó el proceso ha hecho una contribución mucho mayor porque permitió funcionar a la producción.

Aunque sea verdad que podemos distinguir entre niveles de trabajo, duros o ligeros, existen otras cosas que también importan. Juegan la efectividad y el impacto.

Los Federalist Papers reconocen que aún si pudiéramos detener el progreso económico de todos los ciudadanos y jalarlos hacia atrás a una línea de salida, sería sólo una cuestión de tiempo antes de que diferencias en motivación, virtud, práctica, creatividad, preparación, gratificación pospuesta y muchos otros factores, llevaran a algunos más adelante que otros.

En Common Sense, Tom Paine identificó la diferencia entre ricos y pobres como una que podía ser contada como justicia, mientras que la nobleza hereditaria no podría serlo.

¿Significa esto que los ricos siempre merecen serlo y que los pobres merecen su proporcional falta de riqueza? No, pero con frecuencia es posible explicar por qué los esfuerzos de algunos justifican sus grandes esfuerzos de manera que los esfuerzos de otros no lo permiten.

Sandel sostuvo que el impuesto a las herencias es una manera de remediar la injusta delantera que se da a algunos ciudadanos y que les permite disfrutar de mayor riqueza que otros. Esta visión de los que es justo e injusto tiene un eco de lo que ya examinamos.

Pone escasa atención en la cuestión de lo que es una causa y/o efecto justo. Si, por ejemplo, una mujer sube de circunstancias medianas hasta convertirse en un médico cirujano, el ingreso que ella gana está bien justificado.

Ella ha cultivado su mente por medio de la educación,  se ha entrenado extensamente, ha pospuesto sustancialmente sus gozos, soportado horarios prolongados, renunciado a tiempo en familia, tolerado altos niveles de riesgos técnicos y de dificultad en su trabajo.

Al mismo tiempo, los resultados (o efectos) de su trabajo pueden significar de vital importancia para sus pacientes. ¿Cómo puede ser injusto que esta mujer quiera que su bien ganada riqueza sea para el beneficio de sus hijos?

¿Debe evitarse que una persona juiciosa dé consejos sobre la vida a sus hijos? ¿Debe prohibírsele una persona muy sana o muy bella que pase a otros sus genes sobresalientes? ¿Por qué tratar al dinero de manera diferente?

¿Realmente tendrá resultados más justos la noción de Sandel de nivelar ventajas por medio del impuesto a las herencias, que el permitir que el efecto natural de una vida de trabajo muy calificado y de alta dificultad técnica tenga lugar?

• También en el programa, Susan Pace Hamill, profesora de leyes de la University of Alabama y propulsora de impuestos progresivos, argumentó que, en su estado, los bajos impuestos a bienes raíces, los altos impuestos de venta (aplicados incluso a los alimentos) y el impuesto al ingreso que se aplica incluso a personas de bajo ingreso, son una ética sub-bíblica de recolección de impuestos.

Razonó que los más altos impuestos se aplican al consumo, mientras que los impuestos relativamente más bajos se aplican a la riqueza.

Su propuesta es un sistema de impuestos más progresivo y los montos recolectados (si se logran) fueran usados para financiar esfuerzos públicos como el sistema educativo para así mejorar la igualdad de oportunidad.

El método de Hamill para aplicar una ética bíblica a los impuestos es muy laudable, en cuanto que evita un impulso devocional que individualiza la enseñanza de la Biblia hasta el punto de la irrelevancia. Además, uno puede ver como Hamill fue capaz de convencer a Bob Riley, gobernador de su estado, partidario de R. Reagan, en sus esfuerzos de cambiar el sistema.

Los conservadores por mucho tiempo se han focalizado en lograr la igualdad de oportunidad más que la igualdad de resultados. Hasta el punto que la propuesta de Hamill logre eso, es moral y racionalmente superior a la tesis de Sandel sobre la redistribución.

Pero el asunto se mantiene sobre su los impuestos progresivos (especialmente en la forma de elevación de tasas marginales crecientes), logra la justicia.

• Hadley Arkes, autos de First Things (el libro, no la revista) enfocó el tema de la manera siguiente. Todos somos agentes libres responsables de nuestros propios actos. Si un hombre daña a otro, la responsabilidad es clara y el que hizo mal debe pagar.

Si un hombre se daña a sí mismo por causa de su propio mal juicio o por descuido, debe él soportar el costo de su propio error. Pero si un hombre se daña en un accidente y eso no es falta de nadie, entonces la comunidad debe ayudarle.

¿Y cómo ayudarle? ¿Debemos sencillamente encontrar a un hombre rico y tomarlo del cuello demandándole que pague por el cuidado médico y el ingreso suplementario? No, de acuerdo con Arkes, porque no existe un hombre rico al que pueda culparse del daño.

No, si deseamos acudir en ayuda del hombre dañado, debemos aceptar esa carga de una manera proporcional, como una comunidad. Si el 1% de cada persona se necesita para sanarlo, entonces pagaremos todos ese 1%.

Sobre esa base, el hombre rico pagará mucho más que el pobre, pero la misma regla será aplicada a cada uno. ¿Y no es esa la definición de justicia?

Nota del Editor

Hay más ideas al respecto en ContraPeso.info: Redistribuciones y en ContraPeso.info: Impuestos.

En Lista Oficial de Herederos se propuso la idea de que los impuestos a las herencias son en realidad otra herencia ajena a la voluntad del que fallece y que se da a herederos desconocidos por él, nombrados por el gobierno. Una situación claramente injusta.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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