Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Común: Una Tragedia
Leonardo Girondella Mora
25 agosto 2011
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en: ,


La expresión en inglés es quizá más conocida —tragedy of the commons— que su traducción al castellano, la tragedia de los comunes, o mejor aún, el drama de lo común.

Describe ese drama lo que sucede cuando un recurso cualquiera es tratado como un bien de todos, una propiedad común: se le maltrata y se le abusa.

Una de las historias que suele contarse, para ejemplificar el drama, es la del burro y los aldeanos.

Decretado propiedad común de todo el pueblo, el asno puede ser usado por el que así lo desee —todo lo que tiene que hacer es anotar su nombre en una lista y el burro estará a su servicio en el turno que le haya tocado.

Este arreglo, por diseño, está sesgado para producir una situación indeseable.

Quienes usen el burro tendrán incentivos para abusar de él: ponerle demasiada carga, no atender sus enfermedades y heridas, dejar a otros el gasto en comida y bebida del animal. El resultado es ese drama, el abuso del recurso tomado como un bien común —el burro morirá.

Otra historia ha sido también usada —la de una tierra decretada como de uso común, en los que ganaderos podrán llevar su ganado a pastar. Similar a la situación anterior, cada ganadero tendría un buen motivo para llevar más ganado a pastar a esa tierra, lo que terminaría en ese drama, el agotamiento de la tierra para dar de comer al ganado.

El planteamiento del drama de los comunes es contrastar el interés personal de cada persona por separado, con el interés en común de todos.

Para cada ganadero por separado, se dice, es racional el poner más ganado a pastar a pesar de que eso termine en un daño para todos, incluyéndolo a él mismo. La tendencia será a abusar del recurso de uso común.

¿Es racional la conducta del ganadero que lleva más y más ganado a pastar a tierras comunes? No tanto como se piensa.

Visto de manera aislada y un tanto simple, el ganadero sí tiene un incentivo para poner más ganado a pastar porque eso no le cuesta —pero es lógico pensar que el ganadero entenderá que todos tienen ese mismo incentivo y anticipará el agotamiento de la tierra.

Lo que persigo a continuación es atacar la idea de que únicamente es racional el seguir el incentivo de actuar aisladamente y llevar más ganado a pastar causando al final, la conducta de todos, el agotamiento de la tierra —que es lo que usualmente se piensa.

También es racional que los ganaderos lleguen a acuerdos mutuos para evitar ese agotamiento que se tendrá en caso de abusar de la tierra en común. Es razonable que ellos entiendan el probable resultado de su conducta aislada y se pongan de acuerdo para limitar el número de cabezas de ganado que pueden pastar en la tierra común.

Reconocerán también que ese acuerdo es frágil y que todos tendrán la tentación de violarlo, a lo que sucumbirán algunos —por lo que pueden crear incentivos negativos, como multas a los que violen el acuerdo.

Incluso, razonando sobre el tema, podrán crear otras soluciones, como por ejemplo, dividir el terreno en zonas asignadas a cada uno —incluso con cercas que impidan el cruce del ganado de una zona a otra.

Y terminarán, posiblemente, diseñando un sistema que evite por diseño el incentivo de llevar más ganado del debido a pastar. Crearán la propiedad privada.

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Todas esas conductas son razonables, no sólo la del ganadero que abusa del terreno llevando más ganado a pastar —que es la afirmación que suele usarse para explicar el incentivo del abuso a lo común, lo que a su vez sirve para contrastar el incentivo personal con el interés colectivo.

Sin embargo, el drama de lo común es de gran ayuda para entender una muy probable situación en los casos en los que existe un recurso considerado de todos: tenderá a ser abusado y agotado porque ninguno de los usuarios tiene un incentivo para cuidarlo, al contrario, tiene un incentivo para abusar de él.

La historia del burro y la de la tierra para ganado tienen la apariencia de ser demasiado lejanas para muchos —sin embargo, hay casos más visibles en la actualidad, como la contaminación que una planta química puede causar en su alrededor: el aire es una propiedad común y abusar de él es igual a abusar del burro: se tendrá un recurso agotado, el aire limpio.

El caso del parque público, propiedad de todos, representa también un drama de lo común: tendrá un incentivo el propietario de un perro para llevar a su mascota y dejar en el parque las heces del animal —tiene él el beneficio de usar el parque como basurero, dejando a otros muchos el costo de sus acciones.

La solución al drama de lo común está en la implantación de propiedad privada, la que retira el incentivo de abuso y, mejor aún, crea incentivos para el cuidado de los recursos.

Y en aquellos casos en los que no sea posible implantar la propiedad privada, la solución radica en establecer incentivos negativos que anulen los incentivos de abuso del recurso —como multas a los dueños de mascotas que no limpien los restos dejado por el animal.

Un buen incentivo negativo al abuso de lo común, está en la cultura —esa serie de creencias, valores y opiniones que son rasgos generales de la población y que pueden incluir el rechazo a conductas de abuso de lo común: por vergüenza personal, el dueño del perro retirará del suelo la obra de su perro.

Nota del Editor

Hay más ideas en ContraPeso.info: Incentivos.

El caso del parque público y los perros muestra bien este drama de lo común y la influencia cultural.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Lo Común: Una Tragedia”
  1. droctavio Dijo:

    A la buena explicación de la tragedia de lo común, quisiera agregar que en efecto, por conveniencia propia los usuarios de la propiedad colectiva llegarán a quizá “descubrir” a la propiedad privada y sus ventajas, y que para mantener por fuerza la propiedad colectiva es necesario que un agente externo (el gobierno) impida que los usuarios lleguen a otros acuerdos no colectivos.





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